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Atrapados en el ‘reality show’ de RTVE

Los profesionales asisten con “bochorno” a las negociaciones de los grupos parlamentarios para renovar la cúpula de la corporación estatal

Fotografía compartida por Twitter de varias trabajadoras de RTVE protestando el pasado día 6, undécimo 'viernes negro'.

Los profesionales de RTVE han vivido la última semana como si estuvieran dentro de un reality show. En Torrespaña, en Prado del Rey, en los centros territoriales y en las corresponsalías extranjeras confiesan que han asistido abochornados al espectáculo ofrecido por los grupos políticos para elegir al Consejo de Administración de RTVE. Observan la situación con una mezcla de expectación y desánimo. Unos valoran que este es un primer paso hacia un concurso público “rápido y limpio” en el que participen todos los partidos. Otros consideran que no deben bajar la presión hasta que RTVE recobre la independencia. Y, de momento, mantienen activos los viernes negros.

Muchos trabajadores apoyan la idea de que la corporación no se ha gestionado en los últimos años con criterios profesionales de meritocracia sino de pleitesía política. Y no solo los telediarios. “Lo que más llama la atención es la manipulación de los informativos, pero RTVE es mucho más”, apunta la violonchelista de la Orquesta y Coro de la corporación María José Vivó, que ha contemplado con vergüenza las negociaciones entre el PSOE, Podemos y el PNV para pactar la lista de consejeros. “Reclamamos un consejo profesional y plural, en el que todos estén representados. Es necesario que se acelere el concurso público para que esta casa deje de estar gestionada por caciques. Lo que se ha hecho es un parche”, asegura.

El capítulo final de la renovación de la cúpula de RTVE podría escribirse esta semana. El martes se elegirán en el Congreso los cuatro consejeros que no alcanzaron los apoyos suficientes en el Senado y, en su caso, se votará también la elección del presidente de la corporación, cargo para el que ha sido propuesto el director de Radio 3, Tomás Fernando Flores.

A Almudena Ariza, corresponsal de TVE en Nueva York, la manera en que se ha abordado este relevo le ha generado decepción y desilusión. “He visto cómo sigue viva la cultura política que prima los intereses de partido por encima de las necesidades de los ciudadanos y de las exigencias de los profesionales”, dice la periodista, según la cual las negociaciones “parecían más un mercadeo de nombres que un genuino interés en busca de los mejores, de una verdadera meritocracia”.

Justamente es la ausencia de meritocracia entre los directivos lo que critica Óscar González, responsable de varios programas de Canal 24 Horas. “RTVE parece una empresa colonizada; una explotación usada por colonos para hacer propaganda y colocar a malos capataces, expulsado a los pasillos a gente decente y trabajadora”. Para este periodista, vinculado a TVE desde 1984, los últimos años han sido ominosos. “El poder ha estado en manos de directivos mediocres que han crecido a la sombra de los políticos”.

A esos políticos, Ariza les pide responsabilidad y honestidad. “A todos”, aclara. “Me enerva oírles hablar de neutralidad al tiempo que defienden nombres sin méritos profesionales pero con un gran sesgo ideológico o incluso algunos denunciados por manipulación”, apunta la periodista, que echa en falta “un buen capitán con manos limpias” para guiar la nave de RTVE.

Desde la corresponsalía de RNE en Bruselas, Antonio Delgado confiesa haber asistido a un acuerdo político decepcionante, trufado de intereses cortoplacistas. “No queremos”, dice, “que se cambie a unos para poner a otros, sino que se cambie el modelo, se blinde la independencia de la corporación y se gestione con criterios profesionales de meritocracia, no de pleitesía política”.

Para Delgado, el principal problema de la radio es que la designación de sus responsables está supeditada a los cambios de Gobierno, un fenómeno que se nota también en la selección “por cuotas” de los contertulios. “Dependemos empresarialmente del cambio del Gobierno y eso es muy grave para funcionar con independencia”. Asegura que él nunca ha tenido problemas con sus informaciones. En el día a día no ha detectado manipulaciones o sesgos y tampoco ha percibido “situaciones sangrantes”.

Distinta es la percepción en el centro territorial de la Comunidad Valenciana, una redacción vigilada de cerca por Torrespaña, según la editora Arantxa Torres. “Ha habido una cierta desconfianza por parte de Madrid a la hora de tratar temas sensibles como la Gürtel valenciana, el caso Taula o el contrato de la Fórmula 1. La redacción de Valencia tiene criterio, grandes profesionales y gente que protesta. Por eso resulta molesta”, cuenta Torres, que dimitió hace pocos meses como editora del informativo territorial por la censura de los comentarios despectivos de la exsecretaria de Estado de Comunicación Carmen Martínez Castro hacia los jubilados.

 Información local

 Las pequeñas emisoras de la periferia tienen sus propias quejas. Noelia Muñoz trabaja en RNE de Jaén y lamenta que en los últimos años la información local haya quedado reducida a apenas 15 minutos diarios. “Nuestra presencia es cada vez menor, casi irrelevante. Cumplimos un servicio público fundamental y hace falta que los que mandan crean en nosotros”, afirma. La unidad de RTVE en Jaén cuenta con tres redactores, dos técnicos de sonido y un operador de cámara. Muñoz considera ilógico que los centros territoriales tengan plantillas estándar con 56 trabajadores y ve “un despropósito” que se trate igual a Murcia que a Andalucía. A los nuevos gestores les demanda un modelo de servicio público y que impidan que los centros operen como “17 reinos de Taifa”

No solo la radio pública tiene problemas. Los que arrastra la Orquesta y Coro de RTVE son clamorosos. La violonchelista Vivó detecta “enormes deficiencias de gestión”, que atribuye a que al frente de la sinfónica esté una periodista. Critica que se nombre a “enchufados” y que a los profesionales no se les dé la oportunidad de ocupar puestos directivos. Esta situación conduce “a improvisaciones, a una ausencia de innovaciones en esta institución artística y a que el 25% de la plantilla esté sin cubrir”. Son 80 músicos y entiende que una institución de esta entidad debería tener 107.

La Orquesta y Coro, que además graba bandas sonoras de series de TVE, sufre una auténtica odisea. Desde hace un año carece de sede para los ensayos. El Teatro Monumental está en obras de remodelación. “Lo cerraron de repente y tuvieron que devolver los abonos. Ahora vamos itinerantes y nos pasamos la vida en autobuses”, se queja la violonchelista.

 

‘Viernes negro’, una protesta ajena a los partidos

Los miembros de la Orquesta y Coro de RTVE se visten de negro en los conciertos y también durante los ensayos que caen en viernes. Se han unido a una protesta transversal surgida en RTVE para reivindicar una empresa independiente y plural. “Es un movimiento ajeno a los partidos. Por eso nos molestó tanto que la ministra portavoz anunciara, el mismo día que el Consejo de Ministros aprobó el decreto ley que desbloqueaba RTVE, que ese decreto ponía fin a los viernes negros”, explica Arantxa Torres, editora del centro territorial de TVE en la Comunidad Valenciana. “Nosotros decidiremos cuándo acaban”, advierte, al tiempo que denuncia cómo los políticos han intentado instrumentalizar a los trabajadores. “No han entendido que somos libres y que no nos dejamos manejar”.

Coincide con esa reflexión la corresponsal de TVE en Nueva York, Almudena Ariza, que insiste en que los viernes negros no los ha convocado ningún partido. “Lo que está detrás de las protestas es el hartazgo de los profesionales, que reclamamos unos medios públicos a la altura de los ciudadanos del siglo XXI”, dice, y se muestra satisfecha “del maravilloso impulso” que están dando el colectivo Mujeresrtve y el Consejo de Informativos.

Para el periodista de Canal 24 Horas Óscar González, lo fundamental es que al frente de la corporación estén profesionales con prestigio y que se rompa con la actual estructura de poder, según la cual “si eres mediocre y te nombran, estás ligado al que te nombra, y eso es nefasto para la empresa”. En su opinión, darle al ciudadano información sesgada y manipulada es “malversación de fondos” y vulneración de un servicio público.