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PP

El diputado José Ramón García Hernández anuncia su candidatura a presidir el PP

El secretario de Relaciones Internacionales plantea primarias y un nuevo congreso en dos años

presidente PP
De izquierda a derecha, el secretario general de la OEA, Luis Almagro; el escritor Mario Vargas Llosa y el diputado José Ramón García Hernández, durante un coloquio en la Casa América. EFE

El diputado José Ramón García Hernández, de 46 años, ha anunciado este sábado que presentará su candidatura a presidir el PP, que celebrará un congreso extraordinario el 20 y el 21 de julio para elegir al sustituto de Mariano Rajoy. El político de Ávila, que también es portavoz de exteriores y secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales del partido, presentará los 100 avales necesarios la próxima semana y apostará por reconstruir el proyecto de la formación alrededor de tres ideas fundamentales: primarias, apertura a los afiliados y valores de centro-derecha. García Hernández se convierte en el primer nombre reconocible del PP que opta a la presidencia. Ni el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ni la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ni la secretaria general, María Dolores de Cospedal, han oficializado su deseo de dar el paso. Si no lo hacen antes del próximo miércoles, quedarán fuera de la carrera para sustituir a Rajoy.

"Lo que quiero es recuperar el PP para el afiliado proponiendo una absoluta renovación del partido", explica García Hernández a EL PAÍS. "Quiero que haya primarias, que haya limitación de mandatos de ocho años, y que se incorpore al proyecto a afiliados y gente de la sociedad civil, no que se perpetúen estos cargos que están décadas e impiden el paso", sigue. "Quiero, también, que el presidente nacional se vuelva a elegir dentro de dos años, que es cuando toca el próximo congreso", recuerda. "Y quiero que hagamos una política que sea muy moderna, muy de centralidad, y que refleje nuestros valores: el liberalismo, que pone el énfasis en la libertad, la reforma o la bajada de impuestos; el conservadurismo, que nos hace sentir que tenemos que dejar una España mejor para nuestros hijos; y el humanismo cristiano, que pone en el centro a la persona", argumenta.

Como informó este diario, el diputado fue una de las pocas voces que se alzó en la Junta directiva nacional que celebró el PP el lunes. Entonces, pidió que la formación conservadora aproveche la salida de Rajoy para afrontar un debate ideológico que renueve su proyecto y lo haga más atractivo para los votantes. La actual dirección nacional, además de los líderes regionales, consideraron esa petición como extemporánea. No es el momento de hablar de valores, defendieron los pesos pesados de la formación, sino de cerrar filas para que la herida de la pérdida del Gobierno no se convierta en una hemorragia incontrolable.

Como García Hernández no está de acuerdo, este sábado ha presentado su candidatura a la presidencia. No obstante, este diplomático de carrera no es el único político en liza. Por la presidencia del PP también intentarán luchar José Luis Bayo, exlíder de las nuevas generaciones en la Comunidad Valenciana; o el exministro José Manuel García Margallo, que busca los avales necesarios.

El diputado quiere instalar en el PP las primarias para elegir a cualquier cargo. Aunque no ha explicitado aún los detalles de cómo se produciría esa votación (por ejemplo, si afectaría a todos los integrantes de una lista electoral, o solo al número uno), su propuesta supone un cambio radical frente al sistema vigente en la formación. El PP aprobó en el Congreso de 2017 la fórmula de doble vuelta, que se empleará ahora para elegir a su presidente. En un primer momento, los afiliados al corriente de pago depositan su voto en dos urnas: la de los precandidatos y la de los compromisarios que decidirán al líder en el cónclave del partido. Independientemente de cuántos precandidatos haya, el sistema vigente asegura que al momento final lleguen un máximo de dos, o un único candidato si este aspirante logra más del 50% de los votos, una diferencia de 15 puntos sobre el segundo, o es el más votado en la mitad de las circunscripciones.

Ese esquema facilita el control del aparato sobre el resultado final. García Hernández propone cambiarlo. En todo caso, el proceso congresual que decidirá si llega a la presidencia ya supone una situación inédita para el PP. Rajoy no optó por el dedazo, como hizo José María Aznar cuando le designó como su heredero en 2003. Toca elegir al líder en una doble votación en la que participarán afiliados y compromisarios. Un proceso nuevo que amenaza con reventar las costuras del PP.