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Digitalizar el caudal

La tecnología aplicada a la gestión mejora el servicio para los ciudadanos y supone un ahorro en el bolsillo y en las reservas

Planta de tratamiento de aguas del grupo Suez, en Estados Unidos.
Planta de tratamiento de aguas del grupo Suez, en Estados Unidos.

Todavía hoy, en la época de Internet, del wifi, de los sensores y los datos en la nube, el método más habitual para realizar la cuenta del agua que se gasta en una zona, un edificio o un hogar es que una persona se desplace hasta el contador y lo apunte. El ahorro que implica y las mejoras del servicio que su renovación puede acarrear para los ciudadanos hace que sustituir los contadores analógicos por digitales sea una de las principales materias de innovación en la gestión del líquido. Ese es uno de los ejes del proyecto Smart Water For Europe (SW4EU), impulsado entre 2013 y finales de 2017 por la Comisión Europea, en el que la española Acciona ha participado junto a otras 20 entidades comunitarias. “El objetivo era desplegar redes inteligentes de distribución a escala real en cuatro ciudades. En España, la elegida fue Burgos”, explica Ana Jiménez Banzo, responsable de gestión de innovación en Acciona Agua y coordinadora de las actividades de SW4EU en España.

“La solución que hemos desarrollado permite una monitorización de la calidad del agua en tiempo real, así como la detección, localización e incluso predicción de fugas”, amplía Jiménez. Acciona Agua, en colaboración con Aguas de Burgos, sustituyó casi 1.500 contadores analógicos por versiones conectadas para registrar las lecturas de manera remota. “Con ello pudimos incorporar además algoritmos de predicción de consumo [inteligencia artificial] que permiten optimizar la gestión de agua o hacer recomendaciones a los usuarios, y detectar desvíos anómalos causados por posibles fugas”, narra la responsable del proyecto, que cifra el margen de error en la detección de fugas en menos del 10%.

Sensores en la red de abastecimiento proporcionan información al minuto sobre la calidad del agua y envían una alerta si hay riesgos

La sustitución del método analógico por el remoto es una realidad, aunque avanza lentamente. El grupo Suez (que abastece a 13 millones de personas en más de 1.000 municipios españoles a través de empresas como Agbar, Aquona o Aquarbe) comenzó esta transformación hace seis años. “Ahora tenemos más de un millón de telecontadores entre España y Portugal, es un proceso gradual”, informa Catalina Balseiro, directora de innovación de Suez España. “La analítica de datos te permite prevenir incidencias de agua potable o residual. Desarrollamos algoritmos que aprenden por sí solos con casos reales y pueden detectar una fuga antes de que se agrave y suponga un problema de suministro para una ciudad”, destaca Balseiro, que subraya el ahorro económico que supone además realizar un mantenimiento predictivo de las instalaciones: “Por ejemplo, en lugar de cambiar una bomba solo tendríamos que ajustar su funcionamiento”.

Mapa interactivo

Suez trabaja además en otros dos proyectos para la detección de fugas mediante contadores inteligentes. El primero, junto a la empresa israelí Utilis, se basa en la fotografía satelital. “Se elabora un mapa interactivo mensual de una zona en la que la inteligencia artificial desarrollada por Utilis puede encontrar posibles fugas bajo tierra, lo que acota mucho las exploraciones”, sostiene Balseiro. El otro método se vale de la instalación de sensores de ultrasonidos que identifiquen el flujo del agua en un canal subterráneo: “Así se controla el caudal y la calidad. Si se observa que el flujo está descompensado entre dos zonas, significa que probablemente haya una fuga”. El grupo también está probando el uso de drones con una carcasa protectora para inspeccionar los alcantarillados en Ferrol, San Sebastián y Barcelona.

Un trabajador del grupo Suez revisa el proceso de reutilización.
Un trabajador del grupo Suez revisa el proceso de reutilización.

La calidad del agua es otro de los ejes de la innovación tecnológica. En el marco de SW4EU, Acciona instaló nueve sensores de última generación en 56 kilómetros de la red burgalesa: “Nos proporcionan información minuto a minuto sobre ocho parámetros de calidad. Unidos a los datos de otros sensores se puede desplegar un sistema que funciona como un semáforo. En ámbar se enviará una alerta a los teléfonos de los responsables y a la central de gestión de Aguas de Burgos para prevenir riesgos”, desgrana Ana Jiménez. “Los datos de calidad y los de detección de fugas se integran en una plataforma común de optimización del gasto energético en la distribución de agua e interacción con usuarios a través de redes sociales”, abunda la coordinadora de Acciona Agua.

La intención con la creación de plataformas integradas es involucrar al ciudadano e informarle de forma cada vez más personalizada. “Es el siguiente paso. Lo primero que necesitas para ahorrar es ser consciente de cuánto consumes”, observa Catalina Balseiro.

Para el hogar inteligente

“Hay una tendencia clara en el agua a largo plazo: descentralizar los tratamientos y personalizar la gestión”, afirma Eloy García Calvo, director del Instituto IMDEA Agua. Pone como ejemplo varios proyectos de urbanizaciones y edificios en China y Japón, que intervienen sobre sus propias reservas de agua para autogestionarse. “La razón de esta tendencia es principalmente la eficiencia: exige mucha menos infraestructura al ahorrarnos grandes desplazamientos de agua”.

García Calvo compara la gestión del agua con la eléctrica: “Las empresas deberían tener los datos de consumo en tiempo real, como ocurre con la luz. Eso ayudaría al ciudadano a hacer un uso responsable y consciente del coste”. Para ello, señala que ya existen sensores domésticos que miden el consumo de agua al minuto desde el teléfono y detectan posibles fugas en el edificio. “Así se malgasta menos. Aunque en ciudades como Madrid el agua es muy barata, debemos ser conscientes de que es un recurso valiosísimo”.