Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Trimestre negro para la libertad de prensa en Cataluña

Reporteros sin Fronteras denuncia el impacto negativo del 'procés' en el trabajo de los periodistas a finales de 2017

El editor turco Mehmet Siginir, Alfonso Armada, Pepa Bueno y Siscu Baiges, durante la presentación del informe de Reporteros Sin Fronteras.
El editor turco Mehmet Siginir, Alfonso Armada, Pepa Bueno y Siscu Baiges, durante la presentación del informe de Reporteros Sin Fronteras. EFE

La libertad de prensa en España se ha visto "muy negativamente afectada" por la crisis catalana. Especialmente, durante los últimos tres meses del pasado año, considerados por la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras (RSF) como "los más negros de la historia democrática".  La escalada de tensión vivida en la comunidad autónoma ha situado a los profesionales de los medios catalanes y a los enviados especiales ante situaciones "tan problemáticas como intolerables", señala el informe anual de RSF, presentado este jueves por la periodista Pepa Bueno y el presidente de la sección española de la entidad, Alfonso Armada.

El proceso independentista y el conflicto desatado entre las fuerzas secesionistas y el Gobierno central han pasado una "lenta pero constante factura al periodismo" en Cataluña, expone el capítulo dedicado a España, que destaca el "clima irrespirable" para la libertad de información en Cataluña desde la proclamación en el Parlament de las llamadas "leyes de desconexión" del 6 y 7 de septiembre. "Lamentablemente, los amedrentamientos a periodistas no solo se han traducido en agresiones físicas, sino en hostigamientos sobre el terreno, que han dificultado extraordinariamente la labor de la prensa. Los casos de insultos y acosos a periodistas de medios españoles y catalanes, de línea independentista y constitucionalista, se han multiplicado durante los meses de septiembre y octubre", sostiene el documento.

Este clima de tensión fue detallado por RSF a finales de septiembre en un exhaustivo informe sobre las presiones recibidas por periodistas de medios no alineados editorialmente con el procés. RSF señala que el ciberacoso y los linchamientos en las redes sociales han sido una constante en Cataluña. Durante la presentación del informe, el periodista Siscu Baiges, colaborador de El Periódico de Catalunya, ha destacado que en esa comunidad ha sido siempre complicado ejercer el periodismo libre. "Muchos medios privados dependen de las ayudas de la Generalitat y los públicos, como TV3 y Catalunya Radio, que debían ser un muro de contención, se han convertido en propagandista del nacionalismo", ha expuesto Baiges.

El presidente de RSF-España ha recordado cómo los reporteros de medios extranjeros han sido "abducidos" por el relato maniqueo y cómo han sido presionados por el independentismo para intentar controlar las informaciones que publicaban en sus respectivos países. "Es insólito que los periodistas no puedan trabajar tranquilos en un país de la UE", ha expuesto Armada.

El informe condena también las agresiones a periodistas, reporteros gráficos y camarógrafos durante la cobertura del referéndum ilegal del 1 de octubre, así como el registro del diario El Vallenc.

Los responsables del RSF se mostraron también firmes en la defensa de la libertad de expresión  respecto a los mensajes de móvil enviados por el expresident Carles Puigdemont al diputado de ERC Toni Comín en los que admite su derrota política. Armada ha insistido en que los mensajes tienen un interés público irrefutable y la captación televisiva se realizó en un espacio público. Pepa Bueno ha compartido el "valor informativo" de los mensajes.

En el acto ha intervenido también el periodista turco Mehmet Siginir, exiliado en España después de que la editorial para la que trabajaban en su país fuera confiscada en 2015 por el régimen de Recep Tayyip Erdogan por su vinculación al movimiento Gulen. Siginir, que fue redactor jefe de la revista Cascada, considera que desde el intento de golpe de Estado de julio de 2016 se ha producido "un exterminio total" de los medios críticos. Ha recordado que en Turquía no hay diarios, cadenas de televisión o emisoras de radio que se atrevan a levar la contraria al Gobierno, y ha indicado que en la actualidad hay unos 150 informadores presos en Turquía.

Reporteros sin Fronteras critica también la detención y encarcelamiento en España del periodista sueco de origen turco Hamza Yalçin (en Barcelona) y del escritor turco-alemán Dogan Akhanli (en Granada), ambos por sendas órdenes de Interpol emitidas por la justicia turca y ambos víctimas de falsas acusaciones de “terrorismo” por parte del régimen de Erdogán, una treta que Turquía utiliza constantemente para tratar de extender sus tentáculos carceleros con la prensa, no solo dentro del país, sino más allá de sus fronteras. Akhanli fue puesto en libertad por un juez al día siguiente de su liberación, mientras que Yalçin corrió peor suerte y permaneció preso desde principios de agosto hasta el 28 de septiembre.

El informe se hace eco de la situación por la que atraviesa RTVE, pendiente de la renovación del consejo de administración y de la elección de un nuevo presidente por parte del Parlamento, y aboga por una corporación pública plural, libre de manipulaciones informaciones y presiones a los profesionales.

54 periodistas asesinados

El informe de Reporteros sin Fronteras ha contabilizado 54 periodistas asesinados, 336 encarcelados y 54 secuestrados a lo largo de 2017. Uno datos que globalmente, mejoran las estadísticas de 2016, pero que encierran una realidad inquietante: el desgaste paulatino de las condiciones para ejercer el periodismo, lo cual lleva al abandono de la profesión en muchos lugares del mundo, según la organización.

El RSF-España, Alfonso Armada, ha recordado que desde 2012 el número de periodistas asesinados desciende de forma continuada, una tendencia que obedece al abandono por parte de la prensa de las zonas en conflicto más peligrosas, como Siria, Libia o Yemen.

Otro dato preocupante es que en 2017 las mujeres periodistas asesinadas duplican a las de 2016. Diez  informadoras fueron asesinadas el año pasado, frente a las cinco del año anterior. Todas realizaban periodismo de investigación, como la maltesa Daphne Caruana, que seguía el rastro de la implicación del Gobierno de Joseph Muscat en los papeles de Panamá y fue asesinada con una bomba adosada a su coche.

El continente asiático ha sido el más mortífero para los informadores, en 2017. Entre periodistas, “periodistas ciudadanos” y colaboradores de medios, han sido asesinados más de una veintena informadores. En Europa, las leyes en favor del espionaje de las comunicaciones de los periodistas en Reino Unido, Alemania y Francia generan "gravísimas consecuencias para el periodismo".

Rusia, involucrada en la propagación de noticias falsas y de  “granjas de noticias falsas” implantadas en Macedonia, sigue siendo un país mortífero.  Turquía es la mayor cárcel de periodistas del mundo teniendo el cuenta su población.

México vuelve a ser el país más mortífero para los medios de comunicación en América, pese a que la nación no está en guerra, aunque las mafias y los cárteles que conviven con los poderes políticos y gubernamentales han creado un clima de violencia extrema. En 2017, 11 periodistas mexicanos fueron asesinados. Solo Siria supera esta trágica cifra y por una sola víctima mortal.

En Estados Unidos, los ataques constantes de Trump a los medios de comunicación por difundir supuestas noticias falsas y el constante uso que su Administración hace del término “hechos alternativos” han instalado en Estados Unidos un clima hostil contra el periodismo propio de regímenes totalitarios.