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Desmantelado en Cádiz un sistema de radares usado por narcos para traficar

Los tres cabecillas de la organización han ingresado en prisión y otras siete personas han quedado en libertad con cargos

Sistema de rádares utilizado por narcotraficantes, en una fotografía facilitada por la Policía Nacional.

La inventiva del narcotraficante en Cádiz no tiene descanso: casas con embarcaderos incorporados, todoterrenos camuflados para trasladar la droga o negocios de lo más diversos para blanquear el dinero. El siguiente escalón de la sofisticación lo venía desarrollando hasta ahora un grupo de, al menos, 10 traficantes de La Línea de la Concepción que ha detenido la policía. Empleaban un sistema de radares para detectar la presencia de la policía en las costas y así poder llevar a buen recaudo sus lanchas cargadas de hachís. Gracias a dos antenas podían conocer la presencia de patrulleras o helicópteros e informar a tiempo real de su posición a los lancheros que atraviesan el Estrecho de Gibraltar desde Marruecos para introducir la droga en España.

Después de más de un año de investigaciones, diez detenidos y diversos bienes y droga incautados, la policía ha dado por desmantelada esta organización criminal en la denominada Operación París. Fue a finales de 2016 cuando los agentes recibieron informaciones de un grupo de narcos que resultó estar “perfectamente jerarquizado con un claro reparto de tareas y con unos jefes que asumían el mando de la dirección sobre los responsables de las embarcaciones”, según ha explicado este domingo la Policía Nacional en un comunicado. Como es habitual en los grupos de traficantes de la zona, la banda se encargaba del circuito de transporte completo del hachís de Marruecos a las costas de Cádiz: traslado en lanchas, portes a viviendas guardería y posterior distribución.

Sin embargo, en esta ocasión, el éxito de todo este engranaje clásico del narco se apoyaba en una red de contravigilancia con radares para informar de la presencia policial a los miembros de la organización que estaban alijando la droga. Para ello, tenían instaladas dos antenas en el interior de dos viviendas, situadas frente a las costas de La Línea. Al igual que el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) de la Guardia Civil informa de la presencia de las gomas del hachís allí, los radares de los narcos podían controlar la presencia en el mar de las patrulleras de los agentes.

El despliegue tecnológico aseguraba que los alijos de droga llegasen con garantías a buen puerto, al permitir esquivar a las lanchas de las fuerzas de seguridad que estuviesen patrullando por la zona. Además, el equipo tenía la peculiaridad de que, según su orientación, además de la detección a nivel terrestre o marítimo, podían detectar la presencia de helicópteros policiales en el espacio aéreo. Para manejar todo el equipo, los narcos tenían personal contratado con ese fin ya que precisaban de personas con conocimientos técnicos específicos para su manejo.

 A esta sofisticada red, la organización sumaba un amplio despliegue coordinado de puntos de vigilancia, miembros de la organización que informaban continuamente de la localización de cada una de las patrullas policiales que estaban operando en tierra. Los responsables de seguridad de la organización eran capaces de garantizar vías seguras y despejadas de agentes para los alijos de la droga. Para trasmitir la información de estas rutas, disponían de numerosos teléfonos satélites, equipos de transmisión y teléfonos móviles, utilizados para mantener comunicaciones seguras.

Con la policía controlada, los pilotos de las lanchas transportaban el hachís hasta las costas de La Línea. Allí les esperaban los porteadores encargados de alijar la droga de las embarcaciones hasta vehículos de carga. En estos coches, habitualmente todoterrenos de alta gama, trasladaban los fardos hasta las zonas de viviendas guardería, donde permanecían hasta su posterior distribución a otros puntos de España.

Para poder desmontar a esta organización criminal, la policía ha tenido que realizar hasta 18 registros. En ellos, se detuvo a diez miembros del grupo. Además, los agentes han aprehendido los dos radares, 22 armas de fuego -una de ellas, semiautomática-, más de 70.000 kilos de hachís, 50.000 euros, tres narcoembaraciones y hasta 230 vehículos, muchos de ellos todoterrenos.

El juzgado de Instrucción número 3 de La Línea se ha encargado de la investigación del caso ha decretado el ingreso en prisión para tres de los detenidos que desempeñaban las funciones de cabecillas de la organización. El resto se encuentra ya en libertad con cargos. Aunque el grupo se da por desmantelado, la investigación continúa abierta, por lo que la policía no descarta nuevas detenciones.

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