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Los ponentes ven margen para hacer cambios sin reformar la Constitución

Herrero de Miñón, Pérez-Llorca y Roca i Junyent defienden que cualquier modificación debe tener amplio consenso

Los tres ponentes vivos de la Constitución ven margen de introducir modificaciones el Estado autonómico sin necesidad de reformar el Título VIII de la Ley Fundamental. Miguel Herrero de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca y Miquel Roca i Junyent comparecieron este miércoles en la Comisión para la Evaluación y Modernización del Estado Autonómico del Congreso de los Diputados, donde defendieron que cualquier posible reforma de la Constitución debe formularse desde un amplio consenso, como sucedió en su fundación. Los tres, además, se mostraron críticos con la función que desempeña el Senado.

Miquel Roca, en el Congreso de los Diputados antes de su comparecencia. En vídeo, declaraciones de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, exdiputado en las Cortes Generales por Madrid. FOTO: EL PAÍS / VÍDEO: EFE

El primero de los comparecientes, Herrero de Miñón, ha admitido que el Título VIII, que hace referencia a la organización territorial del Estado, ha tenido un balance positivo, aunque tiene “un defecto fundamental” desde su punto de vista: “No establece un sistema, sino normas procesuales para llegar a un sistema”, lo cual deja un vacío con normas “que en gran parte están obsoletas”.

 Ese modelo, ha referido, plantea “problemas en tres escalones de la Administración”, en los municipios, las provincias y las comunides. Para resolverlos, apuntó, “la vía más clara es la reforma constitucional”. Pero esta reforma, “si procede en su día”, enfatizó, tiene que ser “muy estudiada y muy pactada”. Con todo, apuntó que “hay alternativas” más allá de la reforma, como la mutación constitucional, que consiste en mantener los textos cambiando el sentido. “Es algo que ha ocurrido en la mayor parte de las constituciones vigentes”, sustentó. Incluso puso ejemplos del método en España ha habido precedentes, como los pactos autonómicos de 1981 y 1992, que homogeneizaron y armonizaron las autonomías.

También Pérez-Llorca consideró, de pasada y sin concretar detalles, que era posible introducir cambios en el sistema sin tener que afrontar una reforma constitucional. El ponente gaditano, a diferencia de los otros comparecientes, ha apostado por un modelo territorial autonómico más integrado en el Estado, es decir, “un autogobierno de España”.

En cambio, Herrero de Miñón recordó que entonces se asumió la asimetría de España y “la poliformidad consustancial a nuestra identidad nacional”. “Ya existe la asimetría. Si las comunidades autónomas son asimétricas es porque el cuerpo de España es asimétrico”, puntualizó. Herrero recordó que para atender esa realidad, el rey Juan Carlos, que tuteló el proceso constituyente, llamó a atender las reivindicaciones de los pueblos de España.

Sin embargo, ahora el ponente advirtió de que cualquier reforma constitucional debería “partir de la negación de la vía federal”, un jarro de agua fría para el PSOE, que precisamente constituye su bandera para afrontar el problema territorial de España. “No creo que sea lo conveniente. El federalismo es un concepto muy polémico. Levanta ampollas y entusiasmo en parte de la opinión. Si nos lo ahorramos, como hicimos en el año 78, damos un gran paso”, fundamentó.

Mejorar el modelo

Roca defendió que el modelo “puede ser perfectamente revisado y mejorado”, aunque no supo responderse la pregunta retórica de si para ello era necesario reformar la Constitución. Pero sin despejar la incógnita, afirmó que “la Constitución da mucho margen todavía para acometer cambios” relacionados con la mejora del Estado autonómico sin abrirla. “El sistema de financiación no requiere cambios constitucionales para reformarlo. Es una ley orgánica. Puede acometerse sin tocar la Constitución”. Herrero de Miñón fue de la misma opinión y apuntó idéntica opción para cambiar el reparto de escaños a nivel provincial, para lo que bastaría tocar la ley electoral.

Consideró Roca, sin embargo, que el Senado debería convertirse en una auténtica Cámara de representación territorial, aunque “es más complicado”. “Pero se pueden introducir mecanismos para darle mas presencia territorial”, percibió. El ponente catalán desechó un modelo Constitución cerrada sin margen de movimiento. “Los modelos cerrados no huelen bien”, ironizó.

Herrero sugirió que convendría “insertar” en el Senado la Conferencia de Presidentes Autonómicos, cuyo potencial defendieron todos los ponentes. “Funcionaría mejor y daría al Senado una imagen de institución cuasi federal, serviría de fermento para convertir al Senado en una verdadera cámara de representación territorial”, remarcó. “El Senado no me gusta nada”, remató tras referir que en una ronda de consultas del exministro Landelino Lavilla ningún partido se mostró partidario de renunciar a escaños.

Pérez-Llorca manifestó idénticas sensaciones sobre su gestación. “Si haces una Constitución con dos Cámaras, te sale un modelo bicameral”, dijo en referencia a la incapacidad de media clase política para renunciar a su escaño.

Roca fue muy crítico con la Cámara Alta. “Es donde más nos equivocamos”, se dolió. “No teníamos experiencia y teníamos una cierta prisa por terminar. En el Senado no estuvimos muy brillantes”, reconoció. Defendió que un Estado complejo como España necesita un foro en el que se encuentren y hablen cada día de los intereses de cada una de las comunidades. “Tiene que haber un conocimiento recíproco porque cada comunidad tiene especificidades”, reclamó.

Con todo, Roca afirmó que el modelo territorial “ está agotado”. “Se agotó en la medida que fue un modelo de éxito y generó más convencimiento en lograr más autogobierno y una uniformización con las comunidades que más se habían desarrollado”, describió. Una reforma que, desde su punto de vista, “empezó a fallar con la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010”, que retocó el Estatut catalán después de haber sido aprobado en referéndum. “Fue un error”, diagnosticó. Pese a ello valoró de forma positiva, y lo consideró un argumento a favor de su tesis, que tras aquel “error” el Congreso rectificara y los recursos a partir de ahora se tengan que presentar antes de refrendo.

Los tres ponentes reivindicaron el papel que ha desempeñado la Constitución para la modernización de España. Cuarenta años después, Roca se mostró “solidario” con la Ley Fundamental: “Por primera vez tenemos un texto constitucional que ha garantizado la normalidad en la vida” en España y se hizo sim que una mayoría se impusiera a una minoría. En ese punto, recordó que un 88,5% de los españoles la votaron afirmativamente, un porcentaje que en Cataluña ascendió hasta el 91,5%. El ponente exhortó a tener en cuenta esos datos ante cualquier reforma de la Constitución. “Las alternativas tienen un reto: igualar el 88,5%”, conminó.

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