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Solo el 25% de los afiliados a Podemos participa en los procesos internos

El partido pasa en menos de un año del récord de votación en Vistalegre II a la indiferencia generalizada de sus bases en los procesos autonómicos posteriores

Pablo Iglesias, durante una comparecencia en el Congreso en noviembre de 2017. Ampliar foto
Pablo Iglesias, durante una comparecencia en el Congreso en noviembre de 2017. EL PAÍS

La docena de procesos internos autonómicos que Podemos ha celebrado desde que Pablo Iglesias renovó su liderazgo en la asamblea ciudadana de Vistalegre II del pasado febrero ha contado con una participación media de solo el 25% de sus inscritos más activos. Dirigentes territoriales se muestran preocupados por el descenso. La mayor movilización coincidió con la reelección del secretario general de Asturias (36%). La votación en Podemos en el exterior se desplomó al 9,5%.

Podemos ha pasado en menos de un año de batir el récord de participación de un partido —con la votación de 155.275 inscritos (34,5% de un censo de 456.725) del secretario general y los miembros del consejo ciudadano estatal en Vistalegre II— a la indiferencia generalizada de sus bases en los procesos posteriores en los que se ha renovado o reelegido a parte de las direcciones regionales y en el extranjero. Solo cuatro de las 12 votaciones autonómicas celebradas desde febrero (Asturias, Navarra, Murcia y Castilla-La Mancha) han superado el 30% de participación de inscritos activos.

Solo el 25% de los afiliados a Podemos participa en los procesos internos

Esta figura, instaurada por Pablo Echenique tras su nombramiento en abril de 2016 como secretario de Organización, distingue entre la gran masa de personas que se inscribieron en Podemos en sus inicios y quienes en el último año han participado en alguna votación o han entrado en su perfil en el portal del partido.

Responsables autonómicos atribuyen el descenso de la participación al “cansancio” y la “desgana” de las bases por la reiteración de las votaciones y también a la pérdida de novedad de Podemos tras su irrupción en la escena política en 2014. Y hay quienes recalcan la “desilusión” que hayan podido provocar algunas de las estrategias recientes del partido, como el posicionamiento contradictorio en la crisis catalana.

“La gente se implica en los momentos que consideran más trascendentales, como en el pulso entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón o en el acuerdo con IU antes de las elecciones generales de 2016. En cambio, no se moviliza en otros procesos en apariencia de menor importancia”, exponen en la dirección de una federación afín a Iglesias. “Vistalegre II fue como un Vietnam. La participación se disparó. Si después ha disminuido en los procesos autonómicos, qué decir en aquellos en el ámbito local”, compara un anticapitalista.

“Los procesos internos no interesan salvo que estén muy polarizados o sean de gran importancia. Cuando hay un acuerdo en la confección de las listas o está claro quién va a ganar, la gente no se moviliza”, explica Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III. Simón advierte de la influencia que las bases más activas, pese a ser minoritarias, pueden tener en el devenir de los partidos. “Una posibilidad es que los ciberactivistas de un partido elijan a unos candidatos de su gusto pero alejados de los votantes y por tanto poco competitivos en unas elecciones”, apunta.

Para corregir el pecado original con el que Podemos animó a participar en sus procesos y toma de decisiones —al contrario que otros partidos no hay que pagar una cuota— Echenique impulsó que en los procesos posteriores al verano los inscritos que quisieran votar validasen previamente el DNI, NIE o pasaporte mediante un formulario. La Secretaría de Organización explicó que de esta forma se tendrían unos “sistemas de votación más seguros”. También serviría para desentrañar un censo fidedigno de las bases de la formación. El requisito se aplicó por primera vez en las primarias de Aragón y Baleares, donde la participación de los inscritos activos fue del 18% y 24,4% respectivamente. “La exigencia del DNI no ha influido en la caída de la participación porque las primarias de Asturias fueron en diciembre y fue donde resultó más elevada”, zanjan en la dirección. La elección de Julio Rodríguez para liderar la ejecutiva en la ciudad de Madrid, pese a una participación del 23%, superó al número de inscritos que votaron en el proceso de su predecesor.

Creación de un censo de militantes

Una de las prioridades de Pablo Echenique es crear un censo de militantes que se realizaría entre los participantes más asiduos en los círculos o los voluntarios en las campañas electorales. De este grupo saldrían los apoderados o interventores de Podemos en las elecciones.

El grado de militante no confiere ningún derecho añadido a los inscritos, aunque cargos de Podemos no ven con malos ojos que en un futuro los inscritos totales pasasen a ser considerados como una especie de simpatizantes que participarían en ciertas votaciones pero quedarían excluidos por ejemplo de la elección de las direcciones del partido, que se reservaría para los militantes.