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La borrasca Ana deja mucho viento e insuficiente lluvia

La ciclogénesis explosiva complica el retorno del puente con vientos de más de 140 kilómetros por hora

Un hombre y su perro pasean por la playa de Sabón en la localidad coruñesa de Arteixo. QUALITY (EFE-ATLAS)

La primera gran borrasca de este seco otoño que vive España ha sido también la primera en recibir nombre. La ciclogénesis explosiva bautizada como Ana, que dará este lunes aún sus últimos coletazos, puso este domingo en alerta roja a nueve provincias por fuertes vientos de “riesgo extremo”. La abundante lluvia, que no resolverá la grave sequía que sufre la Península, anegó carreteras, calles y viviendas en el norte y complicó la operación retorno del Puente de la Constitución también en los aeropuertos, al llegar acompañada de rachas de viento de más de 140 kilómetros por hora.

Galicia, deseosa de llenar sus mermados embalses para aliviar los problemas de abastecimiento de agua que se ciernen sobre las ciudades, fue la primera comunidad en recibir el azote de Ana. Con la profunda borrasca cayeron por la mañana abundantes lluvias, que dieron paso al mediodía a vientos de especial intensidad que lograron tumbar árboles y tendidos eléctricos. Antes de las tres de la tarde, en la costa de Pontevedra y Lugo las rachas ya se acercaban a los 130 kilómetros por hora.

El viento complicó el tráfico en los aeropuertos de Vigo, Santiago y A Coruña. La terminal de Vigo fue la más afectada y de los 20 vuelos previstos para ayer seis fueron desviados y otros cinco, cancelados. Las incidencias comenzaron a primera hora de la mañana, cuando un avión chárter procedente de Argel que debía aterrizar a las 6.30 horas en el aeródromo vigués tuvo que ser desviado a Madrid, y afectaron a otras conexiones entre Galicia y ciudades como Lisboa o Málaga.

El tráfico aéreo también sufrió importantes problemas en el resto de España a causa del temporal en Europa. Alrededor de 70 vuelos procedentes de países como Reino Unido, Holanda y Alemania fueron cancelados en los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Palma, Sevilla y Valencia. La alerta amarilla en el Estrecho de Gibraltar llevó al Puerto de Algeciras a suspender los viajes en ferry a partir de las diez de la noche y los muelles de Tarifa también cerraron sus instalaciones debido a las malas condiciones meteorológicas previstas para toda la noche. Las conexiones marítimas por catamarán entre Rota y la capital se interrumpieron.

Con los bomberos y equipos de emergencia en alerta y la Dirección General de Tráfico recomendando evitar los desplazamientos por carretera y adelantar el regreso del puente, los Ayuntamientos de la mitad norte de España cerraron parques y atracciones de Navidad, sujetaron contenedores de basura y suspendieron actividades al aire libre. En Madrid, con previsiones de viento de hasta 110 kilómetros por hora y alerta amarilla por nieve en la sierra durante la madrugada, se clausuró un sector del parque del Retiro.

En localidades gallegas como Guitiriz (Lugo), Ponte Caldelas (Pontevedra), Rois (A Coruña) o Monfero (A Coruña) se recogieron en un solo días más precipitaciones que en todo noviembre, según datos de Meteogalicia, con registros que llegaron a superar los cien litros por metro cuadrado. Por la tarde, el récord de lluvia lo ostentaba Ponte Caldelas, donde cayeron más de 140 litros por metro cuadrado que desbordaron el río que la atraviesa, y el de viento lo alcanzaba Carballeda de Valdeorras, en Ourense, superando los 140 kilómetros por hora.

En el País Vasco, el aviso amarillo se activó al mediodía por vientos superiores a 100 kilómetros por hora, pero a las nueve de la noche la alerta pasó a ser naranja con una previsión de rachas huracanadas de hasta 120 kilómetros por hora. En Vitoria se anuló el servicio de recogida de basuras y en San Sebastián, la iluminación navideña permaneció apagada, informa Mikel Ormazabal.

La Aemet mantiene este lunes en alerta roja tanto a Cantabria como al valle de Arán (Lleida) por riesgo extremo de fuertes rachas de viento.

Ya están elegidos los nombres hasta Gisele

La actual borrasca lleva el nombre de Ana porque las agencias meteorológicas portuguesa, francesa y española han decidido "bautizar" a todos los fenómenos de este tipo susceptibles de causar daños significativos en bienes y personas en alguno de los tres países, vengan acompañados o no de una ciclogénesis explosiva. De momento, las citadas agencia meteorológicas solo han decidido nombrar las borrascas atlánticas, no las mediterráneas. Las siguientes que vengan recibirán los nombres de Bruno, Carmen, David, Emma, Felix, Gisele, Hugo, Irene, Jose, Katia, Le, Marina, Nuno, Olivia, Pierre, Rosa, Samuel, Telma, Vasco y Wiam.

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