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“No es una fiesta. Nos están matando”

Miles de mujeres toman las calles en más de 50 ciudades contra la violencia machista

Madrid / Sevilla / A Coruña / San Sebastián / Valencia / Barcelona
Dia contra la violencia de genero Ver galería
Manifestación en Barcelona contra la violencia machista. EL PAÍS

No han salido a la calle para celebrar. Por eso muchas van de negro, con reproducciones de féretros a la espalda, con los rostros tapados, con antorchas, con ojeras pintadas en la cara. Miles de personas —mayoritariamente mujeres— salieron este sábado en más de 50 ciudades de España en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Recordaron las víctimas asesinadas por sus parejas, pero también denunciaron el acoso sexual o la discriminación. Pidieron una sociedad por fin justa con las mujeres.

Una manifestante contra la violencia machista, este sábado.

En lo que va de año, han muerto asesinadas por sus parejas y exparejas 45 mujeres y ocho niños, según las estadísticas de Sanidad. Son 1.014 desde 2001, cuando EL PAÍS empezó a hacer su propio recuento y 23 niños y niñas solo desde 2013, cuando empezó el recuento oficial de menores víctimas. Los asistentes a la protesta convocada en A Coruña recordaron, por ejemplo, al niño de 11 años asesinado “a palos” hace unos meses por su padre, separado de su madre. “Ni una más ni una menos, vivas nos queremos”, decía el lema principal de la movilización convocada por el centro centro de Madrid, una de las más tardías que arrancó a las siete de la tarde y discurrió a trompicones debido a la multitud a través de la calle Mayor y hasta la Puerta del Sol.

En los lemas y en los cánticos se percibe una protesta más amplia. No es solo por las que matan, es también por las que vejan, agreden y humillan dentro y fuera de España. En San Sebastián un grupo de mujeres de Bangladesh con los rostros desfigurados, víctimas de ataques con ácido, encabezaron la manifestación. 1,4 millones de mujeres son víctimas de violencia sexual en España. En 2016, las españolas denunciaron 1.249 violaciones, tres al día y 6.922 abusos sexuales, según Interior. “Yo sí te creo” y “no es no”, se repetía en los gritos y en los carteles en referencia al juicio que se celebra en Pamplona contra los cinco integrantes de La Manada, acusados de violar en grupo a una joven de 19 años en Sanfermín.

“No es una fiesta, nos están matando” o “No más muertes por ser mujeres”, coreaban los manifestantes por el centro de la capital. Más de un millar de víctimas mortales en apenas un lustro que superan los 853 asesinados que el Ministerio de Interior contabiliza por el terrorismo de ETA en medio siglo de actividad de la banda terrorista. “Nos están matando y ya está bien”, decía poco antes de arrancar la marcha Ángela Lafuente, de 35 años. Llegó con un tambor para una batucada para hacer ruido. “Participo desde hace años, cuando solo éramos 20". Como ya ocurrió en la movilización del 8 de marzo, Día de la Mujer, los participantes se contaban por miles. “Vengo desde que soy consciente de que somos un objetivo claro en esta sociedad para maltratarnos”, añade Lafuente.

“No me pidas que denuncie, pídeme que no me maten”, coreaban a mitad de marcha algunas de las mujeres convocadas. España, pionera en Europa con una ley contra la violencia de género y otra por la igualdad, ha sufrido un parón durante la crisis y sigue sin resolver la relación de las víctimas con la justicia. Tres de cada cuatro asesinadas no presentaron nunca denuncia y un tercio de las órdenes de protección que reclaman no son aceptadas.

“Es un poco frustrante. Esto que hacemos hoy es muy poco respecto al cambio que necesitamos, que va a ser muy grande", dice Almudena Fernández. Tiene 27 años y trabaja vendiendo piezas de coche. “Me desahogo por el machismo que sufro todos los días”. Más del doble de mujeres que de hombres (2,1 millones frente a casi 900.000) no llegan a mileuristas. El salario medio bruto de los hombres, en 2016, era de 2075 euros frente a los 1.661 de las mujeres, según datos de la EPA. “La brecha salarial también es violencia”, rezaba ayer uno de los manifiestos de la marcha.

En Sevilla, la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género en Andalucía se unió a la marcha con una pancarta en la que se lee El silencio nos hace cómplices. “Los causantes de esta violencia somos los hombres y no debemos callarnos. Nos hace cómplices”, dijo Alejo Durán, presidente de la entidad. “Nosotros tenemos responsabilidad y hay que salir a la calle a decirlo”, añadía desde Madrid, ya con la manifestación en marcha Paco Carazo, de 63, que participa en movilizaciones para respaldar a las mujeres desde hace 15 años. Para Fernando, de 17, era su primera protesta con sus amigas. Él ve a diario el machismo, cuenta, en cuestiones que casi parecen detalles. Como cuando tiene que acompañar a su amiga Sara (17) a casa porque le da miedo andar sola por la calle.

La educación por la igualdad es uno de los asuntos repescados por los grupos políticos que respaldaron el pasado septiembre un pacto de Estado para erradicar la violencia machista con más de 200 medidas. La manifestación en Madrid terminó con un manifiesto que incluía una lista de peticiones. Entre otras, que los políticos “se comprometan realmente en la prevención y la erradicación de las violencias de género, ya sea en la protección, asistencia y reparación del daño a las víctimas. Y con dotación económica, no con discursos, ni golpes de pecho”.

Isabel Gutiérrez, en la esquina de una de las pancartas que marchaban a duras penas en Madrid, comenzó a manifestarse antes de que llegara la democracia. Tiene 70 años y un recuerdo especial para Ana Orantes, la mujer que fue quemada viva por su exmarido tras denunciar 40 años de palizas en un programa de Canal Sur hace 20 años. “Aquello fue el punto de inflexión, pero la cosa no ha cambiado tanto. Me manifiesto desde que vivía Franco y todavía estoy luchando por lo mismo. Las muertes ya no se pueden soportar”.

Con información de Pilar Álvarez, Rebeca Carranco, Sonia Vizoso, Ángeles Lucas, Mikel Ormazábal, Ignacio Zafra, Francesco Rodella y Alejandro Romero.

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