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“No se puede respirar ni dentro de casa”

Vecinos de Vigo salen a la calle cargados de cubos para ayudar a sofocar las llamas

Un frente de llamas sobre la parroquia viguesa de Valadares. EFE

Germán Rodríguez, 86 años, no lo dudó ni un instante cuando leyó en el chat de WhatsApp de sus sobrinos, que el fuego ya había prendido en una finca de la Praza de España, junto al hospital Cíes y cerca del parque de O Castro, en el corazón de Vigo. De nada valieron las súplicas de su esposa Elvira. "¡Estás loco!", fue lo último que alcanzó a decirle ella antes de verlo salir por la puerta de su piso en la calle Venezuela, a escasa distancia del fuego. La policía estaba pidiendo voluntarios, y era tanta la urgencia que no se podían hacer miramientos con la edad.

Operarios de la UME en As Neves.
Operarios de la UME en As Neves.

Con la caída de la tarde y el viento del huracán Ophelia soplando fuerte en la costa, Vigo se puso a arder por los cuatro costados y ya no es que estuviese cercado por las llamas. Es que ardía hasta la médula en un espectáculo apocalíptico difundido al segundo en las redes sociales.

Los medios no llegaban, y los bomberos rogaron desde las 10 de la noche a los vecinos que improvisasen cualquier tipo de embozo para no intoxicarse con el humo y saliesen a ayudar. “No se puede respirar ni dentro de casa”, aseguran.

En la Avenida de Europa, una gran carretera flanqueada de chalés y vegetación que lleva desde el populoso barrio de Coia a la playa de Samil, se acabó organizando una cadena humana para combatir con cubos de agua el fuego que en cuestión de media hora trepó prendiendo en la maleza de ambos lados y en los eucaliptos deshidratados por la sequía.

El fuego prosperó en todas las direcciones como un polvorín, camino del mar, en Samil y camino del centro en el barrio de Navia, uno de los más grandes y con más niños de la ciudad, y en el de A Florida, lo que obligó a desalojar viviendas unifamiliares por seguridad e incluso a cerrar la factoría de Citroën en la Zona Franca.Mientras tanto, en los tupidos montes de los alrededores de Vigo la noche era de color rojo vivo en barrios como Valadares y Beade, donde también se produjeron evacuaciones.

 

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