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Pedro Agramunt deja de presidir la Asamblea del Consejo de Europa

La institución le había retirado la confianza tras un polémico encuentro con Bachar el Asad

Pedro Agramunt, durante una reunión con un ministro turco, en junio de 2016.
Pedro Agramunt, durante una reunión con un ministro turco, en junio de 2016. AFP

Pedro Agramunt, el español que hasta ahora presidía la Asamblea del Consejo de Europa, abandonó ayer la institución. Tras varios meses de maniobras para mantenerse en el cargo, el senador del Partido Popular dimitió apenas tres días antes de que el pleno de esa asamblea tramitase su salida. La mayoría de la asamblea, que vela por el cumplimiento de los derechos humanos y los valores democráticos en 47 países europeos, le había retirado la confianza tras una turbia visita que realizó al presidente sirio, Bachar el Asad, en marzo. Pero el político valenciano se había negado hasta ahora a marcharse. Finalmente, en su carta de renuncia ha alegado “razones personales”.

La dimisión forzada de Agramunt pone fin a casi seis meses de una crisis sin precedentes en la institución que reúne en Estrasburgo a parlamentarios de todo el continente. El político español provocó indignación en la asamblea —también entre representantes del Partido Popular Europeo— al trascender unas fotos en las que aparecía posando junto al presidente sirio y un diputado ruso. Agramunt, que dijo haber acudido “en calidad de senador español”, no informó a la Asamblea de su viaje. Cuando se vio contra las cuerdas, alegó haber sido víctima de una manipulación y se ausentó del pleno que cuestionaba su conducta. Incluso renunció a asistir el día que el rey Felipe VI visitaba por primera vez esta institución, en plena controversia por el encuentro con Asad.

El movimiento de última hora ha supuesto un alivio para el Consejo de Europa, que nunca había afrontado una situación similar. De hecho el proceso se ha dilatado porque la asamblea, que data de 1949, no contemplaba en sus estatutos la posibilidad de despedir al presidente. Pero a la vista de que la presión de sus propios compañeros de formación no surtió efecto, la institución enmendó sus normas el pasado junio e incluyó la salida de Agramunt en el orden del día del pleno que comienza el próximo lunes. El senador, que ha ocupado el cargo desde enero de 2016, no tenía alternativa: la moción inicial para lograr su dimisión venía firmada por una larga lista de 158 parlamentarios de todos los grupos políticos (casi la mitad de los representantes).

En la práctica, Agramunt —en su día cercano a la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá— estaba suspendido de funciones desde el pasado mes de abril. Pero se aferraba al cargo presentándose como víctima de una confabulación. A las puertas de su salida forzosa, ha pretendido presentar su gesto como una renuncia voluntaria.

El episodio de Siria, por el que el senador popular llegó a pedir disculpas, no era el único que lo perseguía. Durante meses frenó una investigación para determinar si varios miembros de la Asamblea participaron en la llamada diplomacia del caviar. Se trataba del intento de compra de votos por parte de Azerbaiyán, un país rico en petróleo y miembro del Consejo de Europa, para silenciar informes críticos con sus gobernantes. El laboratorio de ideas European Stability Initiative, que investigó el caso durante años, destacaba la “gran pasión” de Agramunt por Azerbaiyán.