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La conexión de Alcanar

Una segunda documentación del herido grave en Alcanar encontrada en la furgoneta hizo que los Mossos conectaran los ataques terroristas

Estado en el que quedó la casa de Alcanar (Tarragona) tras la explosión. El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, ha explicado que trabajan con la hipótesis de que el atentado en Barcelona se preparaba "desde hacía un cierto tiempo" en el chalet. ATLAS

Todo conduce a Alcanar, una población de Tarragona, a unos 200 kilómetros de Barcelona, en la que el pasado miércoles por la noche un chalé de la urbanización Montecarlo saltaba por los aires quedando reducido a escombros. El resultado de la explosión fue dos muertos, un herido grave —de origen marroquí— y otros seis vecinos de viviendas colindantes con heridas de diversa consideración. Tanto los fallecidos como el herido grave estaban en la casa en la que se produjo la deflagración hacia las 23.00 de la noche. Se escuchó a varios kilómetros a la redonda. Pero lo que inicialmente parecía —a ojos de los bomberos— una explosión de gas butano se ha convertido en la clave del doble atentado perpetrado por una célula de una docena de yihadistas en Cataluña este jueves, que ha dejado por el momento 14 muertos y más de 130 heridos.

Una segunda documentación encontrada en la furgoneta que arrolló a decenas de personas en La Rambla de Barcelona hacia las 16.50 de este jueves ha sido la que ha conectado ambos hechos: el atropello masivo y la descomunal explosión. Los papeles del ciudadano herido en la explosión de Alcanar han sido encontrados en la furgoneta que atropelló indiscriminadamente a los viandantes. Fue eso lo que hizo volver a los Mossos sobre sus pasos y recalar de nuevo en esa casa convertida en escombros de Alcanar. Por eso el jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, habló —sin dar más detalles— de esa conexión en su primera comparecencia pública junto al consejero de Interior.

Ya no era por tanto una simple explosión de gas porque había una veintena de bombonas de butano y de propano en esa vivienda, que solo llevaba habitada unos meses, según los vecinos. Tampoco era una cuestión relacionada con el tráfico de drogas, como al parecer barajó la policía catalana en su momento. Un día y 13 muertos después, Alcanar se convertía en el centro de operaciones de una célula yihadista integrada por una docena de personas. "La explosión de Alcanar ha supuesto que no se cometan atentados mayores que planeaban los terroristas", dijo el jefe de los Mossos en una segunda comparecencia, insistiendo en la conexión entre ambos hechos pero sin explicarla.

El herido grave en la deflagración de Alcanar sigue ahora detenido y custodiado por la policía en un hospital de Tarragona, según las mismas fuentes, y se ha convertido en una pieza clave para el desarrollo de la investigación. En su documentación consta además que tenía el domicilio curiosamente en la misma vivienda de Ripoll (Girona) en la que vivía uno de los primeros detenidos el jueves, el marroquí Driss Oukabir.

La documentación de este último apareció también en la furgoneta y supuestamente fue detenido cuando se dirigía a comisaría a denunciar su robo y el de su vehículo, presuntamente el mismo en el que fueron interceptados los cinco terroristas abatidos en Cambrils horas después del ataque en La Rambla.

Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que los Mossos no informaron ni a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil de lo ocurrido, un día antes del doble ataque perpetrado en la Ciudad Condal, en Alcanar, donde supuestamente empezó todo.

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