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Colocada la ikurriña en la fachada del Ayuntamiento de Pamplona minutos antes del chupinazo

La Delegación del Gobierno ha interpuesto un recurso contra la decisión municipal

Balcón del Ayuntamiento de Pamplona este jueves.

La enseña vasca volvió momentos antes del chupinazo que abre las fiestas de San Fermín a la fachada del Ayuntamiento de Pamplona tras la derogación de la ley foral que la prohibía expresamente. El alcalde de la ciudad, Joseba Asirón (EH Bildu), ha tomado este jueves la decisión de que ondeara de nuevo basándose en un informe de los servicios jurídicos del Consistorio. Minutos después, la Delegación del Gobierno interpuso un recurso judicial.

La tradición marca que cada 6 de julio al mediodía un cohete anuncia en el cielo de Pamplona el inicio de los Sanfermines, las fiestas de la capital navarra. La atención de quienes siguen el acontecimiento en la plaza Consistorial y a través de la televisión se fija habitualmente en quien prende la mecha, pero este año, como ocurría en 2015, el protagonismo lo compartían las dos voluntarias de la asociación de ayuda en carretera DYA, María Calado y Paula Remírez, que lanzaban el cohete con la ikurriña, la bandera de Euskadi, que ondeaba en un mástil a la izquierda de ellas. Pocos minutos antes del mediodía se izaba esa enseña junto a las cuatro que ondean habitualmente en la fachada del edificio: la española, la navarra, la europea y la de Pamplona.

La decisión la ha tomado este jueves el alcalde de la ciudad, Joseba Asirón (EH Bildu), basándose en un informe de los servicios jurídicos del Ayuntamiento que consideraba que, una vez derogada la Ley Foral de Símbolos, de 2003, que prohibía expresamente otras banderas que las cuatro oficiales, se podía colocar la ikurriña. Derogada esa norma por la mayoría del pleno parlamentario navarro (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IE) la norma que rige la utilización de símbolos es la ley de la bandera de España, de 1981, que obliga a que la enseña española ondee en todos los edificios oficiales en lugar preferente y de honor.

“La ley no prohíbe expresamente la ikurriña, que es una bandera muy sentida por parte de la ciudadanía”, sostiene Joseba Asirón, que recalca que la enseña vasca es “una bandera totalmente legal y no tiene sentido perseguirla”. Se adelantaba el regidor al recurso contencioso-administrativo interpuesto por la Delegación del Gobierno minutos después del mediodía, cuando se izaba la bandera.

La delegada del Gobierno, Carmen Alba, ha señalado que con la ley en la mano no hay espacio para que se coloque en la fachada una bandera oficial de otra comunidad autónoma diferente. El artículo cuarto de la norma de 1981 permite que “en las comunidades autónomas, cuyos estatutos reconozcan una bandera propia, esta se utilizará junto a la de España”, pero no en un caso como el de Pamplona de este jueves que el informe de la asesoría jurídica municipal equipara al del uso de la bandera de la Unión Europea, que tampoco tiene consideración oficial como símbolo.

Denuncia preparada


Además de la Delegación del Gobierno, Unión del Pueblo Navarro (UPN), principal partido de la oposición tanto en Pamplona como en la comunidad, anunció una denuncia judicial. Enrique Maya, portavoz regionalista en la ciudad, ha señalado que tenían “la denuncia preparada”. El portavoz de Aranzadi, agrupación que apoya al alcalde Asirón, “ya deslizó que íbamos a verla” en el pleno del 4 de julio, ha dicho Maya.

Es la segunda vez que la ikurriña aparece en el balcón municipal en el arranque de los Sanfermines desde que Joseba Asirón preside el Consistorio. En 2015, con Asirón recién investido, la bandera se colocó aprovechando la invitación realizada a un grupo de parlamentarias vascas. La norma foral vigente entonces abría la posibilidad de añadir banderas con carácter excepcional en visitas institucionales, pero el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, tras una denuncia de la Delegación del Gobierno, consideró que se trató de un fraude de ley porque la invitación se realizó con objeto de burlar la ley y no tenía entidad institucional suficiente.

“Consideramos que hay espacio legal para colocar la ikurriña”, ha insistido este jueves Asirón, aunque reconoció que acatarán “el marco que pueda llegar” si finalmente los tribunales vuelven a dar la razón al Ejecutivo central.

“Volverá a costar dinero a los pamploneses”, ha pronosticado Enrique Maya, después de que la justicia fallase contra el Consistorio en lo referido a la ikurriña de 2015 y también obligara a recolocar en lugar preferente el retrato del rey Felipe VI y las banderas oficiales en el salón de plenos, tras desplazarlas el regidor al fondo del recinto desde la presidencia.

Por su parte, la portavoz del PSN, Maite Esporrín, ha calificado de “hipócrita” la actitud del alcalde al no revelar hasta última hora su intención de colocar “una bandera que no representa a la ciudad”. La presidenta de Navarra, Uxue Barkos (Geroa Bai), ha asegurado que respeta la idea porque “ha sido una mayoría municipal la que lo ha decidido y hay que saber convivir con eso, de la misma manera que en otros Ayuntamientos sería impensable”. La presidenta ha recordado que la ikurriña también ondeó en Pamplona durante la Transición, “en tiempos mucho más complicados que ahora”.

El pasado 3 de junio unas 20.000 personas secundaron la convocatoria respaldada por UPN, PSN, PP y Ciudadanos en contra de la derogación de la Ley de Símbolos, que abría la posibilidad a que la ikurriña fuese colgada en balcones oficiales.

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