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Las grietas de Ciudadanos

El partido de Rivera ha perdido casi 200 cargos electos y más de 7.000 afiliados

El ingreso en el grupo de no adscritos de cuatro diputados autonómicos de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana marca un punto de inflexión en la continua pérdida de representantes que vive el partido de Albert Rivera desde 2015. Esta formación cerró aquel año su expansión nacional con 40 diputados nacionales, 93 autonómicos y 1527 concejales. Desde entonces ha perdido 130 ediles, 7 diputados provinciales, 5 diputados autonómicos y 1 consejero comarcal, que han dejado el partido expulsados o como protesta por el cambio ideológico aprobado en su IV Asamblea (del socialismo democrático al liberalismo progresista). La dirección nacional etiqueta como "tránsfugas" a estos cargos mientras intenta rearmar su proyecto para las elecciones de 2019.

Albert Rivera, durante una intervención en el Congreso. Ampliar foto
Albert Rivera, durante una intervención en el Congreso.

Todas las encuestas auguran una mejora de los resultados electorales de Ciudadanos si hoy hubiera elecciones generales. Sin embargo, el partido sufre un goteo continuo de bajas que refleja la difícil digestión de su vertiginosa expansión nacional. La formación de Rivera apostó por implantarse en toda España incorporando a candidatos sin experiencia en política, pero también a cientos de personas que habían pasado antes por el PP, el PSOE y UPyD. Más de dos años después de las elecciones municipales y autonómicas de 2015, que supusieron el pistoletazo de salida al proyecto nacional de Rivera, la tensa relación entre las dos almas del partido (centro izquierda y centro derecha) está lejos de haberse solucionado. Que la Asamblea Nacional de febrero eliminara la referencia a las raíces socialdemócratas del partido, abrazando el liberalismo progresista, ha provocado protestas y bajas: 143 según el partido y 233 según los cargos que ya no representan sus siglas.

"El problema es que dos de las señas de identidad que le conducían a sus éxitos en los momentos dulces de la nueva política están difuminándose", argumenta Ángel Valencia, catedrático de ciencia política de la Universidad de Málaga. "Ciudadanos tenía una cierta resistencia a definirse ideológicamente en términos tradicionales y prefería hacerlo a través del reformismo y del liderazgo de Rivera", sigue. "Sin embargo, cuando empieza la nueva legislatura y después de pactos con el PP y el PSOE necesita una ubicación ideológica y opta por la moderación", añade. Y subraya: "La ambigüedad ideológica de Ciudadanos está empezando a pasar factura en su proyecto político y es una de las razones, sin duda, de esta sucesión de abandonos (...) Lo que se produce es una crisis como consecuencia de una definición ideológica que resulta débil para fundamentar el espacio político de este partido en el contexto político de hoy".

Las bajas (que incluyen también expulsiones) no afectan solamente a las decenas de cargos públicos de toda España, que están intentando coordinar sus trabajos como no adscritos. Ciudadanos cerró las elecciones de mayo de 2015 con más de 30.000 afiliados. Más de dos años después, roza los 23.000, según datos de la secretaría de Organización.

Los responsables del partido aseguran que han limpiado el censo de todas aquellas personas que llevaran más de seis meses sin pagar su cuota, y que es normal que la cifra de afiliados aumente tras cada proceso electoral. Sin embargo, el descenso de un 34% en la afiliación de Cataluña es doblemente significativa: esta Comunidad Autónoma es la cuna del partido y también fue el epicentro de las protestas contra el viraje ideológico impulsado por Rivera.

Fractura interna

"Se han abandonado los ideales de la socialdemocracia", resumió para justificar su salida Alexis Marí, diputado autonómico en la Comunidad Valenciana, que lamentó la derechización de la formación y calificó a Rivera de "hijo político de Rajoy" por haber permitido la investidura del candidato del PP, o que este partido aprobara los Presupuestos de 2017.

"Cuando un partido se convierte en lo contrario de lo que dice representar, se rompe", escribió en sus redes sociales Carolina Punset, eurodiputada de Ciudadanos y pareja de Marí.

"El cambio ideológico está en la base de esta salida en concreto [la de Marí y los diputados valencianos], y también una lucha por el poder que han ganado los ex del PP, apoyados por Rivera y por el aparato, excesivamente escorados a la derecha desde la Asamblea", opinó María del Carmen Prieto, que en marzo dejó el grupo de Ciudadanos en el Parlamento andaluz.

"Pero no es legítimo argumentar eso y poner ciertas discrepancias para justificar robar el escaño y el sueldo de cargo público que corresponde al partido", aseguró José Manuel Villegas, secretario general de Ciudadanos, que asegura que la formación sigue instalada en el centro ideológico. "Tomaremos todas las medidas de tipo político y si hubiera alguna legal que tengamos a nuestro alcance para recuperar esas actas, aunque en ese aspecto está más complicado".

La dirección nacional del partido afronta las elecciones municipales, autonómicas y europeas de 2019 como un momento clave para el futuro del partido. Los estrategas que aconsejan a Rivera consideran que las encuestas reflejan la consolidación de su proyecto y que también auguran mejores resultados de los ya cosechados. Mientras se suceden las bajas de cargos municipales y autonómicos, el partido centra sus esfuerzos en el trabajo en el Congreso, donde un acuerdo con 150 reformas le une al PP: ahí es donde Ciudadanos tiene su mejor oportunidad de demostrar que es útil para los electores, según sus dirigentes.

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