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Los aciertos y errores de los alcaldes del cambio tras dos años de gobierno

Madrid, Barcelona, Santiago de Compostela, A Coruña, Zaragoza, Valencia y Cádiz cumplen dos años de logros como la reducción de la deuda o las políticas sociales y sombras como las divisiones internas

Ada Colau, se reúne en Barcelona con 8 alcaldes del cambio.
Ada Colau, se reúne en Barcelona con 8 alcaldes del cambio.

Las elecciones municipales que se celebraron el 24 de mayo de 2015 supusieron la entrada en las instituciones locales de nuevas formaciones surgidas tras el 15-M, entre las que destaca Podemos, que poco después llegaría también al Congreso de los Diputados y se convertiría en la tercera fuerza política del país. El éxito de las candidaturas —en algunos casos una amalgama de movimientos ciudadanos que cristalizaron en poco tiempo— les llevó al gobierno de ciudades tan importantes como Madrid, Barcelona, Santiago de Compostela, A Coruña, Zaragoza, Valencia o Cádiz. Son los llamados ayuntamientos del cambio, que en estos dos años han intentado marcar distancias con los partidos tradicionales en la gestión cotidiana.

Cada uno tiene sus peculiaridades, pero también elementos en común. Las nuevas corporaciones han buscado fomentar una mayor participación de los ciudadanos en las decisiones de los equipos de gobierno, han puesto el acento en las políticas sociales y en las de movilidad. Varios de los alcaldes han logrado reducir la deuda pese a los augurios de que el gasto público se iba a incrementar de forma exponencial.

Los problemas con los que se han enfrentado los nuevos regidores en estos dos años también son compartidos. Formados la mayoría de los nuevos gobiernos locales por personas que carecían de experiencia política y de gestión, la improvisación ha sido un rasgo característico de los gobiernos del cambio. Una crítica común que han recibido de los partidos de la oposición es el de actuar de forma sectaria. Los dos principales referentes han sido los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona, gobernador por Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente.

De perfiles totalmente diferentes —Carmena es una reconocida jurista con una larga trayectoria como juez y Colau es una veterana activista de los movimientos sociales—, ambas han simbolizado el cambio político en estos 24 meses, un cambio que todavía tiene que madurar antes de someterse al veredicto de las urnas en 2019.

El principal obstáculo que ha tenido Carmena ha sido la división que ha sufrido en varias ocasiones su grupo municipal, con diferentes corrientes que no han ocultado la fractura ni las crisis internas.
Por su parte, la gestión de Ada Colau viene definida por numerosos planes a largo plazo que de momento no han impactado en el día a día de Barcelona.

Madrid: Cómo aprender desde cero a gestionar una gran ciudad

Manuela Carmena, exjuez de 73 años y alcaldesa de Madrid desde junio de 2015, ha llegado al ecuador de su mandato encabezando un ejecutivo tan heterogéneo como fragmentado (lo conforman Podemos, Izquierda Unida, Equo, Ganemos e independientes). Las prioridades de este gobierno autodenominado “del cambio” fueron regenerar la política, acercar las instituciones a los ciudadanos y garantizar la solvencia económica.

Barcelona: Giro en la agenda, grandes planes a largo plazo y poca concreción

Dos años después de ganar las elecciones contra todo pronóstico, el equipo de la alcaldesa de Barcelona, la exactivista Ada Colau, se muestra “bastante satisfecho con lo conseguido”. Habla Gerardo Pisarello, el alcalde accidental durante la baja de maternidad de Colau.

Valencia: Cambio de la movilidad y freno a los desahucios

El Gobierno de La Nau, así se conoce a la coalición que lidera el alcalde de Valencia, Joan Ribó, y que integran Compromís, Socialistas y València en Comú (suma de Podemos e independientes) ha dado un giro radical a la política municipal de la tercera capital de España tras 25 años de gobiernos del PP.

A Coruña: Apertura de la gestión municipal a vecinos y oposición

La legislatura municipal arrancó hace dos años en A Coruña con el cumplimiento de dos demandas de los partidos cuando no están en el gobierno: tener un asiento en la junta de gobierno y en la mesa de contratación para vigilar de primera mano todas las adjudicaciones. 

Cádiz: Obligados a rebajar las expectativas

No ha sido fácil poner pie en pared para José María González ‘Kichi’ y los suyos. Curtidos en sindicalismo y activismo social, los ocho concejales de Por Cádiz Sí Se Puede llegaron a Ayuntamiento sin experiencia política y con una mochila de promesas de empleo y ayudas sociales. 

Compostela Aberta consigue acorralar a un PP en la oposición desgastado por la corrupción

En mayo de 2011, tras décadas de fracasos en el intento por hacerse con la alcaldía de Santiago de Compostela, el PP lograba la mayoría absoluta por un puñado de votos (13 concejales frente a nueve del PSOE y tres del BNG). 

Zaragoza: Pleno fragmentado, gobierno en soledad

Pedro Santisteve alcanza la mitad de su mandato al frente del Ayuntamiento de Zaragoza presumiendo de haber cumplido con la mitad de su programa pero con una oposición enfrente que le achaca falta de diálogo y de transparencia

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