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Pedro Santisteve, dos años de mandato en soledad

Zaragoza en Común presume de llegar a la mitad de su legislatura con el 50% del programa cumplido pero ni siquiera los partidos que auparon a su candidato a la alcaldía le apoyan hoy

Santisteve en su despacho, a principios de mayo.
Santisteve en su despacho, a principios de mayo.

Pedro Santisteve alcanza la mitad de su mandato al frente del Ayuntamiento de Zaragoza presumiendo de haber cumplido con la mitad de su programa pero con una oposición enfrente que le achaca falta de diálogo y de transparencia. Estos dos años han estado plagados de gestos simbólicos, algunas cifras de gestión positivas e intentos por aumentar la participación, pero a día de hoy ni siquiera los partidos que le auparon a la alcaldía respaldan su gestión. "No me siento solo", asegura el alcalde, "tengo un equipo plural y sólido y el cariño de muchas personas".

Zaragoza en Común, el proyecto que lideró Santisteve y que incluye a Podemos, Izquierda Unida y movimientos sociales, gobierna desde 2015 con solo nueve concejales en un pleno de 31 asientos. Fue elegido con el apoyo de PSOE Y CHA. La falta de una coalición para gobernar y la fragmentación del pleno, hace que cada decisión sea motivo de un amplio debate. El regidor reconoce que le gustaría cambiar el clima que se respira en el ayuntamiento, donde las fuerzas de izquierdas a duras penas consiguen ponerse de acuerdo para aprobar los presupuestos y las ordenanzas fiscales.

Entre sus logros, el Ayuntamiento esgrime que han reformado la fiscalidad para cobrar un Impuesto de Actividades Económicas más justo y que han congelado el IBI para la mayoría de las rentas mientras que han aumentado el de los inmuebles más caros. El equipo municipal asegura también haber destinado 400.000 euros para la acogida de refugiados (han llegado alrededor de 200 a la ciudad en estos dos años) y haber doblado el presupuesto para vivienda social además de que no se haya producido ningún desahucio de entre todos los casos que han pasado por la oficina municipal de vivienda. El Ayuntamiento de Zaragoza es uno de los más endeudados de toda España y ZeC ha conseguido amortizar esta cifra en casi 100 millones de euros, aunque continúa acumulando una deuda de 990 millones.

Estos dos años también han estado llenos de gestos más o menos simbólicos, como el intento de los presupuestos participativos, para los que solo votaron algo más del 1% del censo. Hace poco más de un mes Santisteve envió una carta al Vaticano para solicitar la titularidad pública de algunos edificios religiosos de la ciudad. Como ya anunció el alcalde al inicio de su mandato su propuesta no se basa en los grandes proyectos, un camino que sí siguieron los socialistas en los doce años previos a su llegada, sino en las pequeñas reformas de la ciudad.

La peor crisis del equipo de gobierno se vivió cuando el servicio de autobuses, el principal medio de transporte público de la ciudad, estuvo en huelga durante cuatro meses. El consistorio actuó entonces como mediador en un conflicto laboral entre la concesionaria y los trabajadores. Aunque este capítulo se cerró, el tema del trasnporte urbano en Zaragoza es una fuente habitual de conflictos. Otro de los problemas que ha tenido que afrontar su equipo es el conflicto sobre la municipalización de determinados servicios de la ciudad, como el del servicio de atención telefónico 010, una medida suspendida por la justicia. El regidor ha afrontado otras polémicas como la surgida por su compra de gomina con dinero público y el cambio de denominación del pabellón Príncipe Felipe por el del José Luis Abós, extécnico del equipo local de baloncesto (que luego la justicia paralizó).

Una de las quejas más frecuentes de los partidos de la oposición ha sido la opacidad y la escasa relación con el resto de partidos, algo que complica la situación que ZeC necesita apoyos contantemente para que sus propuestas salgan adelante. Carlos Pérez Anadón, portavoz del PSOE, un partido que apoyó a Santisteve en su nombramiento asegura que en estos dos años de gobierno las reuniones que ha mantenido con el regidor en privado no suman más de dos horas. "Están trabajando para su tribu con puestas en escena que solo sirven para reafirmar una serie de posiciones estéticas. No hay un modelo de ciudad". Anadón es muy duro con el alcalde y asegura que su gestión pone en peligro un futuro gobierno progresista en una ciudad en la que lleva gobernando la izquierda desde 2003.

Otro recién llegado al Ayuntamiento, Ciudadanos, afirma sentirse "decepcionado" en los asuntos en los que a priori coincidían como transparencia y diálogo con el resto de grupos. "Hay veces que prefieren contar sus temas en los medios de comunicación antes que buscar el consenso en el pleno para sacarlos adelante", asegura Sara Fernández, la portavoz de la formación naranja, que acusa a ZeC de tener formas "de la vieja política".

Jorge Azcón, portavoz del grupo municipal popular, se muestra irónico al asegurar que lo único que ha hecho bien este Gobierno en dos años es prohibir las charangas en las calles. "Han hecho de la confrontación su forma de hacer política, no han sabido refinanciar la deuda y su programa estrella de vivienda no funciona", asegura. "En nuestro caso, no es una cuestión de química con Santisteve sino de profundas discrepancias ideológicas. Lo de la química solo pasa en la izquierda", añade.

El discurso de CHA es algo más favorable al Gobierno por la amplia coincidencia ideológica que une a ambas formaciones. "La gestión económica está siendo muy buena, pero hay que reconocer que muchas de las políticas venían ya de antes y son de continuidad", apunta Carmelo Asensio, portavoz de CHA. "Las formas son importantes y en este gobierno no están siento las adecuadas, hay que hacer las cosas con un poco de tiento y no imponer sino convencer". El portavoz de CHA se lamenta de que no han sido capaces ni de llegar a un acuerdo de gobernabilidad en las grandes líneas, como sí ocurrió con los equipos socialistas.