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La Policía mantiene activas cerca de 400 investigaciones por la amenaza yihadista

El goteo de detenciones, 19 este año, son el resultado de centenares de pesquisas abiertas por las fuerzas de seguridad

Los agentes trasladan a un detenido por terrorismo yihadista.
Los agentes trasladan a un detenido por terrorismo yihadista.

Un número de teléfono, una dirección postal, un correo electrónico interceptado… Cualquier dato sirve para iniciar una investigación antiyihadista. En la actualidad hay "activas" cerca de 400, según confirman altos responsables policiales, que aclaran que buena parte de ellas "aún no son profundas". "Se inician con lo que encontramos rastreando en páginas web, foros y redes sociales, lo que nos hacen llegar desde el CNI o la información que nos facilitan servicios policiales extranjeros porque en sus investigaciones han detectado, por ejemplo, que uno de sus sospechosos ha contactado con alguien en España", añaden.

Las hay, también, que comienzan gracias a los datos que los ciudadanos hacen llegar al Centro de Coordinación de Información de Radicalización, dependiente de Interior y que, desde su creación a finales de 2015, ya ha recibido más de 3.000 comunicaciones. "Cuando se produce un atentado, se dispara el número de llamadas", reconocen fuentes de este centro, que ponen como ejemplo el atropello masivo de Niza del pasado verano: "Aquel día no dábamos abasto".

Ha sido la mutación registrada en este tipo de terrorismo a causa de la guerra de Siria, del auge del autodenominado Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés) y de la eclosión de las redes sociales lo que ha convertido esos pequeños detalles, esos datos en apariencia sin importancia, en la llave que ha permitido abrir buena parte de estos centenares de investigaciones. Las cifras de detenciones parecen avalar esta estrategia policial. En lo que va de año, ya se han producido 19 arrestos. Los tres últimos, el pasado miércoles. En 2016 fueron 69. Desde los atentados del 11-M, la cifra se eleva a 691, según las estadísticas de Interior.

Para los expertos de la lucha antiterrorista, la principal amenaza para España la representan cuatro tipos diferentes de yihadistas. En primer lugar, los que denominan "radicales asentados". Son extremistas religiosos que llevan tiempo en España y que pueden dar el paso de cometer un atentado en cualquier momento. A ellos se suman los que actualmente están integrados en lo que la policía denomina "estructura logística", responsables de labores de financiación, reclutamiento y adiestramiento, y que en cualquier momento pueden convertirse en una célula activa. "El proceso de radicalización nunca es lineal ni dura siempre lo mismo. En el caso de los conversos, es mucho más rápido", añaden las mismas fuentes.

A la espera de una ley para el ‘superfichero’

Para reforzar la lucha antiterrorista, Interior tiene listo desde hace meses el sistema de control de pasajeros PNR (siglas de Passenger Name Record), en el que ha invertido 1,4 millones. Para activarlo, sólo falta aprobar la ley que obligue a las compañías aéreas a facilitar una batería de datos sobre las reservas de sus vuelos. Con ellos y con información captada en fuentes abiertas, el PNR evaluará el riesgo que suponen los pasajeros no fichados que presenten sospechosos patrones de comportamiento en los viajes.

El tercer grupo es el de los llamados "retornados", yihadistas que se desplazaron a Siria e Irak para combatir en las filas del ISIS y que han vuelto a Occidente. La Policía ha identificado a 208 españoles o ciudadanos extranjeros residentes en España que han realizado ese viaje de ida. De ellos, hay constancia de la muerte de 46, pero también del regreso a Europa de otros 32. Hay mujeres (21) y menores de edad (4). Más del 80% tienen menos de 40 años. "Su peligro es doble. Por un lado, tienen conocimiento en el manejo de armas y explosivos. Además, se convierten en héroes para otros", señalan fuentes policiales. El último grupo lo representan aquellos que han intentado hacer ese mismo viaje y, porque han sido interceptados en alguna frontera o por otros motivos, no lo han logrado. Son los denominados "frustrados".

Luis de la Corte Ibáñez, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y director de Estudios Estratégicos en el Instituto de Ciencias Forenses y Seguridad, destaca que el yihadismo autóctono experimentó una importante eclosión hace un lustro. "En 2013-2014 cambió mucho el perfil de los detenidos. Aumentó el número de españoles porque muchos de los arrestos se producían en Ceuta y Melilla. Una buena parte eran nacionales de origen magrebí de segunda y tercera generación", explica. Según un estudio del Real Instituto Elcano, casi la mitad (45%) de los detenidos entre 2013 y 2015 eran españoles y el 40,5% habían nacido en España.

"La mayoría de los detenidos no están integrados en el ISIS. Se radicalizan solos, a través de Internet. Otras veces en pequeñas mezquitas clandestinas creadas con este fin. Solo al final se ponen en contacto con la organización o ni siquiera eso. Simplemente, actúan inspirados por la propaganda", detalla un alto mando policial. A este no le gusta el término de "lobo solitario" para referirse a ellos. Prefiere el de "autor individual".

En este sentido, recuerda que es "un terrorismo barato" que no necesita grandes infraestructuras. "Pueden gastarse 1.000 o 2.000 euros para hacer el viaje a Siria, una cantidad que se consigue fácilmente con la delincuencia común y el trapicheo de droga. Ni siquiera necesitan conseguir armas y explosivos. Les basta un cuchillo o un coche", dice en clara referencia al atentado de Londres.

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