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Los Ayuntamientos navarros podrán colocar la ikurriña a partir de verano

Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra registran una ley para derogar la ley de símbolos

Lanzamiento del chupinazo desde el Ayuntamiento de Pamplona.
Lanzamiento del chupinazo desde el Ayuntamiento de Pamplona.

Uno de los primeros síntomas del cambio de mayorías políticas en las instituciones navarras tras las elecciones forales y municipales de mayo de 2015 fue la aparición de la ikurriña, la bandera vasca, en los chupinazos festivos de la mayoría de Ayuntamientos en los que cambió la alcaldía. El más significativo fue el de Pamplona, el 6 de julio, donde la enseña apareció en el balcón en el que arrancan los Sanfermines junto a las banderas oficiales. No ocurrió así en 2016 debido a que los juzgados de lo Contencioso-Administrativo dieron la razón a la Abogacía del Estado y afirmaron que invitar a un parlamentario de Euskadi para colocar la bandera era un fraude a la Ley Foral de Símbolos de 2003. Esta norma dejará de tener efecto en un plazo de dos a tres meses después de que los cuatro partidos que suman la mayoría de gobierno en la comunidad —Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IE— registraran este jueves una proposición de ley que pretende su derogación.

Enterrar la ley de símbolos que UPN, PSN y CDN acordaron en 2003 para prohibir expresamente la colocación de otras banderas que no fueran las oficiales fue uno de los aspectos acordados en el pacto que llevó a Uxue Barkos (Geroa Bai) a la presidencia del Ejecutivo navarro en 2015. Koldo Martínez, el portavoz del partido de Barkos, anunció su cambio como una de las prioridades en el arranque de la legislatura, pero su materialización se ha ido retrasando debido al debate sobre cómo debe ser la nueva ley, enconado especialmente entre la búsqueda de EH Bildu de que la bandera vasca tuviese cierto reconocimiento oficial y la negativa de Izquierda-Ezkerra a algo más que no fuera una derogación que devuelva el marco legal en torno a las banderas, anterior a 2003. Hasta entonces, Ayuntamientos navarros, especialmente en la zona norte de la comunidad, colocaban la ikurriña en sus fachadas junto a las banderas navarra y española, en virtud de acuerdos de pleno o alcaldía.

A esa situación volverá la legislación navarra una vez que se apruebe el texto avalado este jueves por 26 de los 50 parlamentarios forales. Su breve texto se limita a derogar la norma aprobada en abril de 2003 y a añadir que, mientras no se apruebe una nueva ley de símbolos, se mantendrá la barroca "Marcha para la Entrada del Reyno" como himno oficial de la comunidad, ya que esa oficialidad no se recogía junto a la bandera y el escudo en el Amejoramiento del Fuero de 1982, el estatuto autonómico navarro. Mientras los grupos que apoyan al Gobierno navarro debaten una nueva ley, los límites legales a las instituciones navarras los marcará la norma nacional, que obliga a colocar la bandera española "en lugar preferente y de honor" en las fachadas, pero no cita la prohibición sobre otras banderas que mantiene la todavía vigente norma navarra, que dota al Ejecutivo navarro y la Delegación del Gobierno de la posibilidad de impugnar los acuerdos de Ayuntamientos contrarios a esa ley, que se consideran "nulos de pleno derecho".

Durante los 14 años de vigencia de la Ley Foral de Símbolos, que obliga a colocar las banderas de España y Navarra en todos los edificios oficiales, fueron sancionados muchos Ayuntamientos por tratar de burlar la norma colocando la ikurriña frente al Consistorio en un mástil aislado e incluso se capacitó al Ejecutivo a no abonar las trasferencias para el pago de dietas de concejales y sueldos de alcaldes si un Ayuntamiento incumplía la norma sobre banderas. Según la exposición de motivos de la propuesta de derogación de esta norma, esta regulación "ha contribuido a un camino de enfrentamiento y prohibición de símbolos que eran mayoritariamente aceptados por las entidades locales junto a los símbolos oficiales". Por su parte, UPN, PSN y PP, que forman la oposición en el Parlamento de Navarra, lamentan la decisión, que consideran que avanza en la agenda nacionalista vasca.

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