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Iglesias ningunea el peso de Errejón y se disipa el acuerdo previo al congreso

Los equipos de ambos dan por hecha la confrontación en el cónclave salvo vuelco inesperado

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, en el Congreso.

Pablo Iglesias reunió este miércoles a Íñigo Errejón para buscar un acuerdo previo al congreso en un encuentro en el que le situó al mismo nivel que Anticapitalistas, Carolina Bescansa y otros nueve equipos menores. La cita no sirvió para avanzar en ningún acuerdo, sino para constatar, por parte de los equipos de ambos, que la confrontación en el cónclave es inevitable y no podrán ir en la misma lista. Errejón subrayó que aunque lleguen a pactos parciales “decidirá la gente” entre las distintas propuestas, y se quejó de que la unidad no se logra “a toque de corneta”.

Faltan siete días para que se cierre el plazo para la presentación de listas separadas a la dirección de Podemos, pero solo un vuelco inesperado podría lograr que Pablo Iglesias e Íñigo Errejón formen parte de la misma candidatura al congreso. El líder y su número dos confrontarán con listas diferentes, según dan por hecho los equipos de ambos, aunque puedan llegar a acuerdos parciales sobre las ponencias presentadas. La discrepancia es prácticamente insalvable porque radica en que Iglesias no reconoce y trata a Errejón como representante de la mitad del partido, como el portavoz parlamentario considera que demostró la última consulta a las bases.

De esa falta de reconocimiento fue expresión precisamente la reunión convocada ayer por el líder, en la que no dio un trato privilegiado a su número dos. Ambos compartieron mesa en la sede de Podemos con Miguel Urbán, principal referente de Anticapitalistas, Carolina Bescansa, cofundadora del partido que ha presentado documentos propios, y representantes de equipos menores como, por ejemplo, el círculo de Moratalaz (Madrid). En total 20 personas, que charlaron durante dos horas y media, en lo que se redujo, según Errejón, a “una ronda de expresión de las diferentes posiciones”.

Iglesias ofreció enriquecer su ponencia política con las ideas del resto, una vez su documento considera que ya incluye aportaciones importantes del resto de sectores. El líder cree además que sus ideas son “mayoritarias”, dijo tras la reunión en declaraciones a los periodistas en el exterior de la sede del partido, en la calle Princesa de Madrid. Para Errejón, a cambio, no se trataría de hacer aportaciones al documento de Iglesias, sino de conformar uno de cero. El entorno del secretario general asegura que el número dos, sin embargo, anunció en la reunión que su propósito no era negociar o hacer aportaciones, sino relatar sus ideas, un extremo que el entorno de Errejón niega.

Ambos equipos se acusan mutuamente de no querer el acuerdo. El del secretario general entiende que Iglesias ha sido el único que se ha esforzado en hacer gestos para buscar un pacto con el resto de sectores, pero no contempla nuevas cesiones que sirvieran para acercas posiciones. Como, por ejemplo, renunciar a alguno de los amplios poderes que errejonistas y Anticapitalistas le piden que pierda, como la capacidad de convocar consultas a las bases sin acuerdo de la dirección, o la facultad de disolver agrupaciones territoriales. Preguntado por qué ofrecía como cesión para la unidad, Iglesias aseguró ayer que “diálogo”.

El sector de Errejón cree, a cambio, que la reunión de ayer no buscaba un acuerdo sincero sino que se trataba de un acto de campaña de Iglesias. En todo caso, las conversaciones que han mantenido en privado fuera de los focos tanto Iglesias con Errejón como Irene Montero, jefa de gabinete de Iglesias, con Pablo Bustinduy, hombre de confianza de Errejón, han sido también infructuosas, según fuentes conocedoras de las mismas.

Reproches cruzados

Las declaraciones de ambos a la salida de a reunión revelaron lo alejados que se encuentran. Primero, porque dieron casi por hecha la confrontación, sobre todo Errejón. El número dos dejó la puerta abierta a seguir negociando, pero sobre materias concretas, y dio por sentado que el pacto total es prácticamente imposible, esto es, que presentará una lista diferenciada a la dirección. “La receta para el Podemos de la segunda fase contiene los ingredientes de todos los que estábamos en esa reunión. Ahora bien, cuánto de cada ingrediente contenga la receta en algunas cosas nos pondremos de acuerdo y en otras decidirá la gente. No vamos a hurtarle a la gente el debate”, subrayó. Iglesias también asumió esa posibilidad: “Voy a trabajar para que estemos todos unidos, si hay compañeros que quieren ir por separado, tampoco es ningún problema”.

Al mismo tiempo, el líder y su número dos se cruzaron reproches. Errejón se quejó de que la unidad no se consigue “a golpe de corneta”, a lo que Iglesias le replicó que “la unidad se consigue debatiendo, ni con documentos ni haciendo declaraciones agresivas en los medios”.

El referente de Anticapitalistas, Miguel Urbán, y la cofundadora Carolina Bescansa llamaron al acuerdo. Urbán presentó un decálogo sobre el que trabajar, y Bescansa apeló a la asistencia al encuentro que ha convocado el próximo día 28 para debatir.

Que Errejón presente una lista diferenciada a la dirección, aunque no se postule a la secretaría general, supondrá en la práctica una discusión sobre el liderazgo de Podemos. Iglesias reiteró ayer que si su lista pierde, dimitirá. Errejón no le cree. “Una cosa es lo que se dice en los procesos internos, y otro lo que suceda”, aseguró ayer en Telecinco.

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