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Dastis asume la estrategia de Margallo sobre Gibraltar

El ministro asegura que la relación de la colonia con la UE deberán pactarla Londres y Madrid

El ministro Alfonso Dastis habla con el portavoz de Podemos, Pablo Bustinduy, con barba.
El ministro Alfonso Dastis habla con el portavoz de Podemos, Pablo Bustinduy, con barba. EFE

Diferencias de tono pero no de fondo. O casi. "Más allá de la personalidad del que se sienta en el sillón de ministro, el objetivo es compartido. Yo no me voy a separar de las lineas maestras de [José Manuel] García-Margallo", ha dicho este miércoles el nuevo jefe de la diplomacia española, Alfonso Dastis, en su primera comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso.

Frente a quienes apostaban por una ruptura con la línea de su antecesor, Dastis ha explicado que "por mi propia personalidad o perfil, puedo tener menos exposición pública o puedo ser menos vocal [sic] en algunas cosas, pero en el fondo estoy de acuerdo con las políticas que apoyaba García-Margallo". Para ser más concreto: "Quizá voy a hablar menos de Cataluña o Gibraltar".

De Cataluña no habló, pero fuentes de su ministerio aseguraron que las embajadas españolas seguirán intentando desmontar el discurso soberanista de la Generalitat catalana ante sus interlocutores extranjeros. De Gibralar sí se explayó. Explicó que su postura sobre el contencioso es la misma: se trata de "una colonia que atenta contra la integridad territorial de España". Recordó que Margallo trasladó en septiembre pasado a su homólogo británico, Boris Johnson, "una generosa propuesta de cosoberanía" que no aclaró si sigue en vigor, y añadió: "Hemos dejado claro que cualquier disposición que en el proceso del Brexit pudiera afectar a Gibraltar en su relación con la UE ha de ser previamente objeto de acuerdo entre España y el Reino Unido".

Es decir, si Gibraltar quiere mantener una relación especial con la UE tras la salida del Reino Unido ello solo será posible mediante un acuerdo bilateral entre Madrid y Londres. Para apuntalar su postura recordó que, cuando España ingresó en la UE en 1986, Londres y Madrid pactaron un intercambio de notas relativa al estatuto de Gibraltar. Lo que no dijo, tampoco se le preguntó, es si España está dispuesta a vetar las líneas maestras de la negociación del Brexit, que deben ser aprobadas por el Consejo Europeo una vez que Londres ponga en marcha la desconexión, si no se acepta este planteamiento. Sí subrayó que deben tomarse como referente los intereses de los españoles que trabajan en el Peñón y el desarrollo del Campo de Gibraltar.

Dastis pidió el respaldo de los grupos parlamentarios para dar un "nuevo impulso a la proyección internacional de España" aprovechando la recuperación económica y la fuerza que se deriva del amplio consenso de la sociedad española en torno a unos valores básicos. "Podemos tener nuestras diferencias", dijo a la oposición "pero aquí no hay fuerzas políticas xenófobas o racistas, no hay fuerzas euroescépticas que quieran menos Europa", al contrario de lo que sucede en la mayor parte de los países europeos. "Nuestra fortaleza en estas convicciones es nuestro principal activo como país".

El ministro, que la semana pasada estuvo en Estados Unidos, donde se reunió con el futuro consejero de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, abogó por "avanzar desde el excelente nivel de relación bilateral" con Washington, con una agenda que permitirá ponerse "a trabajar de inmediato" con la Administración Trump para resolver algunos temas urgentes, como la descontaminación de Palomares, acordada con el Ejecutivo de Obama.

Respecto a Cuba, aseguró que se mantendrá "una relación constructiva" con el régimen castrista,  basada en un "diálogo crítico y respetuoso" con el objetivo de acompañar su "proceso de reformas". Reiteró el apoyo de España al proceso de paz en Colombia y al diálogo entre el Gobierno venezolano y la oposicón --con la mediación, entre otros, del expresidente Zapatero-- pero adviritó de que este debe producir "resultados tangibles en un plazo razonable"..

Abogó por una "solución política justa, duradera y mutuamente aceptable" al conflicto del Sahara Occidental y, aunque condenó la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia, aseguró que trabajará por  "restablecer la confianza" con Moscú, ya que "la Guerra Fría acabó hace mucho tiempo y sería un trágico error reproducirla".

Los portavoces de la oposición reclamaron que se dé más peso a los derechos humanos en la política exterior. "¿Son ustedes partidarios de los derechos humanos o creen que la acción exterior consiste en no molestar a regímenes con los que se quiere hacer negocio?", le preguntó el portavoz de Ciudadanos, Fernando Maura. Concluida el 31 de diciembre su presencia en el Consejo de Seguridad, uno de los objetivos de Dastis será precisamente que España tenga un puesto en el Comité de Derechos Humanos de la ONU para el bienio 2018-19.

La mayor polémica, sin embargo, no estuvo en la Comisión de Exteriores, sino en el Pleno del Congreso, donde Dastis dijo por la mañana que los jóvenes que emigran en busca de empleo "muestran inquietud y amplitud de miras". Por la tarde matizó que el Gobierno trabaja para que nadie tenga que marcharse de España "en contra de su voluntad", pero insistió en que vivir en el  el extranjero "es enriquecedor".