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OPINIÓN

Dos vencedores ausentes en la noche de Ana Pastor

Rajoy es reconocido como el mejor orador del año del Parlamento y Sánchez como azote del Gobierno en la gala anual de la Asociación de Periodistas Parlamentarios

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, y el vicepresidente del Senado, Pedro Sánz, durante la gala de los Premios Parlamentarios. Ampliar foto
La presidenta del Congreso, Ana Pastor, y el vicepresidente del Senado, Pedro Sánz, durante la gala de los Premios Parlamentarios. EFE

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez no estuvieron de cuerpo presente este martes en la cena anual de la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), pero fueron premiados, in absentia, con los reconocimientos más prestigiosos de un año político sin precedentes con dos elecciones generales y un Ejecutivo interino durante diez meses. El presidente del Gobierno, famoso por su retranca gallega en las réplicas, se llevó el premio Emilio Castelar al mejor orador.

La recogida del trofeo se convirtió en un conflicto inesperado para su receptor, Álvaro Nadal. El ministro de Energía se vio en el compromiso de soltar un speech de notable alto-sobresaliente pero sin superar la altura del don de la palabra del “jefe”, como se encargó de recordarle Ana Pastor. La presidenta del Congreso se convirtió en la estrella inesperada con una combinación inigualable de humor ácido y mirada gélida. La conclusión es que faltó el premio a la revelación, en el que habría arrasado. Tras recalcar que hay que reírse de uno mismo es sano (y de inteligentes), Pastor se autoparodió con su ya grito de guerra “¡Señor Rufián! ¡¡Señor Rufián!!” El diputado de ERC se rio con la escena y a la misma velocidad que el resto de comensales.

Pero antes de que triunfara Rajoy ya lo hizo Sánchez, que estando sin estar alimentó su leyenda de Mío Cid de ese intangible que son las bases del PSOE. El exsecretario general de los socialistas fue el otro gran vencedor de la jornada al cerrar, quién se lo iba a decir mes y medio antes en su renuncia, al escaño con el premio al azote del Ejecutivo. Más de un diputado del partido del que el otrora líder es ahora militante raso bromeó con que también se podría haber llevado, si hubiera querido, el reconocimiento al azote de la oposición —fue para el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, que también hizo méritos— por no decir de ellos mismos, ironía provocada por la crisis en que se ha instalado el PSOE a la espera de un congreso para el que no hay fecha ni candidatos y, a este paso, puede que ni militantes.

El caso es que Sánchez agradeció por vía interpuesta la labor y la elección del gremio de periodistas, se encargó de explicar la diputada balear Sofía Hernanz, que recogió el premio en su lugar. “Para muchos de nosotros este premio, este reconocimiento a Pedro, es un reconocimiento a su coherencia, a su firmeza y a su valentía”, tiró con bala Hernanz ante el ceño fruncido de Antonio Hernando y la sonrisa —sin más, no tenía nada que ver con destino alguno (estación final Gobierno del Partido Popular)— de Pablo Iglesias, que junto a Albert Rivera compartieron mesa, mantel… Y poco más.

El tercero en discordia fue Pablo Iglesias, y nunca mejor dicho. El secretario general de Podemos fue designado Castigo para la Prensa, a la que parece prestar más atención en las sesiones de control del Congreso que a Rajoy. “Este premio me lo he ganado a pulso, es un premio muy merecido y lo agradezco... Esto tiene una cosa buena, y es que a partir de hoy la relación solo puede mejorar”, reconoció. “Hoy estoy ilusionado porque hay una plaza vacante, la plaza vacante a Azote del Gobierno. Espero a aspirar a ese premio en el futuro, espero que la relación [con los medios] mejore, cuidad vuestros abrigos de pieles, tened cuidado con la epistemología y sobre todo, si trabajáis en Prisa, calculad que a lo mejor un día este premio se lo lleva Juan Luis Cebrián”, fue su despedida, en la que volvió a recordar, como acostumbra, al presidente del grupo al que pertenece EL PAÍS. “La relación de amor entre políticos y periodistas no puede ser y además es imposible, nuestro intereses son contrapuestos, pero tampoco tiene que ser necesaria mente de enfrentamiento continuo. La relación tiene que basarse en algo fundamental: el respeto”, había dicho al inicio de la gala Anabel Díez, periodista de EL PAÍS y presidenta de la APP.

La némesis de Iglesias la tenía tan cerca que convive con Podemos: el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, demostró con su galardón que la nueva política no tiene por qué estar reñida con la prensa. También el portavoz de Podemos, Íñigo Errejón, para quien fue el premio al parlamentario 2.0. “El premio tiene un componente importante de frikismo de ‘por favor no la lieis más’, de ‘si bebéis no cojáis los móviles’, de ‘si os quedáis encerrados en un ascensor con cuatro diputados del PP no lo contéis”, reflexionó entre risas, con gracia y mucho más suelto en comparación con Iglesias. Pastor no se contuvo y, en esa línea con la que marcó cátedra, le dijo a Errejón que se merecía el premio. “Es el diputado que más mira el móvil en el pleno”, argumentó con la sordina marca de la casa. Había nacido una estrella.

La senadora de Unidos Podemos Virginia Felipe Santaelices, que se desplaza en silla de ruedas, aprovechó el reconocimiento por su labor en la Cámara hermana del Parlamento para pedir mayor sensibilidad y recursos para los ciudadanos con problemas de movilidad en uno de los momentos más emotivos de la noche en la que Lucía López, periodista de Europa Press, puso el colofón como la cronista parlamentaria del año. 

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