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Palma de Mallorca se llama solo Palma

La ciudad culmina un nuevo cambio de nombre con la vuelta a la nomenclatura original

La catedral de Palma de Mallorca. Ampliar foto
La catedral de Palma de Mallorca.

Cuando uno llega a Mallorca en avión, lo primero que se encuentra al salir del aeropuerto es un grafismo en letras negras que hacen saber al visitante que se encuentra en Palma de Mallorca. Sin embargo, al coger el coche rumbo a la capital de la isla, todos los carteles le indican, ahora con acierto, cuál es la dirección hacia Palma. Solo Palma y sin Mallorca. Y esa es la dicotomía en una ciudad que para muchos tiene un nombre simple y que otros necesitan vestir con un apellido.

Este martes el Parlamento autonómico ha culminado los trámites para cambiar la normativa autonómica y que la mayor ciudad de las Baleares cambie de nombre por tercera vez en diez años, en un vaivén que parece interminable dependiendo del color de quien gobierna. En 2006, la alcaldesa socialista Aina Calvo impulsó el cambio de nomenclatura de la ciudad en la Ley de Capitalidad, que recogía la denominación Palma de Mallorca. El objetivo era adaptarla al Estatuto de Autonomía para que pasara a ser simplemente Palma.

Esto cambió cuatro años después con la llegada al poder del PP y el alcalde Mateu Isern que impulsó un nuevo cambio de nombre, con el objetivo de conseguir "una mejor identificación de la ciudad" en el resto del país y evitar confusiones con otras urbes de nombre similar. Una iniciativa que chocó frontalmente con un sector nacionalista, de izquierdas y con sectores culturales autonomistas que rechazaban poner apellido a la ciudad, al considerarlo una denominación centralista, provincial y sin justificación histórica.

El historiador Ramón Rosselló explica que el primer nombre de la ciudad lo pusieron los romanos, que la llamaron Palma allá por el 123 antes de Cristo. La nomenclatura cambió tras la conquista musulmana, cuando pasó a denominarse 'Madina Mayurca' y posteriormente 'Ciutat de Mallorca' tras la conquista de Jaime I. Después, a principios de siglo XVIII se recuperó de nuevo el nombre romano de Palma, que se convirtió en la denominación utilizada durante más tiempo.

Con la llegada del pacto progresista, el gobierno municipal de PSOE, Mes y Podemos impulsó la vuelta a la nomenclatura original. "El nombre de la ciudad no es lo que los otros nos ponen desde fuera, sino lo que reconocemos como propio las personas que vivimos" defiende el alcalde José Hila. Un debate que para el ciudadano a pie de calle nunca ha sido debate. Los habitantes de la capital no se refieren a ella con el apellido y para sí mismos son palmesanos. Para los residentes del resto de la isla, Palma es simplemente Palma o "Ciutat".

La confusión en ocasiones llega para el que que viene de fuera, que a veces no distingue entre el nombre de la isla, Mallorca, y su urbe principal, Palma. Prueba de ello fueron los muchos aspavientos que generó hace unos meses el comentario de la que fuera alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que durante su declaración en el juicio por el caso Nóos y para explicar los eventos organizados por Iñaki Urdangarin, se refirió a Palma como "una isla adorable".

Este tipo de equívoco es uno de los motivos por los que el PP impulsó el apellido de la ciudad. El diputado Álvaro Gijón explica que la discusión no está en el nombre que se utiliza de murallas adentro, sino del término que se promociona en el exterior. "Hay una confusión tremenda, en Alemania no se puede vender Palma como destino, es imposible". "La gente dentro ya sabe cómo se llama la ciudad. La cuestión es ser prácticos, vivimos del turismo" afirma Gijón, que ha advertido que si el PP vuelve a gobernar llevarán de nuevo el tema a la Cámara autonómica.

Unos argumentos que chocan con los del lingüista y profesor de la Universidad de las Islas, Gabriel Bibiloni, quien considera que el término Palma de Mallorca "responde a la dinámica de un Estado centralista". Esta denominación, dice, apareció en el siglo XIX de manera "oficiosa" y con el paso del tiempo se fue haciendo oficial, en un uso en el exterior de las Baleares. Para él, la perspectiva lingüística del nombre está clara. "La gente dice Palma, la ciudad se llama Palma".

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