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Los obispos velan armas ante un pacto educativo que arrincone la moral católica

La Conferencia Episcopal sale en defensa del papa Francisco y le ofrece obediencia

El papa Francisco durante una audiencia en Roma. Ampliar foto
El papa Francisco durante una audiencia en Roma. EFE

Los obispos velan armas ante el pacto educativo que se proponen acordar los principales grupos políticos en esta legislatura. La estrategia la han marcado en la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reunida la semana pasada en Madrid. Tendrán unidad de criterio y voz única, siempre con los acuerdos de España con el Estado vaticano como marco irrenunciable, dijo la mañana de este lunes su portavoz, el sacerdote José María Gil Tamayo. Se ha de tener en cuenta el actual marco de acuerdos internacionales, que tienen rango de ley orgánica, de forma que la asignatura de religión esté plenamente integrada en el currículum, evaluable y computable para todo, como ahora, añadió.

“Estos son nuestros principios. Tenemos que dejar añejas posiciones: la educación tiene que ser un campo neutro, formamos para la realidad, no para las entelequias. Dejemos la rémora trasnochada: el hecho religioso es algo positivo y tiene todo derecho del mundo a estar presente en el desarrollo integral de los niños y jóvenes en virtud del derecho de los padres a educarlos", sentenció Gil Tamayo ente los periodistas.

Una delegación episcopal ya se reunió el pasado 18 de octubre con el entonces ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, para hablar del tema. "Vemos la necesidad urgente de un pacto educativo, que acabe de una vez con los cambios al vaivén de las ideologías imperantes, y que ofrezca la posibilidad de un gran consenso en el que la educación sea una cuestión de Estado, que redunde en mejores ofertas de calidad", afirma Gil Tamayo. Los obispos han estado reunidos toda la semana pasada y recibieron el martes la visita de los Reyes para cerrar las celebraciones por el cincuentenario de la creación de la CEE.

La Iglesia romana tiene en España un peso enorme en el sistema educativo, que este domingo resumió Gil Tamayo en estas cifras: 2.600 centros específicamente católicos, con 1,468 millones de alumnos; 2.500 centros concertados católicos, más de 25.500 profesores de religión y moral católica a sueldo de Estado, con más de 3,5 millones de alumnos inscritos en enseñanza religiosa.

Gil Tamayo también dio cuenta esta mañana de uno de los asuntos que llenan de confusión y zozobra a los eclesiásticos, hasta el punto de acordar enviar una carta de apoyo al papa Francisco, firmada por el cardenal Ricardo Blázquez. Se trata de las incontables críticas, a veces inmisericordes, que el pontífice argentino recibe por boca de varios cardenales y obispos, alguno de ellos españoles. Conjuración de unos pocos prelados o cisma en toda regla en el seno del cristianismo romano por asuntos tan clásicos como el matrimonio, la confesión de los pecados, el control de la natalidad o la libertad de pensamiento de los teólogos, lo cierto es que la CEE en pleno sale en defensa de Francisco, que lleva poco más de tres años en el pontificado y cumple en medio mes 80 años de edad.

“Cuente con nuestra cercanía y apoyo en las dificultades y las pruebas que la fidelidad al Evangelio le exija. Cumplo gozosamente el encargo de agradecer la publicación de ‘Amoris Laetitia’, un servicio extraordinario a la Iglesia y una inestimable ayuda a la humanidad ante los desafíos que padece actualmente la familia", dice el cardenal Blázquez en la misiva acordada en esta plenaria de otoño.

En ‘Amoris laetitia’ (‘La alegría del amor’), Francisco aborda el tema de si los divorciados vueltos a casar pueden, o no, acercarse a recibir la comunión, un asunto que ha provocado un debate sin precedentes entre altos jerarcas, a favor o en contra de una interpretación que el documento papal no dejó cerrada. La carta de Blázquez concluye expresando “al Santo Padre la comunión cordial y obediente".

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