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Podemos pierde apoyos pero logra el ‘sorpasso’ al PSOE

El partido, centrado en las tensiones internas, busca fortalecerse ante una repetición de elecciones

Elecciones gallegas y vascas 2016 Ampliar foto
Pablo Iglesias en un mitin con Luís Villares, el 20 de septiembre.

Podemos perdió este domingo fuerza con respecto al 26-J en el País Vasco y cayó en votos pese a superar al PSOE en Galicia. Aunque estos comicios autonómicos suponían una reválida ante la posibilidad de una nueva convocatoria de elecciones generales, la dirección del partido mantuvo un perfil bajo durante la campaña y anoche se limitó a comentar los datos en Twitter. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón destacaron los aspectos positivos: que Podemos se sitúa, con 11 escaños, como la primera formación de ámbito nacional en Euskadi, por debajo del PNV y de EH Bildu, y que la coalición En Marea, con 14 diputados, es la principal alternativa al PP. Dos evidencias que lo convierten en un actor político clave también en esos territorios.

Estos datos revierten en parte los que consiguió el pasado 26 de junio, cuando fue la fuerza más votada en Euskadi y ya estuvo a punto de superar a los socialistas gallegos. En ambas comunidades pierde votos: más de 150.000 en el País Vasco y más de 70,000 en Galicia. “Aunque recibimos menos apoyos que en las generales, Podemos se consolida como fuerza electoral crucial en nuestro país”, explicaron fuentes de la dirección. Su objetivo consiste en demostrar que el bipartidismo no ha logrado recuperarse.

"El resultado en Euskadi es histórico", opinó Eduardo Maura, secretario político de la organización en esa comunidad. "Somos tercera fuerza aquí donde tantos y tantos expertos predijeron, hace apenas un año y medio, que ni siquiera llegaríamos a entrar. Sin embargo, hoy Euskadi ya no se entiende sin Elkarrekin Podemos y sin Podemos Euskadi", afirmó

Podemos se encuentra inmerso en discusiones ideológicas y de poder que volvieron a estallar justo al comienzo de la campaña electoral. El propio Iglesias apenas habló en los últimos días de los comicios autonómicos, igual que optó por que pasara casi desapercibida su presencia en las campañas —salvo los mensajes internos que lanzó desde A Coruña y Vigo—. En Galicia, la coalición En Marea, en la que comparte espacio con Anova, Esquerda Unida y las mareas, reflejó las dificultades de las alianzas entre formaciones con un proyecto parecido pero distintas identidades. En Euskadi, la proyección de Podemos, que presentó a Pilar Zabala —una candidata con enorme carga simbólica pero poca experiencia política— quedó lejos de la aspiración de disputar la hegemonía al PNV y no consiguió el discurso de la izquierda abertzale. Aun así, obtuvo mejor resultado que el PSE y el PP. 

La dirección lleva semanas centrada en las batallas internas. El discurso que pronunció Iglesias en la clausura de la universidad del partido, fue una clara muestra de sus prioridades en los próximos meses: atar el control de la organización ante quienes cuestionan sus planteamientos e insistir en la posibilidad de pacto con el PSOE, al que llamó a endurecer sus posiciones.

Con todo, el líder de Podemos rechazó, antes de conocer los resultados electorales, que en esas comunidades estuviera en juego su liderazgo e incluso la fortaleza de la formación. “Quienes se la están jugando son otros”, aseguró. En la reunión de la ejecutiva que este lunes celebra la dirección de Podemos sobre la mesa estará sobre todo el futuro a corto plazo. La formación no podrá, por ejemplo, utilizar su posición en las dos comunidades para tratar de presionar al PSOE. Podemos trabaja a partir de hoy para fortalecerse ante una posible repetición electoral.

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