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El islam académico echa a andar en España

Las universidades islámicas buscan contrarrestar las interpretaciones extremistas que circulan por la web

Alumnos del curso de retórica árabe para ímanes de la Federación de Entidades Islámicas rezan en la mezquita del municipio valenciano de L'Alcúdia.
Alumnos del curso de retórica árabe para ímanes de la Federación de Entidades Islámicas rezan en la mezquita del municipio valenciano de L'Alcúdia.

La primera universidad islámica de España ha abierto sus puertas esta semana. Con sede en San Sebastián, el centro formará a imanes, profesores de religión y a cualquiera que desee licenciarse en ciencias islámicas. La idea es contrarrestar con el conocimiento “lecturas desviadas y corrientes extremistas”, asegura Rachid Boutarbouch, su fundador. La necesidad de ofrecer formación a los musulmanes españoles la comparte la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), que prepara ya la apertura también de su propia universidad islámica este otoño, pero que discrepa con el planteamiento del centro vasco por impartir las clases en árabe y no buscar un encaje en el sistema educativo español. Ambas iniciativas son una muestra del momento de redefinición que atraviesa el islam europeo y de la necesidad de hacer frente desde el ámbito académico a la marea de propaganda terrorista que circula por la web en nombre del islam.

“Hay una necesidad clara. La mayoría de los imanes en España no están preparados. Aquí viene alguien de Marruecos, no encuentra trabajo y se va a la mezquita a trabajar como imán. Hay también mucha gente que conoce el Corán, pero que no sabe cómo enseñarlo”, piensa Boutarbouch, quien se desmarca de sus supuestas vinculaciones con Justicia y Caridad, el movimiento islamista ilegalizado en Marruecos. El representante de la Universidad vasca, Badar Hijra explica que “hay muchos jóvenes que quieren conocer nuestra religión, pero solo lo pueden hacer por la Red. Queremos que nuestros jóvenes no acepten los pensamientos radicales”.

Boutarbouch, el rector del centro de San Sebastián explica que han recibido muchos correos de alumnos que quieren matricularse. Son “imanes, médicos, ingenieros y todo tipo de profesionales que quieren aprender la religión islámica”. Muchos son parte de los cerca de dos millones de musulmanes de España, pero también hay estudiantes de Francia, Italia o Alemania, detalla por teléfono desde Rabat, donde se encuentra para asistir a la fiesta del sacrificio Cordero. La universidad de San Sebastián ofrece sus cursos on line, pero los exámenes serán presenciales en la sede física en la ciudad vasca. La ley islámica, la emisión de fetuas o la tradición profética o la jurisprudencia para minorías musulmanas en Occidente son algunas de las asignaturas que se reparten a lo largo de cuatro años. Es una filial de la universidad Islámica de Minesota y el título estará homologado por la universidad de Al Azhar en El Cairo, la gran escuela del islam suní. El curso empezará a principios de octubre.

Las asignaturas se imparten en árabe clásico, aunque preparan un curso intensivo en castellano. Este es precisamente uno de los puntos de conflicto con el proyecto que la FEERI tiene previsto lanzar en las próximas semanas. “La universidad islámica deben hacerla los musulmanes españoles. No estamos de acuerdo con que haya una sucursal de una universidad extranjera en España, porque la idea es que sea un islam adaptado a la vida en Europa. Aquí sabemos qué islam necesitamos”, arranca Mounir Benjelloun, presidente de la FEERI. Para las segundas y terceras generaciones de musulmanes españoles estudiar en árabe clásico resultaría prácticamente imposible, porque su día a día transcurre en castellano. La FEERI, que agrupa a 450 comunidades musulmanas aspira a que su licenciatura sea imparta íntegramente en castellano en unos cuatro años. “El problema es que es muy difícil encontrar profesores de ciencias islámicas en castellano”. De momento, contarán con profesores de Marruecos, Reino Unido, Bélgica y Francia. Trabajan también en la traducción de manuales, a menudo procedentes de países como Arabia Saudí, con interpretaciones del islam alejadas de la práctica europea.

Titulación reconocida

Benjelloun aspira a que la titulación de la FEERI sea reconocida en España como la del resto de universidades. “Los musulmanes tenemos el derecho por los acuerdos a tener nuestros centros de estudios. Igual que hay universidades católicas, debe haber universidades musulmanas que se rijan por la ley española”. Hace referencia al Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España de 1992, que en su Artículo 10.6. establece que los musulmanes “podrán establecer y dirigir centros docentes […] así como Universidades y Centros de Formación Islámica”. La universidad que impulsa la FEERI será una licenciatura de unos tres o cuatro años y planean ofrecer también masters para alumnos que no sean musulmanes. “Hay muchos funcionarios, políticos o periodistas interesados. Debe ser una ventana abierta a todo el mundo, para acercar la sociedad al islam”.

Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España explica que ellos también barajan “cuatro o cinco proyectos educativos”, que han tanteado universidades en Egipto y en Líbano, pero que de momento, no les han convencido. “Queremos hacer algo aquí, debe ser algo español”. Tatary cree que urge la formación de imanes españoles, sobre todo en centros penitenciarios y que hay que formar a los líderes religiosos en la jurisprudencia española.

La fórmula de un proyecto que cuente con el reconocimiento oficial español es la “idónea”, según Fernando Arias, director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, el organismo del ministerio de Justica encargado de los asuntos interreligiosos. Arias considera evidente “la necesidad de una formación arraigada aquí, desde una perspectiva de socialización en España”, pero reconoce que faltan recursos y que en cualquier caso lo ideal sería que no fuera un proyecto exclusivo de la FEERI, sino que naciera del consenso entre todas las organizaciones musulmanas agrupadas en la Comisión Islámica de España, el órgano de interlocución con el Estado, históricamente dividida.