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El Rey destaca la función insustituible del periodismo en la democracia

Felipe VI entrega los Premios Rey de España y el Premio Don Quijote, que recae en Mario Vargas Llosa por un artículo publicado en EL PAÍS

El Rey y Mario Vargas Llosa, este miércoles. Ampliar foto
El Rey y Mario Vargas Llosa, este miércoles. EFE

Felipe VI ha aprovechado la ceremonia de entrega de los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España y el Premio Don Quijote, que ha tenido lugar este miércoles en el antiguo Matadero de Madrid, para avalar la función social que desempeñan los periodistas al servicio de los ciudadanos.

En un momento en el que la crisis económica ha sacudido la estabilidad de los medios y en el que la tecnología "ha universalizado la capacidad de los ciudadanos para comunicar con otras personas" y "para influir en las opiniones públicas de diferentes países", el Rey ha señalado que "el periodismo profesional y los medios de comunicación abordan el gran reto de continuar sirviendo a los ciudadanos utilizando esas herramientas", que, ha apuntado, "ya están al alcance de todos".

El Monarca ha valorado el trabajo que realizan los medios de comunicación "aportando, con rigor, información y claves" para que los ciudadanos entiendan "mejor" lo que sucede en el mundo y que "cada persona", complementándolas, pueda "formarse su propia opinión para actuar y convivir en democracia".

"Quiero decir con esto que creo firmemente en vuestra profesión porque prestáis una función necesaria, insustituible, esencial en cualquier sociedad democrática consciente de sus derechos y libertades", ha subrayado ante un auditorio integrado básicamente por informadores, aunque también con una buena representación política.

En la segunda ocasión en la que acude a esta ceremonia de entrega, organizada por la Agencia Efe y la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, el Rey ha considerado estos galardones como "una referencia fundamental en todo el mundo para el periodismo en español y en portugués", ya que los premios abarcan por primera vez ambos ámbitos lingüísticos.

Se ha mostrado orgulloso de que lleven el nombre de Rey de España porque le permite "subrayar el compromiso firme de la Corona con el periodismo y, al mismo tiempo, con el mundo de la lengua española y portuguesa". "Seamos conscientes", ha requerido, "de que somos más de 700 millones de personas en el mundo que constituimos un espacio cultural y lingüístico formidable, de alcance realmente universal".

Por su parte, el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, ha recordado la labor del Gobierno en la protección de los periodistas en conflictos armados y ha recordado a los profesionales de habla española y portuguesa que sufren atentados contra su libertad, así como a los periodistas extranjeros secuestrados o arbitrariamente detenidos.

El presidente de Efe, José Antonio Vera, ha aprovechado el evento para subrayar la independencia de los medios de comunicación y la libertad de los periodistas, "un principio esencial en la vida democrática". Ha defendido que "el periodismo no puede ser esclavo del poder", pero, ha alertado, "tampoco un nuevo poder".

Antes de los discursos, el Rey, acompañado de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ha entregado los galardones que reconocen los trabajos de profesionales de la comunicación de Bolivia, Brasil, Colombia, España, Portugal y Uruguay en las categorías de Prensa, Radio, Televisión, Fotografía, Periodismo Digital y Periodismo Medioambiental.

Vargas Llosa, muy agradecido

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha recibido de manos del Rey el premio Don Quijote de Periodismo en su duodécima edición por el artículo Cusco en el tiempo, publicado en EL PAÍS el pasado 11 de enero de 2015. En el texto, un relato intimista a la región peruana en la que nació el Inca Garcilaso de la Vega, el escritor reivindica el mestizaje entre la cultura andina y la hispana.

Vargas Llosa se ha mostrado "muy agradecido" por recibir un galardón relacionado con el periodismo, oficio en el que, ha dicho en el vídeo sobre los premiados, empezó "casi siendo un niño", del que se siente parte y ha sido decisivo para escribir sus novelas.

En la ceremonia también se ha entregado el Premio Iberoamericano de Periodismo al periodista Carlos Herrera por el artículo titulado Zabludovsky, publicado en ABC, sobre la figura del que fuera maestro de los profesionales de la televisión en México.

En su XXXIII edición, los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España han distinguido a la periodista portuguesa Catarina Gomes, en la categoría de Prensa por el reportaje Quem é o filho que António deixou na guerra, en el que narra la búsqueda del excombatiente Antonio Bento del hijo que tuvo con una congoleña durante la guerra colonial.

Los bolivianos Abdel Padilla y José Luis Mendoza, han sido premiados en la categoría de Radio por el reportaje Feminicidio y violencia contra la mujer en Bolivia. El brasileño Marcelo Magalhaes ha recibido el premio de Televisión por el reportaje Kalungas: as eternas escravas, sobre la explotación sexual de mujeres. La brasileña Márcia Foletto, reconocida en la categoría de Fotografía por una serie de imágenes sobre la pobreza en Río de Janeiro.

El uruguayo Jerónimo Giorgi y el italiano Angelo Attanasio, ha merecido el premio de Periodismo Digital por su reportaje Connecting Africa, publicado en El Periódico de Cataluña, que las nuevas tecnologías están fomentando un nuevo tejido económico.

Los colombianos Santiago Cárdenas y Manuel Saldarriaga han recibido el premio de Periodismo Medioambiental por el reportaje Mercurio, un monstruo dormido en Antioquia.

Cada uno de estos galardones, patrocinados por el grupo internacional de construcción y concesiones OHL, está dotado con 6.000 euros y una escultura en bronce del artista Joaquín Vaquero Turcios, mientras que el de Periodismo Ambiental está promovido por la Fundación Aquae.

Por su parte, el Premio Don Quijote de Periodismo, patrocinado por la empresa pública española Tragsa, está dotado con 9.000 euros y una escultura conmemorativa.

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