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El CNI recluta a 500 nuevos agentes para combatir el yihadismo

El plan del servicio secreto hasta 2020 incluye más presupuesto y un redespliegue exterior

El ministro de Defensa en funciones, Pedro Morenés. Ampliar foto
El ministro de Defensa en funciones, Pedro Morenés. EFE

El Gobierno ha dado luz verde al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para contratar a 500 nuevos agentes, lo que elevará la plantilla del centro español de espionaje a un total de 4.000 miembros (casi un 15% más), según ha revelado este jueves el director del servicio secreto, el general Félix Sanz. El aumento de plantilla, que culminará en 2020, forma parte de un plan para afrontar la amenaza yihadista, que incluye un incremento del presupuesto y un redespliegue exterior, con una “presencia potente” en las rutas que utilizan los yihadistas.

La lucha contra el fanastimo yihadista “la estamos ganando nosotros”, ha proclamado el general Sanz en un seminario internacional sobre seguridad y defensa organizado por la Asociación de Periodistas Europeos. Para justificar su optimismo, aseguró que la coalición militar que combate al Estado Islámico (EI) en Irak y Siria está obteniendo éxitos sobre el terreno y que los servicios de inteligencia conocen cada vez mejor su modus operandi, lo que les permite ser más eficaces. No obstante, ha admitido que su derrota llevará años y se marcó como objetivo que “esta lacra vaya controlándose” y cause “el menor daño posible”.

Para adaptarse a lo que considera el “primer riesgo” para la seguridad nacional, el CNI ha presentado al Gobierno su Concepto Estratégico 2015-2020, que prevé un redespliegue de sus efectivos en el exterior y un aumento de la plantilla y los presupuestos del servicio secreto para adquirir nuevas capacidades. Las primeras contrataciones de las 500 previstas han incluido a expertos en matemáticas, telecomunicaciones o informática.

Sanz ha defendido la necesidad de dar un “enfoque integral” a la lucha contra el yihadismo, que tenga en cuenta todo el ciclo de radicalización, desde el reclutamiento de los combatientes, muchas veces a través de Internet, hasta su traslado a las zonas bajo control del EI, su periodo de adiestramiento (al menos seis meses), hasta su eventual regreso, cuando no se suicidan o mueren en combate, para atentar en su país de origen o captar nuevos adeptos, reiniciando el ciclo.

El dilema moral de pagar rescates

M. G.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, no confirmó ni negó que España pagara 10 millones por la reciente liberación de los tres periodistas secuestrados en Siria. Aseguró que el pago de rescates es un tema “moralmente muy difícil”, pidió a los periodistas que no se pongan “en situaciones especialmente complejas” en que pueden ser raptados, advirtió de que “financiar a los terroristas solo produce más terror” y abogó por responder con firmeza a quienes no ven en su víctima a un ser humano, sino una forma de financiarse.

En el mismo seminario, el secretario de Estado para la Seguridad, Francisco Martínez Vázquez, ha cifrado en unos 170 los residentes en España que se han incorporado a las filas del EI y entre 20 y 25 los que han retornado. Estos últimos, según el número dos de Interior, están en prisión o bajo control y se trata de una cifra muy inferior a la de otros países europeos.

Martínez Vázquez ha asegurado que, “por encima de las conocidas y legítimas” diferencias entre el Gobierno central y la Generalitat catalana, las Fuerzas de Seguridad del Estado y los Mossos d’Esquadra colaboran en la lucha contra el radicalismo yihadista, especialmente activo en Cataluña, según el último informe del Consejo de Seguridad Nacional, y la policía autonómica participa en las reuniones en las que se evalúa dicha amenaza.

Por su parte, el ministro de Defensa en funciones, Pedro Morenés, ha reconocido que la intervención militar de la OTAN en Libia, en 2011, “ha producido un Estado fallido”, lo que ha permitido al Daesh tomar el control sobre una amplia zona del país en torno al puerto de Sirte, mientras retrocede en Irak o Siria.

Pero, ha advertido, aunque el EI “está siendo debilitado” en sus feudos y “puede ser derrotado militarmente”, su capacidad de expansión “es todavía extraordinariamente fuerte” y su “nuevo santuario” está en Internet. Para combatirlo en el ciberespacio, el CNI ha recurrido, según el jefe de los servicios secretos, a reclutar “agentes virtuales”. Además de los 500 de carne y hueso.