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22 hospitales españoles miden su calidad en oncología

Los centros se someten a una evaluación de especialistas estadounidenses y sacan un 8 sobre 10

Célula de un cáncer de cabeza y cuello atacada por dos glóbulos blancos.
Célula de un cáncer de cabeza y cuello atacada por dos glóbulos blancos. nci

"Hay que medir, medir y medir". Alfredo Carrato, jefe de Oncología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, es tajante y está convencido. Como vicepresidente de la Fundación Excelencia y Calidad en Oncología (ECO) fue el encargado el sábado, en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) de Chicago, de presentar los primeros resultados de la evaluación de 12 centros de cáncer españoles. Justo después recordaba con emoción cómo sus colegas, al ver la proyección de los resultados, aplaudieron: un 80% de cumplimiento de las normas de calidad en oncología más exigentes que existen.

La exposición fue parte de la conmemoración de los 10 años del programa de calidad en oncología de la sociedad estadounidense. Los españoles son los primeros hospitales públicos que se someten a la metodología de la ASCO, y de los pocos —con excepción de uno privado en Grecia y dos consorcios brasileños— que la aplican sin ser de Estados Unidos. "Es un procedimiento muy complicado. Tiene una parte general y otra que va por tipos de cáncer [mama, pulmón]", apunta. "En total, pueden ser unas 100 preguntas y hay que revisar al menos 50 historias clínicas de los pacientes".

El método llega a exigencias como tener evaluado, para la segunda sesión, el grado de dolor que va a soportar el paciente o a evaluar el número de ganglios que dan positivo al cáncer sobre el total extirpado, explica Carrato. "No son solo aspectos médicos, sino también psicológicos o de otros servicios, como si necesita y recibe soporte nutricional".

La participación es voluntaria, y tras los 12 centros ya evaluados, hay otros 10 que van a seguir este proceso. Los nombres son secretos. Solo los afectados saben su situación para que puedan implantar medidas de mejora, que afectan "no solo al servicio de Oncología, sino a todo el hospital".

En realidad, a la evaluación le falta un paso: la acreditación por la ASCO. La sociedad americana debe hacer una auditoría intensiva de los resultados antes de conceder la acreditación correspondiente. Son los centros analizados los que deben hacerse cargo del viaje y la estancia de los auditores y, con tantos hospitales, esta puede ser larga, dice Carrato. Pero, para él, de momento solo se ha dado el primer paso. Para mejorar hay que saber qué va mal y ellos ya han empezado.

EL PAÍS ha acudido a Chicago invitado por Roche.

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