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España pierde ante Irlanda el mando de la misión de la ONU en Líbano

Ban Ki-moon nombra al general Beary como jefe de los 10.000 cascos azules frente al español Romero

Ban Ki-moon, en Estambul hace una semana.
Ban Ki-moon, en Estambul hace una semana. AFP

Mala noticia para las Fuerzas Armadas españolas, que este sábado celebran su día. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha nombrado al general irlandés Michael Beary como nuevo jefe de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (Finul), en detrimento del general español Manuel Romero Carril. El Gobierno español presentó la candidatura de Romero Carril, actual jefe de las Fuerzas Pesadas del Ejército de Tierra, con sede en Burgos, convencido no solo de su alto nivel profesional, sino también de que le correspondía el puesto, ya que es el tercer contribuyente a la misión de la ONU (con 600 efectivos por solo 194 de Irlanda) y solo lo ha ostentado en una ocasión, en la persona del general Alberto Asarta, entre 2010 y 2012.

Según fuentes diplomáticas, en la derrota del candidato español habría tenido un peso decisivo Italia, que respaldó al general irlandés y prometió prestarle unos apoyos militares de los que carece Irlanda. Inicialmente, Italia presentó su propio candidato (en competición con los de España, Irlanda, Finlandia y Suecia), a pesar de que era difícilmente justificable que un italiano se hiciera con el mando, después de que dos generales de esa nacionalidad se sucedieran al frente de la Finul desde 2012. De hecho, Beary sustituirá al general italiano Luciano Portolano el próximo 24 de julio.

El nombramiento lo ha hecho el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, asesorado por el DKPO (Departamento de Operaciones de Paz) de Naciones Unidas, después de someter a los candidatos a un exhaustivo examen, con una sorda batalla diplomática en los pasillos de Naciones Unidas como trasfondo. Aunque fuentes españolas atribuyen a estas maniobras la victoria del general irlandés, no por ello dejan de reconocer su valía profesional. Beary ha pasado más de 10 años destinado en países como Líbano, Afganistán, Bosnia o Irak. Entre 2011 y 2013 dirigió la misión de entrenamiento de la UE para Somalia.

España estaba tan convencida de que su general sería el elegido que el Consejo de Ministros aprobó el pasado 11 de diciembre aumentar su contingente en 150 militares si asumía el mando de la Finul. “Creo que nos toca, en el sentido de que la corresponsabilidad es importante y hemos dado medida suficiente de nuestra capacidad de hacerlo. España puede y debe mandar la misión”, declaró el ministro de Defensa, Pedro Morenés.

La Finul está integrada por más de 10.000 cascos azules de 40 países. Desplegada al sur del río Litani, en la frontera con Israel, vigila el alto el fuego entre dicho país y la milicia chií Hezbolá, tras la guerra de 2006. Fue en una de las periódicas rupturas de hostilidades cuando en enero de 2015 murió el cabo español Francisco Javier Soria Toledo por un proyectil de artillería israelí. En las últimas semanas, la misión de la ONU se ha visto en vuelta en la polémica, al abrirse una investigación por el desvío al mercado negro de alimentos destinados a los cascos azules.