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Podemos busca evitar que IU le identifique en la izquierda

Los dos partidos mantienen importantes diferencias de proyecto y estrategia

Podemos e Izquierda Unida buscan una alianza electoral que preserve la identidad de dos proyectos políticos “muy diferentes”. Ambas formaciones diseñan una coalición que tendrá que dirimir importantes divergencias de programas y de filosofía política. La república, el proceso constituyente, la OTAN o la nacionalización de empresas separan a los dos partidos. Podemos rehúye además la identificación en la izquierda y la “mochila” de IU, que integra al Partido Comunista. La federación se financia con créditos bancarios, a lo que se opone Podemos.

Alberto Garzón y Pablo Iglesias, en una reunión en la sede de Podemos el pasado verano.
Alberto Garzón y Pablo Iglesias, en una reunión en la sede de Podemos el pasado verano. EL PAÍS

La posible coalición entre Podemos e Izquierda Unida podría estar cerrada en menos de una semana —ese es el plazo que se han dado los negociadores— y de resultar exitosa supondrá la unión electoral de dos formaciones en la órbita de la izquierda pero con visiones políticas y de estrategia muy diferenciadas. 

Podemos nació con un sentimiento de amor y odio a Izquierda Unida. La declaración de intenciones que marcó los inicios de la formación emergente, recogida en el libro Disputar la democracia (Akal), no deja dudas sobre el objetivo estratégico de Pablo Iglesias, al menos en esa etapa. "Si quieres acertar, no hagas lo que la izquierda haría", escribió el líder del partido en agosto de 2014. Esa convicción quedó reflejada también en el proyecto político y en el programa electoral de Podemos, que siempre ha rechazado la identificación con el “frente de izquierdas”.

En cualquier caso, los dos partidos pretenden acordar un programa conjunto de mínimos pero mantener también sus propios programas electorales. Estas materias les separan:

República, sí o no. La tercera República es una de las esencias del proyecto de Izquierda Unida y el título de un libro escrito de puño y letra del candidato de IU, Alberto Garzón. "La III República se fundamentará en un modelo de Estado federal, defendiéndose el derecho de autodeterminación de los pueblos que conforman el Estado basado en la libre voluntad de las partes en unirse en un proyecto común, como una elección libre y democrática de los pueblos", dice el programa de IU para las pasadas elecciones generales. El programa de Podemos no menciona en sus 332 páginas la palabra República, ni define que ese sea su modelo de Estado.

Tanto las declaraciones públicas como el programa de la formación siempre han sorteado el debate sobre la forma de Estado. Durante la campaña electoral del 20-D, el propio Iglesias lo dejó claro en un encuentro con simpatizantes celebrado en Vallecas. “Me parecería bien que Felipe VI se presentara a las elecciones. Creo que tendría muchas posibilidades de ganarlas, salvo que compitiera con Jordi Évole”. Pero, pese a admitir que se trata de una cuestión “importante”, aseguró que no la considera urgente. “No es una prioridad. La prioridad son las cinco garantías constitucionales” que plantea Podemos para reformar la Constitución.

Nacionalizaciones. IU plantea nacionalizar empresas energéticas como Endesa. “Las energías renovables, el ahorro y eficiencia energética y las redes eléctricas deben ser de titularidad pública", dice su programa. Podemos no ha planteado una medida como esta, aunque en el programa con el que se presentó a las elecciones europeas de mayo de 2014 sí planteaba la recuperación del “control público de los sectores estratégicos de la economía”. Después, abandonó esa idea.

Reformar o aprobar una nueva Constitución. El pasado mes de noviembre Podemos dejó atrás oficialmente la idea de una reforma integral de la Constitución que había defendido en sus orígenes. A Cambio, Pablo Iglesias defendió que la prioridad consiste en reformar la Constitución y no en escribir una nueva. “Dudamos de que haya una mayoría social que quiera una nueva Constitución, pero pensamos que hay una mayoría social en España que quiere cambios constitucionales en el texto existente”, afirmó en plena precampaña. La razón responde, una vez más, al pragmatismo del partido emergente. Tras proclamarse secretario general de Podemos reclamando la ruptura del candado del 78, Iglesias llegó a afirmar: “Si después se sigue llamando Constitución del 78 reformada, nos da igual”. IU, sin embargo, pretende una nueva Constitución de marcado carácter social y en un Estado federal fruto de un proceso constituyente.

La escuela concertada. IU es la única formación que llevaba en el programa la supresión de la educación concertada de forma progresiva hasta eliminarla completamente en un plazo máximo de seis años. Podemos cuestiona solo en parte los conciertos. En su programa puede leerse: “La oferta de plazas escolares concertadas seguirá financiándose con recursos públicos sólo en los casos en que sea necesario por insuficiencia de la oferta de la red. Para tal fin se incrementará progresivamente el porcentaje de los fondos públicos destinados a la red pública. Que ofrezca una educación laica, considerando que las creencias religiosas forman parte de la intimidad de cada persona”.

La OTAN. La oposición al ingreso de España en la OTAN es precisamente el motivo del nacimiento de IU en 1986. La federación de izquierdas hace del no a la OTAN una de sus principales banderas políticas, mientras Podemos no cuestiona la organización, aunque busca mayor "autonomía" de España y Europa en esa alianza. Para demostrar su proximidad con las fuerzas armadas, además, Iglesias fichó al general Julio Rodríguez, ex JEMAD durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Una coalición de izquierdas? Podemos no se identifica como un proyecto político de izquierdas. Íñigo Errejón lanzó el pasado viernes un aviso a través de las redes sociales. “Los momentos de refundación democrática y construcción de nuevo interés general comienzan siempre por we the people (somos el pueblo). Nunca we the left (somos la izquierda)”. Esa es la obsesión de un sector de la formación emergente, de la que Iglesias se ha ido distanciando en los últimos meses.

Con todo, fue justamente Iglesias el que con más dureza se pronunció sobre IU. Ocurrió hace menos de un año, cuando el éxito de las candidaturas municipalistas alentó el debate sobre la unión de las dos fuerzas. "Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros", afirmó en una entrevista en Público. En un acto en Vallecas, insistió: “Ahora parece que algunos dicen que nos tenemos que disolver, que la marca Podemos ya no sirve, que se ha quedado vieja. Que me perdonen pero no voy a ceder al chantaje de quienes ponen 500,000 votos encima de la mesa. No voy a ceder a ningún chantaje, va a ser la gente la que va a ganar las elecciones. Nosotros no somos la tabla de salvación de nadie”. Ahora, el millón de votos logrados por IU se han convertido, en cambio, en una de las esperanzas de Podemos.

IU lleva la izquierda en sus siglas y se reivindica como un partido nítidamente de izquierdas.

La "mochila" de IU. El Partido Comunista de España, con 95 años de historia, se integra en IU en el año 86. La coalición de izquierdas acaba de cumplir este abril 30 años que contrastan con los solo dos años de vida de Podemos. El partido de Iglesias reclamó en la negociación anterior a Garzón que se despojara de su mochila, en referencia a veteranos dirigentes de IU como el secretario general del PCE, José Luis Centella, o el todavía líder de IU, Cayo Lara.

Financiación. Podemos se financiaba hasta su llegada a las instituciones (de las que ahora recibe además dinero público) con microcréditos de particulares porque una de sus premisas fundamentales es preservar su independencia de los bancos. IU tiene sin embargo una abultada deuda de más de ocho millones de euros con entidades bancarias, que arrastra desde hace años.

El modelo de partido. IU es una organización "lenta y burocratizada", según la dirección cercana a Alberto Garzón, y por eso el candidato aspira a liderar el partido a partir del mes de junio y modernizarlo, con procesos más ágiles de toma de decisiones y órganos más reducidos. Pero el partido preserva su democracia interna con una estructura que se organiza además 18 federaciones (con Melilla) con autonomía. Mientras, en Podemos se funciona casi a base de grupos de Telegram (una red social similar a WhatsApp), y la formación pretende iniciar un proceso de descentralización territorial porque ha construido una arquitectura vertical donde la toma de decisiones corresponde a un círculo reducido.

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