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Los partidos se preparan para otras elecciones tras encallar la investidura

Las formaciones han vaciado su agenda y creen que el Rey constatará que no hay vías de acuerdo

Los partidos dan por hecho que el Rey constatará a partir el día 25 que no hay posibilidad de acuerdo y que el 3 de mayo en el BOE se publicará el decreto de convocatoria de elecciones para el 26 de junio. Ninguno de los principales partidos ve en este momento posibilidades de acuerdo: todos admiten abiertamente que las elecciones son ya inevitables. La situación es insólita y, por tanto, no hay precedentes que seguir, ni tampoco leyes que aplicar, porque no está previsto el detalle de cómo actuar. Los partidos tienen la agenda vacía de reuniones y La Moncloa espera a la consulta de Podemos a su militancia para mover ficha.

Pedro Sanchez y Juan Carlos Girauta (Ciudadanos), la semana pasada en el Congreso.
Pedro Sanchez y Juan Carlos Girauta (Ciudadanos), la semana pasada en el Congreso.

Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez, el rey Felipe VI optó por no hacer nada, es decir, por no iniciar una nueva ronda de audiencias con los líderes de los partidos, tras las dos que había hecho anteriormente. Fuentes del Congreso explican que no tenía sentido una nueva ronda si era público que no había acuerdo ni posibilidad de proponer a un nuevo candidato. Ahora, las mismas fuentes dan por hecho que justo antes de acabar el plazo legal el Rey podría iniciar esa ronda para constatar la falta de acuerdo entre las distintas formaciones, aunque no salga ninguna propuesta de esas audiencias.

Para los próximos días no hay reunión alguna de partidos convocada para buscar acuerdos. Lo único previsto es la consulta que Podemos hará a su militancia los días 14 y 16 de abril, y cuyo resultado se conocerá el día 18. Prácticamente nadie alberga dudas: las bases de Podemos no avalarán apoyar un Gobierno entre PSOE y Ciudadanos; así, la única vía, aunque muy improbable, sería la del acuerdo entre socialistas y el partido de Pablo Iglesias.

La Moncloa no hará ningún movimiento, al menos, hasta que el 18 de abril se conozca el resultado de esa consulta. También en este caso parece muy improbable un acuerdo entre PP y PSOE, porque así lo ha dejado claro siempre el líder socialista.

A partir del día 20, el Rey podría tratar con el presidente del Congreso la posibilidad de llevar a cabo esa ronda para la semana del 25, en vísperas del final del plazo legal. No hay constatación oficial de cómo sería el formato de esa posible ronda del Rey: si sería con audiencias e incluyendo a todos los partidos, como las otras dos que ya han tenido lugar, o con otra fórmula. No podría demorarse desde el día 25, porque, si hubiera acuerdo para una investidura, se convocaría un Pleno, con margen suficiente para que se celebraran dos votaciones: una para buscar la mayoría absoluta y otra para la mayoría relativa, con 48 horas de diferencia. Según fuentes de La Zarzuela, el Rey no tiene previstos desplazamientos hasta el 9 de mayo, ya vencidos los plazos del proceso.

Si no hay acuerdo se aplicaría automáticamente el artículo 99 de la Constitución, que sostiene: “Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso”.

El plazo termina a las 24.00 del 2 de mayo, y Felipe VI debería entonces contactar con el presidente del Congreso, Patxi López, para preparar el decreto de disolución, que se publicaría el 3 mayo para que las elecciones puedan celebrarse el 26 de junio.

El BOE publicaría ese día un número extraordinario, como ocurrió, por ejemplo, el 4 de diciembre de 2010 para la publicación urgente del Real Decreto 1673/2010 por el que se declaró el estado de alarma. También se hizo el pasado 27 de octubre con la disolución de las Cortes por parte de Mariano Rajoy.

Plazos intocables

De manera no oficial, en el Congreso se estudió la posibilidad de acortar los plazos para las elecciones, pero no hay opción alguna de hacerlo. Tampoco la hay de eliminar la campaña electoral, porque está establecida expresamente en la Ley Electoral. Solo podría producirse algún tipo de compromiso político entre los partidos para evitar gastos de campaña o reducir los mítines, pero no es posible suprimir o restringir las subvenciones que recibirán los partidos por mailing electoral y por compensación según votos y escaños obtenidos, ni los espacios gratuitos en medios públicos.

Desde el 4 de mayo todos los diputados y senadores cesan en sus cargos, salvo los miembros de la Diputación Permanente que, no obstante, tendrán funciones y actividad muy limitada, prácticamente inexistente.

Hasta el 2 de mayo, el Congreso tiene voluntad de mantener su actividad de debates de proposiciones de ley y no de ley, pero sin efecto práctico alguno.