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Ciudadanos descoloca a Podemos al decir que quiere estar en el Gobierno

El partido de Rivera considera que un Ejecutivo monocolor sería demasiado "débil"

Rivera saluda al presidente valenciano, Ximo Puig, en el Congreso. / ULY MARTÍN Atlas

En la víspera de la primera reunión entre PSOE, Podemos y Ciudadanos, el partido de Albert Rivera pone al de Pablo Iglesias en una situación de enorme dificultad al anunciar su disposición a entrar en un Gobierno presidido por Pedro Sánchez. La situación de debilidad en la que estaría un Ejecutivo monocolor socialista es lo que mueve a Rivera a cambiar de posición. La aceptación del PSOE a compartir Gabinete con Ciudadanos se considera en Podemos como una invitación al desacuerdo. Pablo Iglesias ha mostrado su absoluto rechazo a votar un Gobierno en el que esté el partido de centroderecha.

A pocas horas de que el Congreso presencie, el jueves, la primera reunión del PSOE, Podemos y Ciudadanos, el partido de Albert Rivera ha tensado al máximo su relación con el de Pablo Iglesias. Primero, exigiéndole como condición irrenunciable que vote a favor del acuerdo que le une con Pedro Sánchez. Segundo, pidiendo que sus dirigentes asuman responsabilidades políticas por la presunta financiación extranjera de Podemos y que la fiscalía actúe en el caso de que esta se demuestre. Y, tercero, ofreciéndose a entrar en un Gobierno de los socialistas con el objetivo de reforzarlo. Son tres cambios fundamentales en el contexto de la reunión: Podemos, que aspira a un Ejecutivo de coalición con el PSOE y se considera incompatible con Ciudadanos, ya sabe que Rivera defenderá su pacto aunque eso suponga cambiar su estrategia poselectoral.

Ciudadanos decidió tras las elecciones del 20-D que no votaría a favor la investidura de un candidato que no fuera el suyo, que no entraría en Gobiernos que no presidiera, y que apostaría por Ejecutivos monocolores sustentados por apoyos externos. La primera regla quedó rota cuando los 40 diputados de Rivera apoyaron la investidura de Sánchez a principios de marzo. Las otras dos, el martes. Hasta ahora, Ciudadanos descartaba entrar en el Ejecutivo. Ahora está por la labor.

Demasiado débil

Un difícil encaje de propósitos

PSOE. El portavoz socialista en el Congreso de los DIputados, Antonio Hernando destacó el martes que observa “buenas intenciones” tanto en Podemos como en Ciudadanos con vistas a la reunión de mañana.

Podemos. Pablo Iglesias, líder de la formación emergente, acusó a Ciudadanos de querer negociar con “amenazas, tono maximalista y radicalismo verbal”.

Ciudadanos. Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de Ciudadanos, avisó: “Un simple acuerdo de investidura apenas sirve de nada, no tiene ningún sentido. No nos proponemos eso. Queremos un Gobierno estable”.

Un Gobierno monocolor del PSOE sería demasiado débil para tirar adelante el acuerdo de reformas. Hace falta el compromiso de los dos firmantes”, argumentó el martes Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de Ciudadanos. “La idea es que ese Gobierno para el que pedimos el apoyo tiene que estar constituido por miembros del PSOE y Ciudadanos”. Y añadió: “No puedo concretar qué ministerios o carteras querría Ciudadanos”.

“Estamos dispuestos a entrar en el Gobierno, pero no es parte de la negociación”, le rectificó luego José Manuel Villegas, vicesecretario general, en conversación con EL PAÍS. “No pedimos ningún puesto en el Gobierno y nuestro apoyo al acuerdo no está condicionado a nada de eso”, aseguró, enmendando la declaración del portavoz de su partido, en lo que coincidieron otros dirigentes. “Nuestro compromiso sigue siendo con las propuestas”.

Si hay cambios en Ciudadanos, también los hay en los otros dos interlocutores. El líder socialista, Pedro Sánchez, apostó por un Gobierno monocolor presidido por él, sustentado con apoyos parlamentarios de otros grupos desde la oposición. Esa fue su apuesta desde la noche electoral y la mantuvo durante semanas.

Sin embargo, la negociación con Ciudadanos ha supuesto una evolución en los planteamientos del PSOE. El acuerdo de los dos partidos es la base sobre la que quiere negociar Sánchez, aunque esté abierto a otras que proponga Podemos. La fortaleza del vínculo entre el PSOE y Ciudadanos no ha parado de crecer. Los socialistas han mantenido su criterio de no establecer una relación bilateral con el partido de Pablo Iglesias. No habrá negociación si no participa Ciudadanos. Y así se ha llegado a la víspera de la primera reunión, cuya celebración en sí misma es relevante, aunque las espadas de Ciudadanos y Podemos sigan en alto. Solo el PSOE trata de crear un marco amable.

“Ciudadanos, Podemos y el PSOE pretendemos hacer camino al andar; encontraremos ese camino e incluso podemos acabar haciendo historia”, aventuró el portavoz del grupo socialista, Antonio Hernando. El acuerdo es posible porque hay un bloque de propuestas reformistas que pueden unir a los tres partidos, argumentan en el PSOE. “Partimos del rechazo a las políticas de Rajoy”, apuntó Óscar López, portavoz socialista en el Senado, en TVE.

No es esa la visión de Podemos. Lo que tiene que hacer Ciudadanos es abstenerse y facilitar “un Gobierno progresista”, apuntó en los pasillos del Congreso Pablo Iglesias, que acusó a los de Rivera de protagonizar “amenazas y radicalismo verbal”.

“Cuando se exige antes de sentarse a hablar que se acepte un acuerdo que ya fue fallido, está poniendo una condición que solo puede abocar al mismo resultado”, afirmó Íñigo Errejón. Este dirigente recalcó que la presencia de Podemos en el Gobierno es incompatible con la de Ciudadanos.

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