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La decepción ante una repetición de elecciones beneficiaría al PP

La mayor movilización del electorado de este partido respecto al resto podría afectar de modo notable al reparto de escaños

La decepción ante una repetición de elecciones beneficiaría al PP

La frustración que causaría el fracaso del proceso para alcanzar un pacto de gobierno entre diversos partidos reduciría la participación electoral de una hipotética repetición de elecciones y beneficiaría al partido que menos se ha movido para un acuerdo: el PP. La mayor movilización del electorado de este partido respecto al resto, de mantenerse la tendencia, podría afectar de modo notable al reparto de escaños. Es una de las conclusiones que arroja el último análisis de Metroscopia elaborado para EL PAÍS.

El clima de decepción entre los españoles ante una probable repetición de las elecciones se traduce en una desmotivación para volver a las urnas apenas unos meses después de haber acudido a votar el 20 de diciembre del año pasado. Las consecuencias de esa posible abstención, de consolidarse la tendencia actual, serían notables, puesto que resultaría beneficiado el partido que tiene a su electorado más movilizado, es decir, el Partido Popular (PP). La distancia del PP respecto del resto de formaciones podría aumentar de forma sensible.

En los datos del último clima social de abril, al comparar la intención directa de voto entre quienes se muestran convencidos de acudir a las urnas en caso de que se convoquen nuevas elecciones y el conjunto de la población, la diferencia entre el PSOE, Ciudadanos, Podemos e Izquierda Unida-Unidad Popular es pequeña. En el PSOE apenas se produce un desfase de cuatro décimas porcentuales. En Ciudadanos, menos una; en Podemos, dos; y en Izquierda Unida-Unidad Popular, 1,2 puntos.

La clave está en la fidelidad del voto

Beneficio. El Partido Popular es el que menos se ha esforzado después del 20-D para alcanzar un pacto con alguno de los otros partidos que pueden decantar la mayoría. Sin embargo, en el peor de los escenarios, resultaría el más beneficiado. Es el que mayor fidelización de voto posee y cuyos votantes están más movilizados, según se desprende del cruce de datos entre la intención directa de voto del conjunto de la población y las de quienes están seguros de que irán a votar si se repiten las elecciones.

Participación. El posible fracaso de las negociaciones y la repetición de elecciones empieza a desmotivar a los electores. Si entre enero, febrero y marzo la participación estaba por encima de la que se consiguió en las elecciones el 20-D, en abril se ha producido una caída del 4%.

Por el contrario, la diferencia para el PP es destacada. El partido de Mariano Rajoy se distancia del resto de formaciones en varios puntos. Entre la intención de voto del conjunto de la población y la de quienes irán seguro a votar es del 3,7% a favor de los últimos. Esa circunstancia, según sea la distribución de las hipotéticas diferencias a lo largo del territorio, podría repercutir en el reparto de escaños con variaciones significativas sobre la distribución que resultó el pasado 20-D.

La sensación de frustración entre los ciudadanos resulta palpable y empieza a incidir en la pérdida de motivación para ir a votar en el supuesto de que los partidos fracasaran en su intento de llegar a acuerdos para superar la investidura y el Rey se viera abocado a disolver las Cortes y a convocar nuevas elecciones.

Si entre los meses de enero y marzo la participación declarada estaba por encima de la que se logró el pasado 20 de diciembre (73%), en abril se ha producido un descenso del 4%.

La decepción ante una repetición de elecciones beneficiaría al PP
Pero lo que constituye un dato relevante del clima de desencanto que impregna a los españoles es que esta frustración no está causada por el escenario surgido de las elecciones, con la fragmentación de los resultados y la falta de mayorías claras. Fundamentalmente, se motiva en la gestión que están haciendo de la situación, inédita en la reciente historia democrática española, los partidos y sus líderes.

Según los datos del clima social de abril, la mayoría de los españoles (70%) avala el actual sistema multipartidista y no siente añoranza del bipartidismo que ha gobernado España en los últimos 40 años. Los ciudadanos valoran mejor para España (64%) que los partidos hagan todas las cesiones necesarias para que haya un Gobierno. Sin embargo, en contra de su opinión, los partidos no están a la altura de esas exigencias y por ello consideran que la falta de salidas llevará a una repetición de las elecciones (76%).

Desde su punto de vista, PP y Podemos no se están esforzando suficiente (85% y 75%, respectivamente) para llegar a acuerdos. De PSOE y Ciudadanos piensan lo mismo el 56% y el 28%.

La situación política, peor que la económica

En general, la percepción de los españoles es que la situación política está peor que nunca, más incluso que la situación económica, que en los últimos años ha sacudido los cimientos de la sociedad. Después de estos 100 días de estancamiento institucional, con investiduras y negociaciones que no cuajan, una gran mayoría de españoles (el 94%) se muestra descontento con la coyuntura política, 17 puntos por encima de la insatisfacción que produce la situación económica pese a sus terribles efectos en la población española.

A pesar de las elecciones del pasado 20 de diciembre abrieron la posibilidad para un nuevo tiempo —y con unos nuevos protagonistas— que pudiera reilusionar a la sociedad con la política como instrumento de transformación, la amplia mayoría de los españoles (por no decir la totalidad) se muestra insatisfecha con la situación.

A la persistencia de la corrupción (cada día con nuevos capítulos) se añade la incertidumbre y frustración que produce la mala gestión de los partidos y sus líderes para alcanzar acuerdos para formar un Gobierno.

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