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Los barones tratarán de impedir que se aplace el congreso del partido

Sánchez prefiere volcarse en las conversaciones con otros partidos por si fuera posible conseguir “una mayoría de izquierdas”

Javier Fernández y Susana Díaz
Javier Fernández y Susana Díaz, tras la reunión en Ferraz.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, no encontrará argumentos suficientes para convencer a parte de los barones territoriales de que el congreso del partido se posponga hasta la próxima primavera. Los líderes regionales tienen la intención de convocar el cónclave para decidir quién es el secretario general y candidato a la presidencia si hubiera nuevas elecciones generales. Al terminar en la noche del domingo la reunión informal convocada por Sánchez en la sede de Madrid, Susana Díaz fue preguntada por los periodistas acerca de si se había abordado la fecha de celebración del congreso del partido. “No. Hoy estábamos en la política de pactos”, respondió. Algunos barones consultados precisan que en los próximos días los partidarios de celebrar el congreso entre febrero y marzo establecerán cuándo lo proponen. Pero será en breve.

Sánchez considera que en febrero aún no habrá concluido la búsqueda de una mayoría parlamentaria por parte del Partido Popular o del propio PSOE. Pero algunos barones quieren que en ese congreso se dilucide también el candidato electoral.

“Si hay elecciones, lo lógico es que se vuelva a hablar de candidatos electorales y eso tiene que producirse en un congreso del partido”, señala un presidente autonómico socialista. Este sintetiza la línea que defiende la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y de la que no están lejos el presidente asturiano, Javier Fernández; el extremeño, Guillermo Fernández Vara; el castellano-manchego Emiliano García-Page; y el aragonés Javier Lambán.

En principio no comparten esta opinión la secretaria general del Partido Socialista de Euskadi, Idoia Mendía; de Navarra, María Chivite; de Cantabria, Eva Tezanos; el líder de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro; y el de Murcia, Rafael González Tovar. Si finalmente la decisión se vota este lunes en el comité federal, los líderes partidarios de que el congreso se celebre cuando corresponde prevén que lo ganarían. Las razones en las que se basa el secretario general del PSOE para posponer el congreso no son asumidas por buena parte de ellos, por lo que quizás este lunes podría haber un debate ante los 250 miembros del órgano máximo de dirección de los socialistas.

 

La dimisión de Rubalcaba

El congreso socialista tendría que celebrarse en febrero de 2016, culminados los cuatro años desde que se celebró el anterior ordinario, en el que Alfredo Pérez Rubalcaba ganó la secretaría general a Carme Chacón en Sevilla. El cónclave celebrado en julio de 2014, en el que fue elegido Pedro Sánchez, no interrumpe ese plazo, ya que fue con carácter extraordinario por la dimisión de Rubalcaba.

¿Cómo va el partido a volcarse en un proceso congresual, con ponencias y elección de candidatos a la secretaría general cuando los demás partidos políticos están en plena negociación y con el objetivo de formar una mayoría que culmine en la formación de un Gobierno para España? Si en la reunión de este lunes del Comité Federal gana la línea de celebrar el congreso en su fecha ordinaria, el cónclave tendría que convocarse esta semana entrante, toda vez que se requieren 60 días previos a su celebración. Esta imposición supone un duro mazazo para las pretensiones de Sánchez, que querría volcarse en las conversaciones con otras fuerzas políticas por si fuera posible conseguir “una mayoría de izquierdas” y no tener que dedicar todas sus energías a un congreso de partido en el que se va a encontrar con un frente potente contrario a su continuidad.

Un congreso en primavera era la aspiración de Sánchez. Así si se diera la circunstancia de que se repiten las elecciones en marzo, todos sus poderes se mantendrían intactos, y también su candidatura. De nuevo, el candidato socialista en las elecciones del pasado día 20 llevaría las riendas del partido y sería suyo el poder del aparato. Pero sus planes chocan con un núcleo relevante del partido que no solo quiere discutir la continuidad de Sánchez en la secretaría general, sino también en el cartel electoral, en el caso de elecciones inmediatas.

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