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Ciudadanos pierde la batalla de la movilización

Podemos ha remontado porque ha aumentado el flujo de anteriores votantes socialistas

Ciudadanos perdió la batalla de la movilización, y eso le costó sumar 40 diputados y no cumplir con sus expectativas electorales. Esa es la conclusión de los expertos de Metroscopia, que calculó que la participación en las elecciones generales se dispararía hasta el 79% como consecuencia de la crisis del bipartidismo y de la aparición de las formaciones emergentes, para luego descubrir que el dato se quedó muy por detrás: 73,18%, por debajo de la media de las elecciones generales en la España democrática (73,7). En dos de las otras tres elecciones nacionales del siglo XXI, hubo más gente ante las urnas.

“Lo que las encuestas mostraban es que los indecisos lo estaban sobre todo entre dos partidos: PSOE y Ciudadanos”, explicó José Pablo Ferrándiz, investigador principal de Metroscopia, sobre una campaña en la que votaron 500.000 electores menos que en la de 2004, record absoluto. “Todo parece indicar que finalmente no han votado ni a uno ni a otro: se han quedado en casa”, añadió. “No es que se hayan ido a PP o a Podemos, no. Podemos ha aumentado en los últimos días porque ha aumentado, sobre todo, su flujo proveniente de anteriores votantes socialistas”, subrayó. “Electores que estaban de acuerdo con un cambio no se han atrevido a votar o no han visualizado ni a Podemos ni, sobre todo, a Ciudadanos, como alternativas políticas”.

La participación aumentó en las provincias en las que mejor resultado logró Podemos. El dato medio en toda España invalidó gran parte de la estrategia electoral del Ciudadanos. Durante la campaña, Rivera apeló al recuerdo de las elecciones de 1982, invocando la memoria de aquel Felipe González triunfal que logró la mayoría absoluta cabalgando sobre la ola de una participación del 79,97%, récord histórico en España. Su comité de campaña apostó por pedir un crédito de cuatro millones de euros (el desvío final podría elevar la cifra final a cinco, según fuentes consultadas) con el que financiar la publicidad en periódicos y radios (que se reservó para la última semana), además de la organización de los mítines, el mailing y la cartelería electoral. Con menos músculo financiero que PP y PSOE, los estrategas del partido de Rivera lo fiaron todo a que la ilusión por lograr un cambio político en España llevara a una alta participación y acabar por convencer a los indecisos. No ocurrió en su caso. A muchos votantes les pesó un año con hasta cuatro citas electorales (andaluzas; municipales y autonómicas; catalanas; y generales). Además, aquellos electores de 18 años que se estrenaban en la cita con las urnas se decidieron mayoritariamente por Podemos pese a los constantes llamamientos de Rivera a protagonizar un cambio sensato.

Ya durante la campaña, los dirigentes del partido se toparon con un dato interno que reflejaba que no estaba movilizándose tanta gente como la esperada: Ciudadanos usó por primera vez la financiación a través de aportaciones de particulares (crowdfunding) y apenas sumó algo más de 30.000 euros en 10 días. UPyD, sumido en una crisis que acabó por dejarle fuera del Congreso, sumó 20.000 en dos meses. Podemos recaudó más de 2,2 millones de euros durante la precampaña a través de microcréditos, que devolverá cuando reciba la subvención electoral.

Para el análisis del resultado electoral de Podemos, que logró 69 escaños con las alianzas territoriales fraguadas en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia, es clave precisamente la estrategia territorial y según los expertos de Metroscopia, una campaña electoral y unos debates que han resultado decisivos. Más allá de la lectura de sus dirigentes, que destacan el deseo de cambio político, la proyección lograda por la formación emergente se debe en buena medida a su implantación del voto urbano y a la movilización del votante favorable a Podemos en esas tres comunidades.

"En menos de dos años de historia Podemos y las fuerzas del cambio se han quedado a menos de un 2% de votos del PSOE, que queda en cuarta posición en Madrid y tercera en Galicia, País Vasco, Valencia y Cataluña", señalaron en un artículo Jorge Lago y Jorge Moruno, reponsables de Cultura y de Discurso de ese partido. En cambio, Podemos se ha convertido en la primera fuerza en votos en Cataluña, País Vasco, y en la segunda en la Comunidad de Madrid, en la Comunidad Valenciana, en Galicia, Baleares y Canarias.

La formación que lidera Pablo Iglesias no ha conseguido, en cambio, penetrar, en términos generales, en las circunscripciones más pequeñas, que se caracterizan por un voto más conservador, y, en menor medida, en Andalucía, dondel PSOE de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, sigue siendo la fuerza hegemónica. Podemos solo ha logrado un escaño por Toledo de los 21 que se reparten en Castilla-La Mancha, y solo tres de los 32 de Castilla y León (en las circunscripciones de Valladolid, Burgos y León).