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El PP ataca a Sánchez por su “mala educación” ante la derrota de Rajoy

El candidato popular elude comentar el debate en un mitin y otros dirigentes cuestionan la falta de talla y empaque del rival socialista

Mariano Rajoy, este martes, en Logroño.

El PP busca hoy en su arcón de argumentarios oficiales explicaciones, excusas y justificaciones para una derrota dura, dolorosa y, para algunos, sorprendente. El PP también es consciente de que su candidato, el presidente Mariano Rajoy, perdió en la noche del lunes el decisivo debate Cara a cara 2015 frente al socialista Pedro Sánchez, aunque nadie se atreviese a confesarlo en público. Al contrario y peor. Los dirigentes populares salieron en tromba a intentar defender la personalidad "cabal" y "educada" de Rajoy como la propia de un "presidente" frente a la "soberbia, mala educación" y la falta de "talla", de "empaque" y de nivel del aspirante socialista. Rajoy, de mitin matinal en La Rioja, eludió cualquier comentario siquiera indirecto y se expresó, en un tono inusualmente bajo, a favor de "generar seguridad y certidumbre" para evitar que España vuelva a lo peor del pasado.

El PP no cambiará de estrategia tras el revolcón sufrido por Rajoy en el debate con Sánchez, según fuentes de la dirección nacional del partido. La idea es seguir subrayando que con Rajoy hay un presidente "seguro y digno"; con Sánchez, la amenaza de retroceder; y con Albert Rivera y Pablo Iglesias, el riesgo de los experimentos. La dirección del PP interpreta que Sánchez "se extralimitó y superó" sus "peores expectativas" en su previsión de un duelo bronco sobre corrupción por su tono irrespetuoso y por no querer hablar de nada más que de escándalos, frente a los intentos de Rajoy de intentar contraponer otras opciones o incluso discutir sobre el desafío catalán.

Los populares constatan, según fuentes de la dirección, que el enconamiento de Sánchez ha movilizado votantes propios de militantes desencantados que están llamando hoy a la sede del partido y que en mayo no les votaron en las elecciones autonómicas y locales porque prefirieron Ciudadanos. También corroboran que el líder socialista ha abandonado su pretensión inicial de pugnar por el electorado de centro para radicalizarse e intentar competir por los votos que se les están marchando a Podemos, según las mismas fuentes de la cúpula popular.

Rajoy llegó a Logroño a primera hora de la mañana tras acostarse ayer muy tarde, porque tras el debate acudió a agradecer su trabajo a los jóvenes de las Nuevas Generaciones del PP en la sede central de la calle de Génova de Madrid. Allí mismo ya adelantó la línea de ataque que seguirán los populares contra Sánchez en los próximos días. "Yo iba al debate a lo mío; Sánchez, a otras cosas. Pero lo que yo no voy a aceptar, de ninguna de las maneras, es que yo no soy una persona limpia: jamás nadie me ha reprochado nada. Yo pediría un poco más de talla, altura y categoría para presidir España".

En La Rioja, tras entrar en una frutería que se llama Pedro, "pero este es el bueno", Rajoy evitó el cuerpo a cuerpo. Solo comentó que no es momento para "volver al pasado porque ya conocemos los efectos de las políticas que se hicieron" y señaló dos veces que España ha pasado, en estos años suyos en La Moncloa, "una etapa de una enorme dureza, aunque algunos no lo quieran ver o no lo entiendan así". Nada más.

El papel de defensa del alicaído líder, que dio imagen vital y discursiva de derrotado, se lo atribuyeron los demás dirigentes del PP. La primera, la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, que le sustituyó en el cartel de la comida mitin prevista en Bilbao y a la que Rajoy no pudo acudir por tener que asistir a los funerales de Estado por los dos policías muertos en los atentados de Kabul.

"Entre la dignidad y la soberbia"

Cospedal fue directa contra Pedro Sánchez y consideró que Rajoy le había ganado en política de Estado frente a "un político que utilizó el ataque, la mentira, la soberbia, la chulería y las contradicciones". En esa misma línea de réplica, la secretaria general del PP definió el debate como "la confrontación entre la dignidad de la política de Estado y la soberbia, la demagogia y la mentira". Para Cospedal, su jefe político demostró "que quiere a su país y respeta a los españoles" y lamentó que Sánchez "no dijese nada bueno de su país e incurriese en la mala educación constante".

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que sustituyó a Rajoy en el debate a cuatro, también acogió ese mismo mensaje en un acto en Barcelona y acusó a Sánchez de hacer "un ejercicio de macarrismo [sic] político" y de evidenciar con "su agresividad" una "muestra de debilidad".

Ese frente fue el que siguieron otros dirigentes del PP. El portavoz en el Parlamento europeo, Esteban González Pons, se atrevió a aventurar incluso que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que tanto ha criticado a la casta de la vieja política, "habría sido más educado que Sánchez". Pons añadió desde Estrasburgo: "Anoche Pedro Sánchez hizo la campaña a Podemos y no me sorprenderá que la mitad de los votos socialistas prefieran a partir de hoy el original, que es Pablo Iglesias, a la mala copia". El presidente del PP de Vizcaya, Antón Damborenea, conminó incluso a Cospedal a variar el tipo de campaña a impulsar para los próximos días con el objetivo de arremeter contra Iglesias y no contra Sánchez como principal rival. El vicesecretario de Política Autonómica, Javier Arenas, optó por no comentar el resultado concreto del duelo sino por destacar que el PP presenta a las elecciones del 20-D "un presidente y los demás candidatos".

Rajoy pasó gran parte de la mañana en La Rioja, acompañado del expresidente popular Pedro Sanz, que sí utilizó el mitin para ensalzarle por haber visto en el debate "un hombre educado, un caballero del que me siento honrado y orgulloso" frente a un Sánchez que se destacó "por sus malas formas, su poco empaque y alguien que no puede ser visto como presidente del Gobierno".

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