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Así son los ‘cachorros’ del PP y del PSOE

Las organizaciones juveniles de los dos grandes partidos reclaman más protagonismo para combatir el desencanto temprano con la política

Nino Torre (tercero por la derecha) reparte propaganda electoral este jueves en la Universidad de Almería.
Nino Torre (tercero por la derecha) reparte propaganda electoral este jueves en la Universidad de Almería.

El 67% de los jóvenes entre 18 y 24 años dicen que la política les interesa “poco o nada”, según el CIS. La mayoría (58,7%) cree que la gestión de Rajoy ha sido mala o muy mala y que el PSOE lo habría hecho igual (de mal). Un contexto muy difícil para las organizaciones juveniles del bipartidismo, cuya misión es ayudar a captar ese voto. La del PP, Nuevas Generaciones, dice tener 60.000 miembros —hasta los 30 años, todos los que quieren afiliarse al partido ingresan automáticamente en la organización juvenil del PP—. Y las Juventudes Socialistas de España (JSE), 19.991, con la diferencia de que militar en ellas no implica hacerlo en el PSOE. Los primeros acogen a jóvenes de 16 a 29 años y los segundos desde los 14. En ambas la cuota es de 12 euros anuales, aunque la presidenta de Nuevas Generaciones, Beatriz Jurado, asegura que la mayoría no los paga.

“Los jóvenes están abandonando el PP porque no somos atractivos. Hay que decirles que no se dejen llevar por los populismos de los partidos de moda y los niños monos”, decía Jurado en la conferencia política del partido el pasado junio. “Claro que nos preocupan los datos que dan las encuestas, aunque no nos hacen falta porque eso lo vemos día a día en la calle”, mantiene este jueves. La organización juvenil del PP sufre por el desgaste de la crisis y el ascenso de Ciudadanos y la del PSOE acusa la hostilidad de la llamada generación 15-M, es decir, el electorado de 25 a 34 años defraudado con los últimos Gobiernos y que no hace distinciones entre populares y socialistas. Esos malos datos empujan a ambas organizaciones a reforzar su influencia en sus respectivos partidos, aunque de forma diferente. 

“La primera diferencia con Nuevas Generaciones es que ellos no tienen un planteamiento distinto al del partido. Son un mero departamento del PP. En JSE tenemos nuestros propios pensamientos y no tenemos que coincidir siempre”, explica Nino Torre, secretario general de las JSE desde marzo de 2012. “La ley de matrimonio entre personas del mismo sexo era una propuesta de Juventudes desde los años noventa”, afirma. La petición de un referéndum para elegir entre Monarquía y República, que reivindican desde los ochenta, es una de las grandes diferencias con Ferraz. “Hay numerosos planteamientos en los que el partido y Juventudes discrepan, lo cual no es malo en absoluto”, asiente un miembro de la Ejecutiva del PSOE.

Los cachorros del PP son más disciplinados. “Somos independientes en el sentido de que no nos fiscalizan, pero aquí no estamos para hacerle la contra al partido o para atizarles, aunque dentro tengamos nuestras discusiones, como en todas las familias”, afirma Jurado, abogada, 31 años, que ingresó en NNGG en 2006.

Las cifras de los otros militantes

Nuevas Generaciones dice tener 60.000 afiliados. Lo son todos los que quieren afiliarse al partido y tienen menos de 30 años. Desde los 16 se consideran “simpatizantes”, y a partir de los 18, “militantes”.

Juventudes Socialistas de España dice tener 19.991 afiliados (el 51,7% hombres y el 48,3%, mujeres), desde los 14 a los 31 años. Militar en las JSE no implica hacerlo en el PSOE. Se puede militar en una y no en otra, y al revés.

En ambas organizaciones la cuota es de 12 euros al año.
NNGG está representada y tiene voto en el comité ejecutivo y la junta directiva del PP, tanto a nivel nacional como regional y provincial, aunque no así en el comité de dirección. Los militantes de JSE votan en las primarias aunque no sean miembros del PSOE y pueden hacerlo desde los 14 años.

Pese a todo, un cargo relevante del PP en Madrid definió a la organización juvenil como “la organización criminal mejor entrenada” poco antes de las autonómicas y municipales por la presión que habían ejercido para ir en puestos de salida en las listas. Tras el batacazo electoral de mayo, NNGG dio un toque de atención al PP en forma de propuestas. Jurado explica que algunas se han incorporado al programa del 20-D —como que los cargos imputados sean expulsados cuando se abre juicio oral contra ellos —y otras, como el establecimiento de una suerte de primarias “para abrir el partido” se debatirán en el próximo congreso nacional.

Otra de sus peticiones era, precisamente, la de ganar protagonismo. NNGG tiene representación y voto en el comité ejecutivo y en la junta directiva, tanto nacional como regional y provincial, pero no está en el comité de dirección del PP. Jurado explica que lo están negociando.

Las Juventudes Socialistas tienen su estructura propia y está representada en los órganos del PSOE. Tienen voz y voto, bien en las direcciones del partido, con la presencia del secretario general del ámbito territorial correspondiente o mediante delegaciones en los Congresos y Conferencias socialistas. Además, en el caso de primarias para la secretaría general y la candidatura a la presidencia del Gobierno, los militantes de las JSE, aunque no lo sean del PSOE, y también aunque sean menores de edad (a partir de 14 años) tienen derecho a voto.

En su propuesta para el programa electoral, las Juventudes Socialistas solicitaron el pasado noviembre eliminar la asignatura de Religión, que ningún trabajador de una empresa pueda ganar en un año menos que un directivo de la misma en un mes; el Estatuto del Becario, que prohibiría las prácticas no retribuidas; y bajar a los 16 años el derecho a voto.

Tanto NNGG como las JSE tienen la misión de captar voto joven. Según el CIS, Ciudadanos, con un 14,2% de intención de voto directo, les ha pasado por delante. El PSOE, con un 11,2% supera solo en un punto a Podemos y en último lugar, el PP no llega al 10%.

El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso (centro), en un acto en noviembre con Nuevas Generaciones.
El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso (centro), en un acto en noviembre con Nuevas Generaciones.

El nicho de búsqueda para ambas organizaciones es, sobre todo, la Universidad, aunque en NNGG están detectando que aumentan las afiliaciones en pueblos pequeños. “Somos como el Atleti, la gente se afilia más en los momentos duros. Tuvimos un pico de subida en 2012 que nos sorprendió sinceramente”, dice Jurado. “Y aunque nos pongan de pijos, tenemos de todo. Hemos perdido afiliados que han tenido que irse fuera a trabajar”. Ha sido especialmente en las universidades donde las JSE han trabajado el mensaje del “recorte de becas, el paro juvenil, la ley mordaza...” para combatir “el recuerdo de la última legislatura de Zapatero, que se asocia a la crisis”, observa Torre.

El PP ha pedido a sus cachorros que sean “muy activos en redes sociales”. Las Juventudes Socialistas tienen una “Oficina de Derechos Perdidos” itinerante para explicar el programa del PSOE. Laura Requejo, militante gallega de 27 años, va a recorrer su comunidad en furgoneta con ese fin.

El PP sitúa a Iglesias como el segundo mejor candidato

“País de la Unión Europea con más de un billón de euros de PIB busca presidente del Gobierno. No es imprescindible experiencia en gestión, ni en economía, ni en ningún otro puesto de responsabilidad”. Este es el anuncio que el Partido Popular difundió el jueves para criticar la inexperiencia de la que acusan a los rivales de Rajoy. La campaña es iniciativa de las Nuevas Generaciones.

No hay teléfono al que llamar, pero si un interesado en esta supuesta oferta de empleo entra en la página web, aparecen las puntuaciones que el PP otorga a cuatro de los aspirantes al puesto el próximo 20 de diciembre. A Mariano Rajoy le dan 98 puntos. A Pablo Iglesias, el segundo mejor preparado para ser presidente, según el PP, le adjudican 47 y Pedro Sánchez y Albert Rivera empatan con 31, aunque este último —el que más votos muerde a Rajoy— es el que aparece en último lugar. Para ponerles nota, la agencia de colocación popular dice haberse basado en sus currículos y en un cuestionario de cinco preguntas: nivel de estudios y de inglés —quizá aquí es donde han restado los dos puntos a su candidato—, años de experiencia laboral y gestión y cargos públicos ocupados.

Es decir, una campaña a medida del argumentario de Rajoy, que el jueves volvió a denunciar en Tenerife: “Algunos quieren ser presidente en un cuarto de hora”.

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