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El PP cierra la legislatura votando en solitario las normas fundamentales

La oposición asegura que el Gobierno ha eludido el diálogo durante los cuatro años

Votación en el Parlamento el pasado 26 de agosto, en la que el PP rechazó todas las enmiendas a los presupuestos
Votación en el Parlamento el pasado 26 de agosto, en la que el PP rechazó todas las enmiendas a los presupuestos EL PAÍS

Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso, cuenta que en toda la legislatura solo ha recibido una petición del Gobierno para negociar una norma, la de Transparencia, y que en cuatro años solo se ha reunido una vez con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y porque se trataba de recibir a toda la ejecutiva de los nacionalistas vascos. Este ejemplo de lo que la oposición considera falta de diálogo y de puentes entre el Gobierno y el resto de partidos explica por qué estas semanas termina la legislatura parlamentaria con la misma tónica con que se inició y desarrolló: el PP saca casi todas las normas en solitario y sin buscar siquiera acuerdos con el resto de partidos.

Por ejemplo, hace dos semanas se produjeron en el pleno del Congreso 585 votaciones sucesivas sobre los Presupuestos, para 4.222 enmiendas de los diferentes grupos parlamentarios, pero ninguna le valió al PP. La mayoría absoluta que sostiene al Gobierno de Mariano Rajoy solo aceptó después de 26 horas de debate dos enmiendas técnicas y porque procedían de un error en la tramitación en la Comisión.

En la ponencia, de otras 4.000 solo aceptó una que servía para dar cobertura presupuestaria a la crisis de los refugiados en Europa. Para todas las demás las horas de votación solo sirvieron para constatar el rechazo del PP a las propuestas de la oposición.

No es una situación nueva porque en mayo de 2012, en el trámite de los primeros de los cinco presupuestos que ha hecho el Gobierno del PP, la mayoría absoluta no aceptó ni una sola de las más de 3.100 enmiendas que presentó entonces la oposición.

Además, esas votaciones rodillo fueron precedidas de debates duros de cada uno de los ministros con cada uno de los portavoces de la oposición sobre todas las materias, sin excepción. Es decir, el Gobierno del PP acaba la legislatura como empezó: con el resto de partidos denunciando que el Gobierno ni siquiera se ha preocupado de tender puentes en el Parlamento.

Lo mismo ha ocurrido con la reforma del Tribunal Constitucional, aprobada contra todos e imponiendo una agenda rápida a la medida del calendario del Ejecutivo.

Cuantitativamente, en los últimos meses en el Congreso han salido adelante 30 iniciativas legislativas y de ellas 18 han superado el trámite solo con los votos del PP y sin que ningún otro grupo parlamentario las apoyara.

El Gobierno niega que haya existido rodillo y responde a la acusación de la oposición con el balance del conjunto de normas aprobadas en la legislatura y, según los datos de La Moncloa, sobre un total de 148 leyes aprobadas en las Cortes, el PP ha conseguido que le apoyen dos grupos como mínimo (además del PP) en el trámite de 86 iniciativas legislativas. En 59 de esas ocasiones, uno de los grupos que apoyó al partido del Gobierno fue el PSOE, principal partido de la oposición.

Con apoyo de seis grupos han salido cuatro leyes; con el de cinco grupos 17; con cuatro grupos 15; con tres grupos 18 y con dos 32.

En todo caso, en los últimos meses, el desencuentro con el resto de la Cámara se ha extendido también al calendario de urgente excepción que el Gobierno ha impuesto a las diferentes normas por el interés en sacarlas adelante en el breve espacio que resta de legislatura. El caso más notable es el de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional que ha tenido el rechazo radical de todos los demás grupos por el fondo y por la posibilidad de sacar adelante un cambio tan notable de la estructura constitucional con solo dos debates en el Pleno y sin informes técnicos previos del Consejo General del Poder Judicial, del Consejo de Estado y del Consejo Fiscal.

Cualitativamente, los portavoces de la oposición destacan que esta es la única legislatura en la que, por ejemplo, ha salido de las Cortes una reforma en profundidad del Código Penal sin apoyo de ningún otro grupo parlamentario. Lo mismo ocurre con la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que salió el jueves de las Cortes.

Esa situación provocó la insólita escena en democracia de todos los grupos de la oposición comprometiéndose a derogar una ley –la de educación- y firmando recursos ante el Constitucional como ocurrió con el Código Penal y la ley de Seguridad Ciudadana.

La oposición, además, cuestiona que el Gobierno haya utilizado como forma habitual de legislar las proposiciones de ley del Grupo Popular que acortan el debate y la discusión pública, como se ha hecho con la normativa del Tribunal Constitucional y con la reforma del aborto. Esa fórmula permite que el Gobierno no se vea en la obligación de defenderlas en intervenciones en el Pleno, como ha ocurrido con esas dos normas.

Para la reforma del Constitucional, el portavoz del PP, Rafael Hernando, llamó solo una hora antes de presentarla oficialmente en el registro a Antonio Hernando, portavoz del PSOE, y eso que hace unas semanas ambos grupos pactaron un cambio en esa misma ley para recuperar los recursos previos de inconstitucionalidad para los Estatutos de autonomía.

También ha utilizado el Gobierno la fórmula de las enmiendas en el último momento en leyes ajenas al objetivo perseguido, como se hizo con la eliminación de la Justicia universal, por ejemplo. Y los decretos-ley, abuso corregido parcialmente esta semana por el Constitucional.

La versión de Aitor Esteban, coincidente con la de otros portavoces de la oposición consultados por este periódico, es que solo lograron un acuerdo en el inicio de la legislatura sobre la reforma de la administración local y a iniciativa del PNV, interesado en la situación de los ayuntamientos vascos que gobierna.

El portavoz de los nacionalistas vascos también recibió una llamada de La Moncloa para comunicarle que el PP iba a sacar del Código Penal el capítulo sobre terrorismo para buscar un acuerdo solo con el PSOE. Para el resto de leyes, siempre según su versión, no hubo ningún contacto y las coincidencias han sido fruto del interés de este grupo en apoyar algunas normas, sin posibilidad de negociar.