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Rajoy reconviene al PP sobre el miedo a Rivera: “El rival es el PSOE”

El presidente esgrime ante el temor en su partido con Ciudadanos que ese partido tiene un "voto volátil" y menos útil en generales

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la presentación del Marco de Actuación para las Personas Mayores este jueves. EFE

El PP se ha llevado un buen susto en las elecciones catalanas y algunos de sus dirigentes, preocupados con que la ola de Ciudadanos les inunde en las generales de diciembre, han expresado su inquietud. El presidente-candidato, Mariano Rajoy, es consciente del fenómeno Ciudadanos, de la pujanza de Albert Rivera en su electorado y de que no genera ningún rechazo pero cree que la situación catalana no es extrapolable a toda España y argumenta que disfruta de un voto “volátil”. Rajoy llegó a reconvenir a la cúpula de su partido: “No os equivoquéis, nuestro principal rival sigue siendo el PSOE”.

La falta de carisma o el lenguaje llano

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tan poco dado de por sí a las conferencias de prensa, las entrevistas o las charlas con periodistas, ha cambiado algo esa rémora desde este verano, se ha mostrado un poco más accesible, y hasta ha presumido de que ahora es un “campeón de las ruedas de prensa”. Pero el incidente en Onda Cero con Carlos Alsina y su confusión de la nacionalidad española y catalana (“¿Y la europea?”) y luego en una televisión local de Girona (“Un vaso es un vaso”) ha traído un mar de dudas a los estrategas populares. En el PP son conscientes de que a Rajoy no le sobra el carisma electoral, da imagen de una persona mayor y muy seria y de que tendrá enfrente en diciembre a candidatos mucho más jóvenes, nuevos y telegénicos. La idea que le recomendaron sus asesores era que se mostrara “más campechano, más cercano y usara un lenguaje más accesible y llano”. El problema, sobre todo en la entrevista con Alsina, es que demostró además que no se la había preparado bien y que no tuvo capacidad de reacción.

El 20 de diciembre, el presidente del Gobierno convocará a que se expresen en las urnas “todos los españoles y no solo los catalanes y habrá en realidad 52 comicios diferentes, con sus particularidades”. La frase parece obvia y parte de uno de los principales asesores políticos de Rajoy para desmontar la teoría extendida de que la fuerza mostrada ahora por Ciudadanos en Cataluña no debe ser extrapolada al resto de España. Alude a que en España hay 50 provincias diversas y dos ciudades autónomas y que Ciudadanos, por ejemplo, apenas tiene presencia en Euskadi, Navarra, Castilla-La Mancha o Galicia, por citar algunos territorios.

Los estrategas populares también subrayan estos días que Ciudadanos empieza a sufrir algunas situaciones contradictorias, permitiendo con su apoyo parlamentario gobiernos tan distintos como el de la socialista Susana Díaz en Andalucía o el de la popular Cristina Cifuentes en Madrid. Aunque de cara a la galería tanto Cifuentes como Díaz se quejan de la labor boicoteadora de esa fuerza con los demás grupos en sus respectivos Parlamentos.

Ambos argumentos son la prueba, en cualquier caso, de la nueva obsesión del PP con Ciudadanos. Rajoy, que conoce bien el carácter ciclotímico de su partido, la falta de memoria en general y lo fácil que calan en algunos dirigentes populares los mensajes apocalípticos de José María Aznar, quiso dejar algunos avisos que sonaron a reconvención en la ejecutiva que el PP celebró el pasado lunes por la tarde. Ya se conocía el comunicado desahogo del expresidente cuando Rajoy alertó a los suyos: “No os equivoquéis, nuestro principal rival era, es y sigue siendo el PSOE”.

La indefinición de Sánchez

Lo dijo el lunes y lo materializó el miércoles en la penúltima sesión de control frente a Pedro Sánchez en el Congreso cuando le acusó de “equidistancia” en el conflicto catalán. Antes, durante la campaña catalana y como ya había ensayado en la de las municipales y autonómicas de mayo, el presidente del PP intentó equiparar a Sánchez con los políticos “radicales, antisistema o independentistas”. En el PP no creen de verdad que Sánchez sea “un radical peligroso”. Pero insisten en esa idea para “desdibujarle” y para situarle “en la indefinición”. Frente a ese supuesto perfil de alguien que no se sabe claramente qué hará, con quién pactará, o qué propuestas aceptará para España, el estilo del líder del PP queda más nítido. Con un Rajoy presidente se puede apostar sin riesgo a equivocarse qué cosas hará y cuáles no asumirá. Y entienden que ese dilema les beneficia, una vez que se da por perdida la batalla de “la telecracia, la imagen, los debates y la juventud”.

En La Moncloa y entre los asesores de Rajoy sí se ha asumido que la gran disputa electoral será con el PSOE. Mantienen, con los datos más recientes de varias encuestas, no solo que la irrupción de Ciudadanos no es un peligro inminente sino que los socialistas siguen por debajo en intención de voto. Y recuerdan, al margen de los trabajos demoscópicos, que en las dos grandes últimas elecciones a nivel nacional, las municipales y autonómicas de mayo pasado y las europeas del ejercicio anterior, el PP se mantuvo en primera posición y por encima del PSOE pese a registrar un serio castigo. En el primer caso, dos puntos y 400.000 papeletas y en el segundo, tres puntos y otros 400.000 votos arriba.

Cinco millones de fieles

En La Moncloa y el PP recuerdan así a Aznar y a los demás agoreros con sus expectativas electorales que parten de una posición inédita y récord de votos en 2011 (casi 10.900.000 votos, 16 puntos y cuatro millones por encima del PSOE) y que lo lógico es que después de cuatro años de recortes, austeridad y promesas incumplidas se sufran pérdidas. Los asesores de Rajoy le intentan tranquilizar así asegurándole que tanto PP como PSOE disponen en las generales de un suelo de 5,5 millones de partidarios fieles y que con ese “fondo de armario” es prácticamente imposible el escenario del sorpasso de Ciudadanos.

En su discurso del lunes ante la expectante cúpula del PP, Rajoy introdujo también el mensaje del “voto útil y el voto volátil” a Ciudadanos que luego han repetido todos los portavoces y tertulianos próximos. En el PP consideran que Ciudadanos es un partido catalán, nacido en Cataluña, de líderes catalanes, donde allí los electores han identificado muy bien que eran la mejor opción para hacer oposición contundente a los independentistas, porque ese fue su origen. El PP, pese a la apuesta final por un candidato de corte duro como Xavier García Albiol, permitió al principio de la legislatura la alcaldía de Barcelona para el convergente Xavier Trías o la presidencia de la Diputación y hasta los dos primeros presupuestos de Artur Mas.

El voto masivo y tránsfuga del PP a Ciudadanos se presenta como algo más complicado. Rajoy rememoró el lunes que ya en 2011 el voto a la tercera fuerza política (IU, 6,92%, 1.680.000 votos) y a la cuarta (UPyD, 4,69, 1.140.000 votos) subió, pero se quedó muy lejos de la pugna entre los dos primeros. La esperanza está puesta en que los nuevos emergentes sustituyan esas opciones y corrijan un poco más al bipartidismo imperante.

El presidente apura el límite electoral para inaugurar obras

La larga precampaña diseñada por el PP y La Moncloa para el presidente-candidato Mariano Rajoy se está retocando y revisando a última hora y cada día. Rajoy acudirá hoy mismo a inaugurar un tramo importante de la autovía A-32 entre Linares e Ibros, en Jáen, en un acto que no estaba previsto y para el que se ha adelantado incluso la celebración del Consejo de Ministros. La inversión de Fomento ha sido de 44 millones de euros y es una importante solución al tráfico en la zona, pero no es ni con mucho el proyecto más importante elaborado por ese ministerio en estos años. Fomento ha inaugurado un total de 70 obras durante los cuatro años del mandato de Rajoy y el presidente apenas ha acudido a siete de esas inauguraciones, dos en las dos últimas semanas con el puente de La Pepa en Cádiz (500 millones de euros) y el AVE a Palencia y León (1.600). La semana que viene repetirá experiencia al inaugurar el último tramo de la Autovía del Mediterráneo, A-7, entre Carchuna y Castell de Ferro, en la provincia de Granada, que permitirá llegar desde Algeciras a La Junquera (Girona) y salvará los embotellamientos del tráfico ahora por la zona de Almería.

Al Ministerio de Fomento no le está costando mucho convencer ahora a Rajoy y su equipo de que acuda a estos eventos de los que nunca ha sido muy partidario. Completan su imagen de un presidente eficaz y fiable que hace obras, ejecuta proyectos, realiza infraestructuras, frente a otros candidatos que prometen aventuras e ideas por contrastar. Pero en Fomento tienen prisa. La ley electoral prohibe las inauguraciones una vez que están convocadas las elecciones y eso se podría producir el próximo 19 de octubre. Luego se pueden poner las infraescturas en servicio pero sin festejos electorales.

A Fomento le quedan, en estos momentos, cinco conexiones de AVE básicas, con Burgos, Zamora, Granada, Murcia y Castellón, que están acabadas al 90%, pero que será imposible terminar antes del 19 de octubre e incluso poner en marcha antes de diciembre.

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