Sánchez ataca a Rajoy por su inmovilismo ante la Constitución

El secretario general del PSOE critica que el PP no abra la posibilidad de reformar la norma fundamental hasta la próxima legislatura

Pedro Sánchez, en el Congreso.
Pedro Sánchez, en el Congreso. JULIAN ROJAS

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, criticó ayer que el Gobierno de Mariano Rajoy haya decidido retrasar hasta después de las elecciones generales el debate sobre la reforma de la Constitución. “Cuando pudo, no quiso”, describió el líder socialista sobre el popular, que ha anunciado su disposición a estudiar cambios en la norma fundamental justo cuando muere una legislatura en la que ha gozado de mayoría absoluta y solo después de que PSOE y Ciudadanos convocaran grupos de expertos para proponer cambios.

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“He escuchado al presidente Rajoy hablar de una hipotética reforma constitucional”, dijo Sánchez en el Congreso de los Diputados. “Lo que le digo al señor Rajoy es que se ha enmendado a sí mismo la totalidad de su mandato como presidente del Gobierno durante tres años y medio”, añadió en referencia a que el Gobierno no haya querido afrontar el debate constitucional durante la presente legislatura. “Lo que le digo al señor Rajoy es que me alegra que me dé la razón, pero que cuando pudo no quiso, es más, despreció a aquellos partidos, como el partido socialista, que siempre han defendido la idoneidad y la oportunidad de renovar nuestro pacto constitucional”, continuó. “El tiempo de Rajoy se ha agotado”, recalcó. “Seremos otros, con los socialistas al frente, quienes iniciemos ese proceso de renovación constitucional que garantizará la convivencia para los próximos 30 años, esperemos también que con un PP en la oposición y renovado”.

Los dirigentes del Partido Popular recibieron con frialdad las críticas del líder del principal partido de la oposición. Andrea Levy, recientemente nombrada vicesecretaria de Estudios y Programas, define estos días la amplitud de las propuestas de reforma constitucional de la formación y su encaje en el programa con el que el partido acudirá a las elecciones de final de año.

Los sabios de la Constitución

Ciudadanos. Los catedráticos De Carreras, Sosa Wagner, Fuertes o Betancort, además de, entre otros, de De la Nuez, abogada del Estado, forman parte de la Comisión de Albert Rivera.

PSOE. El catedrático Gregorio Cámara coordina los trabajos de, entre otros, los diputados Batet, Serrano y Garrido.

PP. Andrea Levy coordina el programa del partido, que todavía no ha anunciado si formará una comisión de expertos.

Levy trabaja contrareloj, tras ver cómo los grupos de expertos convocados por PSOE y Ciudadanos tomaban la iniciativa en un debate central en la política española. Las propuestas de futuro del PP, según fuentes consultadas, empezarán a esbozarse en la escuela de verano que el partido celebrará en Cataluña el 4 y el 5 de septiembre. Mientras tanto, y con las elecciones catalanas en el horizonte del 27-S, algunos de sus estrategas ven en el debate sobre la reforma de la Constitución una oportunidad para presentar al PP ante los electores como el mejor garante de la unidad del país y el único defensor de la esencia del texto fundamental. En el partido se juguetea con la comparación entre la caja de Pandora y la Constitución. Abrir su reforma, en opinión del PP, requiere de las máximas precauciones.

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“Cualquier debate respecto al modelo de Estado tiene que pasar por su reforzamiento”, argumentó en los pasillos del Congreso Pablo Casado, portavoz de la formación de Mariano Rajoy. “Ahora mismo, el PP es el único partido que lo queremos en toda España”, enfatizó. “La propuesta tan difusa que ha hecho el partido socialista [sobre la reforma constitucional] no conduce a nada y menos en un momento en el que tenemos las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina”, añadió en referencia a la propuesta del comité de sabios socialistas de reconocer la singularidad de Cataluña. “Quien quiera plantear una reforma tiene que ver hacia dónde quiere ir. No se puede abrir la caja sin tener claro el posicionamiento”, criticó Casado. “Hay que estar pegado a lo que le importa a la gente. Si sales a la calle y preguntas a los españoles cuáles son sus prioridades, estoy seguro de que esta no será una de ellas”.

Tres reformas

Por primera vez en la historia de la democracia española, tres partidos coinciden en preparar proyectos de reforma constitucional. El PSOE y Ciudadanos ya han formado sus grupos de expertos, que elaboran sus propuestas para incluirlas en su programa electoral. El PP ha anunciado que el punto de partida de su oferta será el informe elaborado por el Consejo de Estado a petición del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2006. En aquel texto, el organismo presidido por Francisco Rubio Llorente apostó por imponer un techo a las aspiraciones competenciales de las autonomías; propuso una reforma del Senado, dándole mayor peso legislativo; y abogó por llenar de contenido el concepto de “solidaridad” entre autonomías.

Una cuestión parece unir, al menos en espíritu, las tres propuestas: la ambición de clarificar el título octavo de la Constitución, referente a las competencias autonómicas. Pasará en 2016, con un Congreso en que hoy faltan dos actores que entonces tendrán su peso específico, alterando el actual equilibrio de fuerzas: Podemos y Ciudadanos.

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