Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Moragas dirige la estrategia del PP ante la próxima retirada de Arriola

Pedro Arriola, asesor personal de los presidentes Aznar y Rajoy, se jubilará en septiembre

Jorge Moragas (a la derecha) seguido de Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal y otros dirigentes del PP en julio pasado en Madrid.
Jorge Moragas (a la derecha) seguido de Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal y otros dirigentes del PP en julio pasado en Madrid.

Pedro Arriola, el asesor personal de los presidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, se jubilará el próximo mes de septiembre. Eso supone que, por primera vez en más de 25 años, una campaña electoral del PP no estará marcada por la personalidad del sociólogo. Su hueco está siendo ocupado de manera efectiva por Jorge Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy, recién designado jefe de campaña. Desde La Moncloa, el todopoderoso Moragas coordina ya no solo la precampaña de las generales, sino la actuación del Partido Popular para los comicios convocados por Artur Mas para el 27 de septiembre en Cataluña.

Jorge Moragas (Barcelona, 21 de junio de 1965) se ha convertido en el principal responsable de los movimientos del PP y, en especial, de Mariano Rajoy, presidente del partido y del Gobierno.

Moragas, vinculado al PP desde el año 2000, está ya ocupando el hueco que dejará en breve Pedro Arriola. Este, que cumplirá 68 años, ha decidido retirarse, según confirmó él mismo a EL PAÍS. Su empresa de asesoría se mantendrá, pero a final de año terminará el contrato que tiene firmado con el PP. Su labor ha sido siempre la de asesor personal de los dos líderes que ha tenido el PP durante estos últimos años. De hecho, él explica que su compromiso y su labor de asesoramiento no es para el partido, sino que antes lo fue con Aznar y después lo ha sido con Rajoy.

Arriola es una de las personas más influyentes en los últimos 25 años, pero casi siempre ha estado en la sombra y ha despertado muchos recelos en el partido, porque él nunca participa en reuniones colegiadas o de asesoría a la organización.

A los dos presidentes les ha asesorado sobre encuestas, sobre estrategias y sobre mensajes políticos. Ha tenido escasas apariciones estelares que han roto esa voluntad de permanecer oculto. Una de esas ocasiones fue cuando acompañó a Rajoy a los debates electorales con el socialista José Luis Rodríguez Zapatero o cuando fue designado en 1999 por Aznar para negociar con ETA en Zurich (Suiza).

Más recientemente se supo que Arriola recibió hace un año el encargo de Rajoy para buscar vías de acuerdo con el Gobierno de la Generalitat de Cataluña ante la deriva soberanista del presidente Artur Mas.

La imagen de Arriola que ha trascendido siempre es la un hombre de perfil bajo a lo largo de la etapa de Rajoy, la “lluvia fina” de la época de Aznar y, en todo caso, la de graduar la dureza del discurso del PP en función de los acontecimientos y la búsqueda de la centralidad para incrementar la posibilidad de aumentar el apoyo ciudadano.

El vacío que ha ido dejando Arriola en el partido lo ha llenado progresivamente Moragas. También tiene influencia creciente en el PP el sociólogo Narciso Michavila, nacido en 1965, especialista en análisis electoral y en opinión pública. Hermano de José María Michavila, que fue ministro de Justicia en la etapa de Aznar, es además amigo personal de Rajoy desde hace años.

La notable influencia de Moragas sobre Rajoy quedó de manifiesto el pasado julio con su designación como responsable de campaña y con el nombramiento de los vicesecretarios del PP: Fernando Martínez Maíllo, Pablo Casado, Andrea Levy y Javier Maroto. Por ejemplo, Moragas es quien impulsó a Levy por su relación con el PP de Cataluña.

Esa influencia de Moragas se manifiesta también en la estrategia para las elecciones catalanas. De él parten decisiones estratégicas como las que tienen que ver con el formato de campaña y las apariciones de Rajoy que buscan humanizarle. También las que se refieren a la presencia más activa del partido en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Críticas al sociólogo que menospreció a Podemos

Una de las últimas intervenciones públicas de Pedro Arriola tuvo que ver con la irrupción de Podemos en el panorama político. Más concretamente, cuando se celebraron las elecciones europeas de 2014 y tachó a los dirigentes de Podemos de “frikis”. “Todos los frikis acaban planeando sobre Madrid”, dijo entonces.

Ese menosprecio al fenómeno de Podemos, sin prever lo que ocurriría en los comicios municipales y autonómicos del pasado mayo, le valió críticas en el PP, donde desde hace años siempre ha despertado recelos por su cercanía a los dos sucesivos líderes.

Arriola, esposo de la popular Celia Villalobos, militó en la izquierda cuando estaba en la universidad y hasta estuvo preso durante uno de los estados de excepción del franquismo. Con la llegada de la democracia fue virando a la derecha. En 1982 rehusó ir en las listas de AP al Congreso y renunció a hacer carrera política. Llegó al PP en 1989, tras haber colaborado gratis con Aznar en sus inicios en Castilla y León y procedente de una empresa que trabajaba para la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

Más información