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Morenés atribuye la muerte del cabo Soria a una “imprudencia” de Israel

El ministro asegura que el Ejército israelí indemnizará a la familia de la víctima

La muerte del cabo Francisco Javier Soria Toledo, el pasado día 28 de enero, en la posición 4-28 de la Unifil (Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano), se debió a una “cadena de errores” y “negligencias” por parte del Ejército israelí. Así lo aseguró este miércoles el ministro de Defensa, Pedro Morenés, quien compareció ante el Congreso, dos meses y medio después de que un obús de calibre 155 de la artillería israelí matase al casco azul español en la frontera con Líbano.

“Les aseguro que las Fuerzas Armadas israelíes no tiran contra la torre [de vigilancia] donde está el cabo Soria para matarlo. Puede ser una imprudencia, de acuerdo. Ésa es la calificación que ellos mismos [los israelíes] asumen y ésa es la responsabilidad que ellos mismos aceptan, lo hacen formalmente por carta al Gobierno español, diciendo que lamentan el accidente y que harán frente a las indemnizaciones que en estos momentos están negociando el Ministerio de Defensa español con el Ministerio de Defensa israelí”, agregó.

Morenés citó la existencia de tres informes sobre el bombardeo de la posición 4-28 (uno de la ONU, otro español y otro israelí), pero su intervención se basó sobre todo en este último (adelantado por EL PAÍS el 7 de abril), que presentó como fruto de “una investigación conjunta hispano-israelí”, en la que participaron dos oficiales del Regimiento de Artillería de Campaña de Burgos. Tanto el PSOE como CiU le reclamaron que envíe los informes al Congreso.

Aunque dijo que no era su intención “justificar” la acción del Ejército israelí, subrayó que no hubo “ningún tipo de intencionalidad” en el ataque contra la posición 4-28, que se produjo “en una acción de respuesta y protección” del Ejército israelí tras la emboscada que sufrió una patrulla suya en la zona de las Granjas de Chebaa, a unos siete kilómetros del destacamento, y el lanzamiento de cohetes de la milicía chií Hezbolá desde un punto a unos 500 metros de la instalación de la ONU.

“He oído acusar a Israel de que o bien ha tirado directamente contra el cabo Soria o bien que, como ya le daba todo igual, tiraba contra todo. Esto último es algo más cercano” a la realidad, reconoció el ministro.

8 minutos de aviso

- 28 enero de 2015. 11.25. Ataque a un convoy israelí. Lanzamiento de cohetes de Hezbolá contra Israel.

- 11.37. El capitán del puesto 4-28 decreta la alerta Blue Porcupine.

- 11.39. Israel advierte al mando de Unifil de que va a responder a los ataques.

- 11.40. Comunicación de Unifil a la posición 4-28.

- 11.47. Primeras noticias de fuego de artillería israelí.

- 11.56. Fuego de morteros y artillería israelí baten la zona de despliegue de los cascos azules durante unos 45 minutos.

- 12.30. Un proyectil de artillería de 155 milímetros, disparado desde una batería israelí a 16 kilómetros, impacta en la torre y mata al cabo Soria.

Israel, aseguró, asumió “un riesgo excesivo” de provocar víctimas inocentes al responder al ataque de Hezbolá. Al menos otros ocho proyectiles, además del que mató al cabo Soria, se desviaron de su objetivo, ya que los artilleros carecían de sistema para observar los impactos y no podían corregir el tiro; además, no tuvieron en cuenta la existencia de una torre de 10 metros de altura en la posición 4-28 que se encontraba “en plena línea de tiro”; carecían de boletín meteorológico, por lo que no consideraron el efecto del viento, de entre 30 y 45 kilómetros por hora, que podía provocar desviaciones de más de 300 metros en el tiro; y dispararon desde el “máximo alcance eficaz” de la batería (16 kilómetros), “aumentando la probabilidad de error del fuego”. Según su relato, el objetivo de Israel era forzar a Hezbolá a replegarse o, al menos, evitar que pudiera realizar nuevos ataques “para proceder a evacuar con el mínimo riesgo” a las dos bajas sufridas en la emboscada a su convoy, aunque lo hizo sin “adoptar las precauciones necesarias” para evitar víctimas en el destacamento de la ONU, cuya ubicación “conoce perfectamente”.

Morenés no hizo alusión al uso en la represalia israelí de bombas de racimo, como figura en el informe de la ONU y en las declaraciones de los compañeros del cabo Soria.

Sí se mostró orgulloso de haber logrado que el Gobierno israelí “por primera vez haya asumido su responsabilidad y [aceptado] hacer frente a las indemnizaciones, si se derivan de ella”. Sin embargo, esta responsabilidad se limita por ahora al pago de una cantidad de dinero, aun por acordar, a la viuda y el hijo del cabo Soria, ya que no se han producido destituciones en la cadena de mando israelí y mucho menos la apertura de un procedimiento judicial a los presuntos responsables. Y ello pese a que el ministro dijo que las “negligencias” que llevaron a la muerte del casco azul fueron “profundas y graves” y también “reprochables desde el punto de vista de la profesionalidad” de los militares israelíes. “Es mucho más una imprudencia que un dolo, que una intencionalidad”, estimó. Expertos jurídicos consideran que los hechos descritos encajan de lleno en un delito de homicidio imprudente, que el vigente Código Penal español castiga con penas de uno a cuatro años de cárcel.

Ante la insistencia del portavoz socialista Diego López Garrido para que condenase la muerte del cabo Soria, que había calificado de “desafortunada e innecesaria desgracia”, le espetó: “¡Claro que condenamos la imprudencia!”

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