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La pugna interna del PP agrieta el partido

Partidarios de Cospedal descalifican a Javier Arenas por la debacle en Andalucía

Arenas y Cospedal, en un acto del partido en Guadalajara, en octubre del año pasado.
Arenas y Cospedal, en un acto del partido en Guadalajara, en octubre del año pasado.

Una guerra insólita se ha declarado entre distintos sectores del Partido Popular y se está viendo agravada por los nervios por el futuro de los populares en las próximas citas electorales y la incertidumbre ante la falta de gestos de Mariano Rajoy. El detonante ha sido la derrota en Andalucía, donde el PP perdió 17 escaños, y se desarrolla a pocos días de que se celebre la Junta Directiva Nacional, en la que el presidente del Gobierno y del PP intentará lanzar mensajes para revitalizar el partido, según fuentes de la dirección. Todos dan por hecho que no anunciará cambio alguno, pero esperan que, al menos, marque las líneas estratégicas, tras las tensiones internas avanzadas por EL PAÍS.

¿A quién se le apunta la derrota andaluza? Esa es la pregunta que subyace en el pulso que mantienen diferentes dirigentes del partido a través de personas interpuestas o por filtraciones, pero de manera indisimulada. Y lo que aflora por ahora es la dura guerra que mantienen desde hace tiempo, de forma más o menos larvada, la número dos del partido, Dolores de Cospedal, y el vicesecretario de política autonómica y municipal, Javier Arenas.

Próximos a la secretaria general critican la labor de Arenas en Andalucía

Esa batalla, con origen en una pésima relación personal, ya se mostró en la designación de Juan Manuel Moreno como candidato andaluz. Arenas maniobró para la designación de su sucesor y el nombre no fue del agrado de Cospedal, quien se sintió preterida y lo hizo saber entonces. Ahora, el pésimo resultado andaluz hace que los partidarios de Cospedal consultados culpen directamente a Arenas por esa decisión. De paso, también se lleva críticas la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que respaldó la designación como candidato de quien fue su colaborador directo en el Grupo Parlamentario en la anterior legislatura.

Citas de la polémica

Rajoy sobre Cospedal: “Es seria, competente y fiable y quiero que siga siendo mi secretaria general".

Cospedal: “No me siento cuestionada, había que ser portavoz en los momentos más difíciles que ha vivido este partido y francamente, la que lo ha hecho he sido yo”.

Carmen Riolobos (Portavoz del PP en Castilla-La Mancha): “Los que perdieron Andalucía, esos que no han ganado nunca o que no se han presentado a unas elecciones o, incluso, que no saben nada de política, se están dedicando a desestabilizar el Partido Popular".

Agustín Conde (Diputado por Toledo): “Lo primero que tenemos que hacer es hablar bien de nosotros mismos, lo que empieza por hablar bien de nuestro presidente y de nuestra secretaria general, que han sido elegidos en un Congreso, es decir, por el conjunto de los militantes del PP".

La secretaria general del PP ha movilizado estos días a dirigentes del partido en Castilla-La Mancha para que salgan en su defensa y para criticar a Arenas como responsable de la derrota. El viernes lo hizo la portavoz del PP en Castilla-La Mancha, Carmen Riolobos. Y ayer, el diputado por Toledo Agustín Conde. La primera acusó a dirigentes de su partido, a los que no mencionó expresamente, de tratar de “desestabilizar al partido” tras la derrota andaluza. Y el segundo aseguró ayer que “todos aquellos que quieran poner en duda la unidad del partido, deben ser conscientes de que están haciendo un serio daño al PP”.

Ambos se refieren a informaciones previas que hablaban de la posibilidad de que Cospedal abandonara la secretaría general y del ascenso de Arenas por el supuesto paso atrás de la número dos del partido. Fuentes próximas a Cospedal culpan directamente a Arenas de esas filtraciones, ven una campaña para provocar ese cambio y un intento de echar sobre la dirección nacional la responsabilidad de la derrota andaluza.

El PP andaluz pide respeto hacia

su organización y hacia Moreno

En el PP andaluz, controlado por Moreno y aún por Arenas, se reparte con Génova esa responsabilidad y explican que la gestión del candidato no tuvo efectos negativos. Es más, aseguran que encuestas previas a la campaña daban al PP 26 o 27 escaños, es decir, seis o siete menos de los obtenidos. La campaña les permitió mitigar la derrota, según explican y así lo mantendrán el martes en la Junta Directiva Nacional.

Congreso en 2016

Los más inquietos en el PP hablan hace tiempo de la necesidad de un congreso extraordinario que refunde el partido y lo revitalice para las citas electorales. Pero hasta ese sector da por hecho que Mariano Rajoy no adelantará la cita ni siquiera en caso de debacle electoral.

Ese congreso debe celebrarse este año, pero el presidente nacional tiene potestad para aplazarlo unos meses en caso de fuerza mayor, es decir, en el caso de que haya que concurrir a elecciones generales como ocurre ahora. Por eso, fuentes de la dirección del PP dan por hecho que Rajoy, fiel a su manera de gestionar ese tipo de decisiones, tienen intención de celebrar ese congreso en enero o febrero de 2016, después de las generales. Ni siquiera creen posible que se adelantara si hay una derrota importante para el PP en las municipales y autonómicas del 24 de mayo. El PP parte de una posición territorial que nunca ha tenido porque los comicios locales de 2011 fueron extraordinariamente buenas para los populares, es decir, perderán poder necesariamente.

En ese congreso nacional es cuando Rajoy deberá plantearse, por ejemplo, si Cospedal sigue siendo la secretaria general del PP. No lo hará, siempre según esas fuentes, ni ahora para no debilitarla como candidata, ni luego aunque pierda el Gobierno de Castilla-La Mancha para no desequilibrar el partido en vísperas de las generales de noviembre.

La secretaria general del PP andaluz, Loles López, hizo público un comunicado en el que pide respeto para la organización regional y Moreno frente a quienes “han convertido sus partidos en una guerra de familias o en una guerra de egos para subir escalones en política nacional”.

Fuentes de la dirección nacional del PP aseguran que esta disputa no disimulada entre Cospedal y Arenas pone a Mariano Rajoy en una situación incómoda. Por un lado, Cospedal es la número dos del partido y no puede ser debilitada en vísperas de las elecciones en las que se juega mantener una comunidad clave como es Castilla-La Mancha. El propio Rajoy ha respaldado a Cospedal en el último mes.

Del otro lado, Arenas es uno de los dirigentes más próximos en lo personal al presidente del Gobierno y líder del PP. Arenas es el único que queda junto a Rajoy en la dirección nacional de la época de José María Aznar. Incluso, como secretario general del PP asistió en agosto de 2003 a la reunión en la que Aznar comunicó a Rajoy que sería su sucesor frente a Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja. Ahora, Arenas es uno de los consejeros del líder del PP, pero cualquier movimiento reforzando su posición sería interpretado como una derrota de Cospedal.

Los candidatos al 24-M temen que les afecte el desgaste de la marca

Esa hoguera interna se ve avivada por los nervios que la dirección nacional, según fuentes de esta, detecta en los barones del partido y, en general, en quienes tienen que presentarse en las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Esos candidatos temen que les arrastre la caída de la marca PP y que puedan sufrir en sus territorios la misma derrota que en Andalucía.

La derrota de Andalucía tiene también el efecto de demostrar que, si se extrapolaran los resultados, el PP tendría muy difícil ganar unas generales, puesto que el peso en escaños de esa comunidad reduciría notablemente su presencia en el Congreso. Hay que sumar la falta de respuesta ante el fenómeno de Ciudadanos, contra el que competirá el PP.

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