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La empatía “apañada” de Montoro

El ministro ironiza sobre su falta de "cariño" para poder participar en actos de campaña

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es de Jaén, andaluz, y lleva muy a gala haber logrado el récord histórico de voto en la provincia enemiga para el PP, Sevilla, históricamente socialista. Obtuvo 320.000 papeletas en las elecciones generales de 2011.

En los recientes comicios andaluces no ha participado, sin embargo, en ningún acto de campaña. Y no le extraña. Tampoco están demandando su presencia los aspirantes de las 13 autonomías y las decenas de capitales en juego en los comicios del 24 de mayo. Algún diputado-alcalde le ha pedido su presencia cuando se han tropezado por los vericuetos del Congreso. Y les ha contestado: “¿Estás seguro de que quieres que vaya? Yo no me recomiendo”, bromea. Se sabe en el papel del malo del Ejecutivo y ejerce ese rol en el PP casi se podría decir que con mucho gusto.

¿Qué empatía voy a tener yo que, como dicen en Jaén, soy un apañado?

En una reciente visita de trabajo a Valencia, los dirigentes locales del PP, a los que tanto exprime por su enorme deuda y que tantos fondos le reclaman, le montaron una comida en el Palacio de la Generalitat con empresarios. Uno de ellos, a los postres, se quejó de que además de sangrarlos tampoco les daba “cariño”. Montoro no comprende muy bien qué es eso de “dar cariño, tener más empatía o que les ha fallado la piel” a la hora de comunicar sus reformas, como concluía un vídeo electoral del PP en una conversación de Rajoy con sus principales dirigentes.

“¿Qué empatía voy a tener yo que, como dicen en Jaén, soy un apañado?”, ironiza el ministro. “Yo soy el de los datos: la empatía y el cariño para otros”. En las nuevas elecciones generales, Cristóbal Montoro aún no sabe qué provincia andaluza encabezará en esta ocasión.

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