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Primer seísmo político

Más que el hundimiento del bipartidismo, lo que se ha desplomado en Andalucía es el PP

Las elecciones andaluzas han sido importantes por diferentes razones. Una de ellas es que nos han permitido medir el tamaño del cambio político que se avecina. En los últimos tiempos se ha hablado mucho del fin del bipartidismo, el surgimiento de nuevas formaciones políticas o la validez de las encuestas. Estos comicios han puesto a prueba muchos de estos argumentos y las primeras conclusiones que sacamos son las siguientes.

En primer lugar, más que el hundimiento del bipartidismo, lo que se ha desplomado en Andalucía es el Partido Popular. Sí que es cierto que PSOE y PP han pasado de sumar el 80% de los votos al 62%. No obstante, mientras que el retroceso del PSOE ha sido de cuatro puntos, con un descenso de casi 130.000 votos, el PP se ha dejado por el camino casi 14 puntos porcentuales y más de medio millón de votos.

En segundo lugar, las nuevas formaciones políticas sí que han emergido con la fuerza que se esperaba en Andalucía. Podemos ha doblado sus apoyos electorales en un año, pasando del 7,1% en las europeas al 14,8% de ayer. Pero lo de Ciudadanos ha sido mucho más espectacular. Si en mayo de 2014 apenas sacó el 1,7% en Andalucía, este domingo superó el 9% ampliamente.

En tercer lugar, el eje “nuevo” frente a “viejo" parece ser mucho más relevante de lo que se esperaba. Izquierda Unida y UPyD son vistos también como parte de la etapa anterior, algo que les ha impedido aprovecharse en términos electorales del descenso de PSOE y PP.

Por lo tanto, sí que parece que nuestro sistema político comienza a moverse en la dirección que muchos analistas vienen pronosticando: debilitamiento de las formaciones políticas tradicionales y surgimiento de nuevas fuerzas.

No obstante, también debemos ser conscientes de que Andalucía es un microclima político. Dadas sus características sociodemográficas e ideológicas, es el territorio más propicio para el Partido Socialista. O dicho de otra forma, lo que está por venir en las futuras elecciones autonómicas, municipales y generales no es exactamente igual a lo que hemos visto este domingo. Aunque las tendencias se mantengan, seguramente la correlación de fuerzas puede variar en cada territorio.

Para simplificar mucho, lo que nos podemos encontrar el próximo mayo se asemeja a la siguiente metáfora. Ciudadanos y Podemos son ahora mismo los “espejos” de PP y PSOE respectivamente. Cuanto peor se vean los segundos, mejor se reflejarán los primeros en el espejo. Es decir, cuanto más débiles estén los partidos tradicionales en un territorio, más fuertes estarán las nuevas formaciones políticas, y viceversa.

Finalmente, la gran virtud del adelanto electoral en Andalucía es que ha llevado a las instituciones los cambios que se están produciendo en la sociedad. En muchas ocasiones se cuestiona la conveniencia de celebrar unos comicios antes de la fecha prevista y se asigna a esta decisión un cierto oportunismo. Pero al margen de la crítica política, el Parlamento andaluz es mucho más representativo de los nuevos tiempos de lo que lo era hace unos días.

Ignacio Urquizu es profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del seminario de análisis político de Metroscopia.

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