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Portugal pagará a las farmacéuticas por enfermo de hepatitis C curado

En dos años, 13.000 enfermos se beneficiarán del nuevo fármaco que costará a la salud pública 25.000 euros por caso

Una empleada de los laborarorios Gilead, propietaria del fármaco que cura la hepatitis C.
Una empleada de los laborarorios Gilead, propietaria del fármaco que cura la hepatitis C. Reuters

Después de situaciones dramáticas vividas en la última semana, el Ministerio de Salud de Portugal y la farmacéutica Gilead llegaron a un acuerdo para dispensar Sovalpi -un nuevo fármaco que cura la hepatitis C en el 90% de los casos- a 13.000 enfermos de esta dolencia.

En la mañana del viernes, el ministro Paulo Macedo, presentó el acuerdo como "el mejor de todos los posibles" y el mejor de los hasta ahora firmados por otros países. Aunque no quiso detallar cifras, se baraja que el coste por paciente raya en los 25.000 euros, similar al acuerdo firmado por las autoridades sanitarias españolas hace unas semanas, y casi la mitad de lo que cuesta el medicamento para un tratamiento individualizado (48.000 euros).

El anuncio llega en la misma semana en que una mujer de 51 años murió mientras esperaba la medicina, que le había sido concedido, y unos días después de que el ministro fuera interrumpido durante la sesión parlamentaria por un enfermo de la hepatitis C al grito de “no me deje morir”.

Aunque el ministro no entró en detalles, parece que a diferencia de otros acuerdos con sistemas públicos de salud, en este caso se ha pactado el precio del tratamiento y no el de la administración del fármaco; es decir que, si la píldora no funciona (el porcentaje de éxitos supera el 90%), el paciente recibirá otro tratamiento de forma gratuita hasta su curación. En esos casos, tampoco el servicio sanitario portugués, que corre con el 100% de los gastos, pagaría una extra por el otro fármaco. El sistema público, por otra parte, se compromete a comprar 13.000 tratamientos en los dos próximos años.

El acuerdo también es una garantía de consumo para el mismo laboratorio californiano Gilead, cuando ya ha aparecido otro similar producido en Alemania.

La dramática situación vivida por enfermos de hepatitis C, que veían que existía una medicina que les libraba de la muerte pero a la que no podían acceder por su precio, ha suscitado un fuerte debate entre las fuerzas políticas portuguesas. El mismo primer ministro Pedro Passos Coelho criticó el precio del fármaco, con un margen de beneficio del 5.000%, "imposible de asumir por ningún país del mundo"; mientras la oposición criticaba la tardanza de llegar a un acuerdo con la farmacéutica, las fuerzas de centro derecha acusaban a la izquierda de haberse aliado con las multinacionales farmacéuticas.