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“En muchos casos, no puedes probar el desamparo del menor”

Joaquín Sánchez-Covisa coordina la lucha de la Fiscalía contra la trata de mujeres

Joaquín Sánchez-Covisa, en su despacho.
Joaquín Sánchez-Covisa, en su despacho.

El madrileño Joaquín Sánchez-Covisa (1952) coordina desde la sede de la Fiscalía de Extranjería toda la labor que realizan los fiscales españoles para luchar contra la trata de personas en un país que, según subraya, es "el paraíso de los proxenetas". Sánchez-Covisa asegura que supone una "compleja" labor el combate contra estas mafias de trata de mujeres, así como la identificación de los menores víctimas de las redes. "Los jueces se niegan muchas veces a adoptar medidas, porque para separar a una madre de un hijo es necesario algo más que conjeturas. Lo preferente para el Derecho es que no se puede separar a un hijo de su madre", recalca el representante del Ministerio Público.

"Es necesario que se acredite fehacientemente la existencia de hechos o de actos que acrediten el desamparo del menor. Y, en muchos casos, no lo puedes probar. Porque no es lo mismo la existencia de un riesgo que de una prueba", continúa Sánchez-Covisa.

Pese a todo ello, incluso en aquellos casos en los que no se ha podido acreditar, el fiscal asegura que tratan de seguir la pista a las mujeres acompañadas de menores "para ver si es un caso de trata". Es una labor de la fiscalía que se suma a otras competencias, como la investigación de los casos de menores extranjeros que llegan a España con unas mujeres que aseguran ser sus madres, pero que, finalmente, no lo son. "En el pasado, detectamos casos de aparentes madres que llegaban en patera a las costas andaluzas —generalmente nigerianas y, en algún caso, camerunesas— y que finalmente no eran la madre de los niños. Ahora ya no hay ninguna que lo diga y no lo sea. Ha desaparecido el problema, porque saben que aquí en España se hacen pruebas de ADN", asegura el coordinador jefe de la Fiscalía de Extranjería. “Esto se lo han comunicado entre ellos y ninguna ya lo dice. Y si dicen que son la madre es porque lo son”, apostilla.

Sentado en su despacho, en la madrileña calle de Ortega y Gasset, este profesional con casi 35 años de experiencia se explaya a la hora de dejar claro cuáles son sus competencias. Explica cómo su fiscalía actúa cuando se descubre a menores extranjeros indocumentados que entran sin sus progenitores en el país. Supone una situación "compleja" que, según asegura, no se produce en los saltos que se suceden en las verjas de Melilla y Ceuta. "No tengo noticias de ningún menor en las vallas", asevera. "No tenemos constancia de que se esté produciendo ni un solo caso [de devolución en caliente de menores]", remacha Sánchez-Covisa, antes de apostillar que el Ministerio Público "actúa desde que recibe la notificación policial" de que hay indicios de la presencia de un menor.

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