La “ocurrencia” de Mas descoloca al Gobierno, que ve una guerra CiU-ERC

El Ejecutivo no sabe todavía cómo recurrir algo que no implica actos legales El presidente insiste en que está dispuesto a hablar "de todo" en el marco de la ley

Rajoy, esta mañana en Madrid.ULY MARTÍN | VÍDEO: ATLAS (atlas)

Solo media hora antes de que hablara Artur Mas, Mariano Rajoy se estaba felicitando por la “excelente noticia” de que el referéndum soberanista no se iba a celebrar. El Ejecutivo no tiene prácticamente interlocución con el entorno de Mas y no sabía qué iba a a anunciar. Por eso, la primera reacción fue de desconcierto. El Gobierno se quedó descolocado ante una salida que nadie acababa de entender técnicamente, una especie de consulta sin convocatoria oficial ni garantías.

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Superado el primer impacto, y tras un análisis técnico que realizó la Abogacía del Estado y los asesores de un Gobierno compuesto en su gran mayoría por juristas, llegó la reacción oficial. Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta, lo calificó de “ocurrencia” y anunció que el Gobierno estudiaría a fondo cómo recurrirlo. No es fácil, explicaban fuentes del Ejecutivo, porque Mas ya ha anunciado su intención de no firmar ningún decreto para evitar un recurso. Pero estas mismas fuentes reconocían que es muy difícil organizar algo como lo que busca Mas sin documentación oficial, sin instrucciones a los funcionarios, sin papeles.

Rafael Catalá, el nuevo ministro de Justicia, responsable máximo de la estrategia jurídica del Ejecutivo y persona cercana a Sáenz de Santamaría, mostró esa sorpresa con cierta sorna: “Si no hay actos jurídicos, normas dictadas por la Generalitat que articulen el proceso, no sé en presencia de qué estaríamos; sería una actividad meramente social, no política, no institucional, no jurídica”.

Catalá mostró el estupor del Gabinete: “Tenemos que intentar entender qué es lo que pretende el presidente de la Generalitat llevar a cabo el próximo 9 de noviembre porque de su comparecencia tenemos una serie de dudas”. El ministró ironizó con la idea de que lo que se pretende hacer podría parecerse a una encuesta. “Si es una encuesta lo que se va a producir, evidentemente no habrá ningún problema. Pero no sé si es lo que se va a producir”, remató.

De momento se ha producido lo que tantas veces Rajoy y su entorno pronosticaron: una división en el mundo soberanista. Por eso, el Ejecutivo y el PP responden con palabras no muy duras y llamadas al diálogo, que es lo que hizo Rajoy. “Podemos hablar de todo”, dijo en un acto organizado por Financial Times.

En cualquier caso, el Gobierno, según diversos miembros consultados, cree que el asunto de fondo es la guerra entre CiU y ERC. Mas, según este análisis, intenta salvarse obligando a ERC a pactar una lista conjunta encabezada por él, la única manera de evitar el varapalo en las urnas que le pronostican todas las encuestas. En este contexto, el Ejecutivo, como es habitual, prefiere esperar y ver qué hace Mas ahora.

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