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CGPJ estudia suprimir la atenuante de confesión en crímenes machistas

El observatorio contra la Violencia de Género cree que cuando es fácil saber quién es el agresor, la atenuante no tiene sentido

Un informe elaborado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Genero del Consejo General del Poder Judicial propone suprimir la atenuante de confesión en asesinatos machistas. Los expertos del poder judicial recuerdan que esta atenuante nació para otorgar un tratamiento más favorable (una disminución de la pena) a los criminales que faciliten la investigación del delito y se aplica en todos los casos en los que el autor reconoce haber cometido los hechos. Sin embargo, los expertos advierten de que cuando el crimen o las circunstancias que lo rodean permitan atribuir la autoría sin dificultad a una persona, debería estudiarse la supresión, o al menos la "reconsideración", de esta atenuante en los delitos de violencia de género o violencia doméstica con resultado de muerte porque la confesión resulta "inoperante".

Esta es una de las conclusiones del Análisis sobre las sentencias dictadas por Tribunales del Jurado y Audiencias Provinciales en el año 2011 relativas a asesinatos u homicidios consumados entre los miembros de la pareja o expareja, del que el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género ha dado cuenta esta semana a la Comisión Permanente del Poder Judicial.

Este es el séptimo estudio de estas características que se hace en el CGPJ, pero es la primera vez en la que se han analizado por separado los datos relativos a las sentencias dictadas por violencia de género y las de violencia doméstica. El Poder Judicial, en una nota emitida este jueves, se compromete a que los datos correspondientes a 2012 y 2013 se publicarán antes de final de este año.

En dieciséis de las 50 sentencias dictadas en 2011 –44 por violencia de género y seis por violencia doméstica– se apreciaron circunstancias atenuantes de la responsabilidad criminal. Y, entre estas circunstancias, la de confesión es la más frecuente: en nueve ocasiones en las sentencias de violencia machista primeras y en una en las de violencia doméstica (en las que las acusadas fueron todas mujeres).

El estudio revela también que de las 44 sentencias por violencia de género, 41 resultaron condenatorias (el 93 %) y, de estas, 30 lo fueron por asesinato (73 %), nueve por homicidio (22 %) y dos por homicidio imprudente (5%). La condena por asesinato significa que se ha acreditado que la muerte se ha ejecutado con alevosía o ensañamiento.

El estudio muestra también un incremento en la franja de edad de autores y víctimas, frente a los datos de años anteriores en los que el aumento de crímenes machistas cometidos en los que el agresor y la víctima eran menores de 30 años hizo saltar las alarmas. En las sentencias de 2011, la franja que registra un mayor número de agresores (17) es la que va de los 45 a los 65 años, seguida por la de 31 a 45 (13 casos), la de 18 a 30 (6 casos) y la de más de 66 (2 casos). En comparación con las sentencias dictadas en 2010, se observa una importante disminución del porcentaje de autores de entre 18 y 30 años, que pasa del 28,9 % al 15,8 %, lo que, según los expertos del Poder Judicial, podría indicar que las medidas que se implementan para educar y sensibilizar en igualdad tienen un efecto positivo en la población más joven.

A la misma conclusión llega el informe analizando la edad de las víctimas, ya que también predomina la franja comprendida entre los 45 y los 65 años (7 casos, el 36,8 %), cuando en el informe referido a 2010 el abanico que reunía un mayor número de casos fue el de entre 18 y 30 años (38,9 %).

Además, en relación con el año anterior, se observa una disminución en el porcentaje de crímenes en los que se mantenía la relación de afectividad o convivencia, situación que se daba en un 72 % de los casos en 2010 para pasar al 45 % en 2011 (año en el que en el 48 % de los casos había habido ruptura, mientras que en el 7 % restante no consta la situación).

En cuanto a las penas de prisión impuestas, la media para las sentencias de asesinato fue de 18 años y tres meses; mientras que la condena media en los casos de homicidio fue de 12 años.

Otro dato que aporta el análisis de las sentencias es el de que aunque en el 41 % de ellas se constata la existencia de agresiones físicas o verbales previas, solo en el 23 % de los casos había habido denuncias, lo que evidencia la necesidad de continuar sensibilizando a las mujeres, a su entorno y a la sociedad en general sobre la necesidad de denunciar el maltrato.

El estudio señala asimismo que en más del 70% de los casos la muerte de la víctima se produjo sin testigos y que en uno de cada dos crímenes el escenario fue el domicilio común, el de la víctima o el del autor.

En cuanto al análisis médico forense de los asesinatos u homicidios sobre los que se pronunciaron los tribunales en 2011, las sentencias estudiadas indican que el arma blanca fue el elemento más utilizado para producir la muerte (en el 54,5 % de los casos).

El informe analiza por separado las seis sentencias por violencia doméstica dictadas en 2011, en las que las acusadas fueron todas mujeres (los homicidios o asesinatos por violencia doméstica entre los miembros de la pareja o expareja pueden ser cometidos por hombres cuando la víctima es hombre o por mujeres cuando la víctima es hombre o mujer). Como en los crímenes por violencia de género, la franja de edad de las autoras que se dio en mayor porcentaje fue la que va de los 45 a los 65 años (en el 50 % de los casos). Las sentencias no reflejan la existencia de denuncias previas en ninguno de los casos.

La sentencia absolutoria apreció la eximente completa de arrebato al constatar el histórico de malos tratos que había sufrido la acusada de manera constante durante el matrimonio, lo que provocó que desarrollara un estado ansioso depresivo y que, el día del homicidio, se encontrara aterrorizada ante el temor de que su marido fuera al garaje de la casa a por una escopeta, lo que hizo que tomara un cuchillo y que en un forcejeo se lo clavara provocándole la muerte.