17 años de cárcel para un pirómano por provocar 24 fuegos en Baleares

El condenado acepta los hechos y se define como “amante de la naturaleza”

Vista de un incendio forestal ocurrido este verano.
Vista de un incendio forestal ocurrido este verano.A.Carrasco (EFE)

“Soy un amante de la naturaleza”. Así se definía Francisco Javier M. M, un ciudadano de Palma de Mallorca que ha recibido una de las condenas más altas impuestas en España a un pirómano: 17 años y medio de prisión por provocar 24 incendios en Mallorca y Menorca durante el verano de 2012. La sentencia la dictó ayer la Audiencia de Palma después de que el acusado llegase a un acuerdo con la fiscalía. El condenado mantuvo en vilo a las autoridades y residentes de varias poblaciones de las islas durante los meses más calurosos de hace dos años.

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El acusado reconoció la autoría de los hechos desde el principio de la investigación y por eso la fiscalía le ha aplicado el atenuante de colaboración con la justicia, que ha rebajado sustancialmente su condena. Se enfrentaba a una petición de 78 años por parte del ministerio público. Francisco Javier M.M tendrá que cumplir cinco años por cada uno de los tres delitos de incendio con riesgo para las personas y dos años y seis meses por un delito continuado de incendio, que engloba los 21 fuegos que provocó sin poner en riesgo la vida de ciudadanos.

El tribunal le condena además a pagar más de 1,2 millones de euros al Gobierno balear por los costes de extinción y reposición de los árboles y casi 55.000 euros a diferentes particulares propietarios de los terrenos. El acusado tendría que haber sido juzgado por un tribunal popular, aunque finalmente la fiscalía y su defensa han alcanzado un acuerdo de conformidad, que se traduce en los 17 años y medio que pasará en la cárcel.

El pirómano confeso comenzó su cadena de incendios en junio de 2012 en la zona de Andratx (Mallorca) y la continuó en montes de diferentes localidades de la isla durante todo aquel verano hasta que en septiembre fue detenido. El modus operandi era siempre el mismo. Sus fuegos se iniciaban en zonas boscosas, al pie de la carretera. Los testigos siempre señalaron a un hombre que huía en un automóvil blanco poco después de iniciarse las llamas. En total, más de cien hectáreas arrasadas en ocho municipios de Mallorca.

En septiembre, comenzaron a darse los mismos casos de incendio provocado en Menorca. Allí, dos testigos dieron la descripción del hombre al que vieron momentos antes de que comenzasen las llamas y tras varias investigaciones, la guardia civil logró dar con el acusado, que había estado varios días de visita en la isl. Fue detenido y no tardó en reconocer los hechos.

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El pirómano confesó que “sentía impulsos” por prender fuego, algo que se había convertido en una obsesión

Franciso Javier M. M. se definió ante el juez que instruía la causa como un “amante de la naturaleza” y de la supervivencia. Tanto era así que relató que pasaba largas temporadas en una cueva situada en un bosque de Mallorca durante los meses de invierno. Hasta la cueva se trasladaron los investigadores, que encontraron velas y otros útiles que demostraban que alguien había estado viviendo en la zona un tiempo.

Ante el juez, el pirómano confesó que “sentía impulsos” por prender fuego, algo que se había convertido en una obsesión que no podía frenar, aunque aseguraba que una vez comenzaba a ver las llamas se sentía mal y abandonaba el lugar. Afirmaba que sus acciones no eran premeditadas y que incluso miraba las noticias al día siguiente para comprobar el alcance de los incendios que había provocado. Esta forma de actuar llevó a los médicos que lo examinaron a descartar que tuviera un trastorno que le enajenara de la realidad, a pesar de que reconocieron que había sido tratado con medicación por problemas de ansiedad y depresión.

El acusado había trabajado para una empresa que había realizado actividades forestales y tenía conocimientos medioambientales y de senderismo. Durante la instrucción del asunto, recorrió las zonas en las que se produjeron los fuegos explicando cómo los había provocado, ayudado por varios rollos de papel higiénico y velas de camping, y confesando ser el autor de los fuegos Hoy, antes del juicio, ha reconocido ser el autor los 24 fuegos que le llevarán a cumplir 17 años y medio de cárcel, de los que ya ha completado dos tras ingresar en prisión de forma preventiva en septiembre de 2012.

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